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La ampliación del Consejo de la ONU


"Esto es uno de esos bondadosos objetivos a los que todos dirán "Amén", pero en el momento de la verdad serán muy pocos los que darán la cara", musitó un embajador mexicano cuando se comenzaba a hablar de la ampliación del Consejo de Seguridad de la ONU. El embajador Manuel Tello Macíaas, vaticinó que "nadie se opondría, por ejemplo, a que Brasil entrase al Consejo, pero luego vendrán quienes preguntan, ¿y Argentina, qué? o "¿Y Venezuela con todo su petróleo, qué? Por eso, hace unos cinco años, pensó que los planes de ampliación quedarían en el "veremos". O sea, sin una solución inmediata. Mas esto fue antes del reclamo de Brasil por un lugar en el Consejo, y el lanzamiento del plan "Hambre cero" del presidente "Lula" da Silva, atrajo los reflectores sobre esta región, en una asamblea anual ensombrecida por la situación en Irak y Oriente próximo.
Varios países se comprometieron en la sesión de la Asamblea a sumar esfuerzos para abrirse paso y entrar en el Consejo, pero con el pasar del tiempo la iniciativa se vuelve más compleja. Por un lado, América Latina unificó voces para exigir una reforma de la ONU que la hiciera más representativa y eficaz. Por otro, varios de sus países miran con recelo el objetivo de Brasil de ampliar el Consejo de Seguridad y obtener un sillón permanente en ese organismo. Como contraste, los europeos, quizás con excepción de Italia, parecen estar más unificados para apoyar la candidatura de Alemania y Japón al Consejo, ya que ambos aportan un porcentaje considerable en cuotas y fondos voluntarios del organismo mundial.
Según el canciller británico, Jack Straw, el Consejo debiera ser ampliado a 24 miembros, entre los que incluye a Japón, Alemania, India, y Brasil.
Sólo el ministro de Relaciones Exteriores italiano, Franco Frattini, se pronuncio en oposición. Sin mencionar directamente a Alemania, consideró que la ampliación llevaría a "divisiones, frustraciones y eventualmente una disidencia" dentro del Consejo. Italia apoyaría una ampliación basada en la votación, sin ampliar a los sitios permanentes.
Por su lado, el secretario de Estado de Estados Unidos (EU), Colin Powell, dijo que hay que aguardar las recomendaciones para una modernización del secretario general, Kofi Annan; pero dejó entrever que EU apoyaría el acceso de Japón.
Estados Unidos nos muestra lo inútiles que son los dogmas económicos. Durante el gobierno de Bill Clinton, la nación estadounidense logra el superávit fiscal a partir de 1997 hasta el 2000. A partir del año 2001, el gobierno de Bush no tiene ningún reparo en generar un enorme déficit fiscal en función de las necesidades de la coyuntura económica y por el crecimiento del gasto militar. Por lo tanto, en este país a nadie se le ocurriría plantear una ley de responsabilidad fiscal que no se podría cumplir.
En Panamá, la Ley de Responsabilidad Fiscal fue la causa que generó el maquillaje de cifras ejecutado por el gobierno anterior. A pesar de que todos sabíamos esto, las empresas calificadoras fueron muy tolerantes y complacientes con el gobierno de Mireya Moscoso en cuanto a la calificación del país.
Pensamos que la medida ejecutada por el ministro Vásquez de suspender la Ley de Responsabilidad Fiscal es correcta; sin embargo, reiteramos nuestra posición de que esta norma inútil debe ser derogada.
Si eso no se hace, en el futuro se volverá a repetir la práctica de arreglar las cifras para poder cumplir con dicha ley.
(mramos45arrobahotmail.com)

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