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La angustia del desempleo


"Si usted cree en los cuentos de hadas, también puede creer que los políticos ayudarán a los pobres a conseguir trabajo", fue la respuesta sarcástica de una de las 100 personas a las que consultó El Panamá América sobre el problema del desempleo.
Esta ácida desconfianza es la síntesis más clara de la opinión que la gente tiene sobre uno de los temas centrales a los que deberá dar respuesta el próximo presidente: Un 72% de los consultados considera que quien gane las próximas elecciones no podrá acabar con el desempleo.
Sólo un 22% tiene la esperanza de que quien resulte elegido el 2 de mayo podrá sacar al país de este flagelo que provoca angustia y desesperación en quien lo sufre. Pero para ello, consideraron indispensable que el nuevo gobernante dedique todo su interés y trabajo duro en estimular la inversión privada.
Seis personas en cambio prefirieron no responder hasta conocer al ganador de la contienda electoral. La razón de tanta desconfianza la manifiesta otro de los consultados durante el sondeo, Aristides Rodríguez, un veragüense residente en Colón, que desde hace cuatro años no tiene un trabajo fijo, por lo que para subsistir, realiza "camaroncitos" que le permitan sostener a sus seis hijos. Para él, "los candidatos al llegar a la Presidencia se olvidan de las promesas electorales y de los problemas que día a día ahogan al país, todo gracias a su egocentrismo".
Pese a la impotencia que demuestran estas palabras, los consultados admiten que la solución no es sencilla y que se requerirá más de cuatro años para ver los efectos a largo plazo, por eso consideran absolutamente necesaria una política económica que tenga continuidad en el gobierno siguiente.
Tal razonamiento demuestra que, aún sin ser expertos en variables económicas, los panameños comunes tienen muy clara noción de la gravedad del problema y, lejos de esperar milagros, entienden que sólo con esfuerzo y dedicación constante se pueden alcanzar los objetivos. Algo similar a lo que opinan los especialistas.
Según la economista Luisa Turolla, el próximo mandatario tiene un gran reto: Lograr un crecimiento económico de entre el 5% al 7% anual para lograr reducir el desempleo y llevarlo a la tasa que había a finales de 1999.
Turolla señala que la estructura de la economía, así como está conformada en este momento, ha estado generando una cantidad de empleo insuficiente que impide incorporar lo nuevo que entra al mercado y lo rezagado en términos generales.
Hasta tanto ello se logre, la única opción de las personas desempleadas para tener un sustento diario seguirá siendo la economía informal o los auto empleos que cada día tienen mayor auge. Esto se refleja en las bajas recaudaciones que ha tenido la Caja del Seguro Social (CSS) en los años 2000 - 2002.
Para el empresario Juan Planeéis, los candidatos a la presidencia deben presentar los programas concretos en donde se garantice cuántos puestos de trabajo van a generar. A su criterio, deberían inclusive establecer un compromiso de disminuir el desempleo en un 2% anualmente.
Por tal razón, sugiere que los postulantes a la presidencia presenten sus alternativas para incentivar la inversión en cualquiera de los sectores económicos de nuestro país, en lugar de estar señalando las causas y soluciones, ya que en términos generales la ciudadanía las conoce.
De acuerdo con su opinión, el empleo tiene que generarse dentro del sector privado, porque dentro del público el presupuesto no permite la creación de más puestos de trabajo.
Desde el sindicalismo la visión no es más positiva. El dirigente del Sindicato de Trabajadores de la Construcción (SUNTRACS), Genaro López, asegura que el desempleo seguirá aumentando, producto de una crisis que se ha ido profundizando por la política neoliberal que realizan los gobiernos en turno.
Señaló que independientemente de que haya crecimiento económico, no hay una buena distribución de la riqueza porque cada día el dinero se concentra más entre los que más tienen.
Con su posición coincide Gabriel Castillo, secretario general de la Coordinadora Sindical (CONUSI), quien señala que no será posible resolver el problema porque los cuatro candidatos han planteado seguir aplicando políticas económicas excluyentes.
Como se ve, el desempleo genera sólo pesimismo. Es indispensable que los candidatos a la Presidencia de la República y los partidos políticos que sustentan sus candidaturas, estén preparados para tratar el tema con la profundidad y seriedad que requiere. Sólo así, y sin crear falsas expectativas, se logrará devolver la confianza a un país que poco a poco ha ido perdiendo la fe en los gobernantes.
La tasa de la población económicamente activa en edad de trabajar entre los años de 1991-1999 era de 2.6% aumentando significativamente entre 1999- 2003 a 3.0%.
Lo cierto en toda esta situación, es que las estadísticas de la OIT y la Encuesta Hogares 2003 demuestran que la tasa anual de la población ocupada entre 1991-99 era de 4.2% y de 1999-2003 disminuyó a 3.1% lo que evidencia que al bajar el nivel de personas ocupadas hay más desempleo.
Las estadísticas no indican nada que la población no conozca y es que la tasa de desempleo en 1991 era de 16,1%, en 1999 disminuyó a 11.7% y este 2003 fue de 13,4%.

101 años de Panamá América

 
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