La amenaza del transporte
Un mal sistema de transporte público aumenta el uso del automóvil, lo que a su vez congestiona aún más las calles, haciéndolas intransitables y afectando el medio ambiente. Mientras no haya políticas y soluciones que consideren el tema del transporte en su conjunto, no habrá cómo revertir este grave problema del país.
Pero los encargados de encontrar una salida al dilema lo han degradado con una ley insuficiente y los usuarios están dando muestras de impaciencia, pues se sienten en un callejón sin salida. Es el círculo vicioso de la burocracia y los inconfesables intereses particulares de unos pocos que vician la sociedad, harta de tanta dilación a un problema que amenaza el ecosistema y la salud de los panameños.
La nueva ley de transporte no logra integrar las distintas soluciones que fueron analizadas, ya que ningún sistema por sí solo podrá ser una garantía para atender la demanda del servicio para las actuales y futuras generaciones de usuarios. Mientras no haya políticos que tomen en cuenta todos los aspectos que involucra el tema del transporte en Panamá, un perfil que la actual Comisión de Comunicación y Transporte de la Asamblea Nacional no tiene, las propuestas seguirán fracasando.
La calidad del servicio del transporte público ha empeorado. El costo del combustible sigue aumentando y las tarifas, subsidiadas por el gobierno, afectan el presupuesto y el ingreso familiar.
Por otra parte, el medio ambiente se está degradando a pasos agigantados. La gran tragedia es que este panorama ha debilitado el Estado por la parálisis institucional del Gobierno.