La alternativa del etanol
Ya tenemos algunos automóviles andando con gas, más barato y de mayor rendimiento que la gasolina. Lo que empezó como un experimento y con algunos temores, es hoy una realidad.
Falta ahora el etanol. Hubo, incluso, hace algunos meses una empresa que ofrecía alcoholina, una mezcla de gasolina y alcohol. Pero las autoridades detuvieron el intento, al asomo de los primeros anuncios. El audaz comerciante traía el alcohol barato de Brasil y lo mezclaba acá con gasolina, usando mezcladoras del país sudamericano, que tiene 25 años de experiencia en el uso de ese combustible.
Hoy día, en Costa Rica y Estados Unidos, además de Brasil, se usa etanol como aditivo de la gasolina. Aquí podría hacerse igual. Hace poco, el presidente Lula declaró la "independencia energética de Brasil", gracias al uso de la mezcla, mucho más rica en alcohol que en cualquier otra nación.
Ante esa realidad, el Gobierno Nacional está considerando la posibilidad de impulsar el uso y producción nacional de etanol, incrementando la siembra de caña de azúcar. Hay mucha tierra ociosa lista para ese propósito, sobre todo en las provincias centrales, cuyo uso permitirá el desarrollo de una nueva industria. Ello podría crear no menos de 30 mil nuevos empleos, en tiempos de zafra; y muchos productores independientes se sumarían al negocio.
No obstante, coincidimos con quienes piensan que la producción nacional de etanol no debe ser subsidiada. Si a mediano plazo, digamos diez años, no es capaz de competir con el producto brasileño, lo mejor es desistir e importarlo de donde cueste menos.
Ello ameritará un estudio del mercado a futuro. No vaya a ser que, dependientes ahora del etanol extranjero, los precios empiecen a elevarse y ya no estemos en condiciones de crear nuestra propia industria.
Falta ahora el etanol. Hubo, incluso, hace algunos meses una empresa que ofrecía alcoholina, una mezcla de gasolina y alcohol. Pero las autoridades detuvieron el intento, al asomo de los primeros anuncios. El audaz comerciante traía el alcohol barato de Brasil y lo mezclaba acá con gasolina, usando mezcladoras del país sudamericano, que tiene 25 años de experiencia en el uso de ese combustible.
Hoy día, en Costa Rica y Estados Unidos, además de Brasil, se usa etanol como aditivo de la gasolina. Aquí podría hacerse igual. Hace poco, el presidente Lula declaró la "independencia energética de Brasil", gracias al uso de la mezcla, mucho más rica en alcohol que en cualquier otra nación.
Ante esa realidad, el Gobierno Nacional está considerando la posibilidad de impulsar el uso y producción nacional de etanol, incrementando la siembra de caña de azúcar. Hay mucha tierra ociosa lista para ese propósito, sobre todo en las provincias centrales, cuyo uso permitirá el desarrollo de una nueva industria. Ello podría crear no menos de 30 mil nuevos empleos, en tiempos de zafra; y muchos productores independientes se sumarían al negocio.
No obstante, coincidimos con quienes piensan que la producción nacional de etanol no debe ser subsidiada. Si a mediano plazo, digamos diez años, no es capaz de competir con el producto brasileño, lo mejor es desistir e importarlo de donde cueste menos.
Ello ameritará un estudio del mercado a futuro. No vaya a ser que, dependientes ahora del etanol extranjero, los precios empiecen a elevarse y ya no estemos en condiciones de crear nuestra propia industria.