La Arabia panameñita
Venezuela e Irak exportaban más de tres millones de barriles de petróleo crudo. Arabia Saudita tiene capacidad para producir de seis a ocho millones de barriles diarios. "Panamá Saudita" tendría la capacidad de producir más de 70 millones de barriles de agua cruda diariamente. Sólo si se construyera un Canal a Nivel con Ensenadas, podría exportar gran parte de la misma sin necesidad de bombeo. Lo haría abriendo los grifos de las futuras represas de Gatún o de Trinidad por pura gravedad.
La gracia y magia de nuestro actual canal a esclusas deriva de que las esclusas se llenan y vacían por las propias fuerzas de la naturaleza, por la bendita gravedad. A mediados del presente siglo, cuando la mengua del petróleo haría tambalear las economías del Medio Oriente, los grandes supertanqueros nucleares se emplearían exitosamente para transportar nuestra agua cruda, ¡el petróleo transparente del futuro!. ¿Se extrañaría alguien de que se le hubiese dado a una provincia árabe el nombre de "La Arabia panameñita"?
Si todos los tanques de almacenamiento de petróleo de Irán, Irak, Kuwait, Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Arabes Unidos, Venezuela y Brunei se hubiesen vaciado, Panamá, gracias al Canal a Nivel con Ensenadas podría llenarlos cada día despachando agua enteramente por gravedad, sin utilizar un solo kilovatio de energía eléctrica.
Existe gran preocupación en la humanidad por fenómenos que acaecen al planeta Tierra y de los que hace un siglo apenas se tenía conciencia. Podemos mencionar la disminución de la capa de ozono en la Antártida, el efecto invernadero producido por el aumento creciente de las emisiones de anhídrido carbónico (CO2) en la atmósfera, el recalentamiento global y el consiguiente derretimiento de los casquetes polares y el aumento de nivel de los océanos; la contaminación de lo bosques, campos de cultivo y aguas subterráneas por los agroquímicos tóxicos, los embates de El Niño y la Niña, con sus secuelas de inundaciones y sequías nunca antes vistas. Es el hombre el principal causante de muchas de estas calamidades. Las manchas solares responden por parte del calentamiento terrestre. Pero parte crucial en la recrudescencia de esta anomalía climática es producida por la deforestación galopante que con criminal inconsciencia perpetra el hombre.
¿Quién nos garantiza que si transformamos nuestro territorio en un potrero, los cambios climáticos y el calor no harían cesar las lluvias, convirtiéndonos en un desierto? No sólo habríamos creado un mini-Sahara, sino que habríamos perpetrado un crimen descomunal: obliterado la biodiversidad.
Nuestro plan para un Canal a Nivel con Ensenadas contempla la erección de la represa de Trinidad y propugna por la construcción de algunas represas reguladoras en la vieja cuenca canalera. De ser necesaria, admitiríamos la de río Indio en la nueva cuenca canalera occidental. Sus objetivos serían múltiples. Primero, permitió el funcionamiento del actual canal a esclusas durante la construcción del canal a nivel. Segundo, constituir un volante de agua apropiado para la operación del "dragado de las montañas", parte importante de mi metodología de construcción. Tercero, proveer la energía hidroeléctrica para el funcionamiento de las enormes dragas que operarían en las lagunas artificiales del futuro alineamiento canalero. Cuarto, conformar reservas hidrológicas y energéticas para el desarrollo nacional en el porvenir. Los embalses y represas serían racionalmente diseñados para abarcar solamente la porción conveniente de sus minicuencas.
En el Plan Maestro de la Comisión del Canal se hablaba de duplicar por inundaciones que rebasarían las cuencas naturales de varios ríos y de conectar por canales abiertos y túneles los lagos así formados con los lagos Trinidad y Gatún. ¿Todo esto para qué? Para construir esclusas mastodónticas en el año 2020. Estas super-esclusas consumirían tres veces más agua de esclusajes que las actuales, para pasar barcos de hasta 150 mil toneladas. El complejo de embalses, represas hidroeléctricas, canales y túneles empezaría a funcionar hacia mediados del presente siglo. Si para esa fecha se constatare que los supertanqueros o supercontenedores nucleares fueran preferibles, habría que pensar en nuevos o cuatro juego de esclusas que requerirían cuatro veces más agua de esclusaje: 200 millones de galones de agua por cada tránsito de los supercolosos de 250 mil toneladas.
Este enredo conceptual, que he apodado "El Síndrome de Esclusas", ha compartimentado nuestro pensamiento y obnubilado nuestra imaginación para enclaustrarla en concreto. Es hora de buscar un destino humanitario a nuestra agua providencial, una solución para la vida en nuestro territorio y allende los mares, donde se la pagará a precio de petróleo para mediados de siglo.
Hagamos de esta pequeña simiente, de este pronóstico germinal de una "Arabia panameñita", un llamado grandilocuente de paz, vida y alimentos para el porvenir a los hoy ricos países petroleros del Golfo Pérsico.
La gracia y magia de nuestro actual canal a esclusas deriva de que las esclusas se llenan y vacían por las propias fuerzas de la naturaleza, por la bendita gravedad. A mediados del presente siglo, cuando la mengua del petróleo haría tambalear las economías del Medio Oriente, los grandes supertanqueros nucleares se emplearían exitosamente para transportar nuestra agua cruda, ¡el petróleo transparente del futuro!. ¿Se extrañaría alguien de que se le hubiese dado a una provincia árabe el nombre de "La Arabia panameñita"?
Si todos los tanques de almacenamiento de petróleo de Irán, Irak, Kuwait, Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Arabes Unidos, Venezuela y Brunei se hubiesen vaciado, Panamá, gracias al Canal a Nivel con Ensenadas podría llenarlos cada día despachando agua enteramente por gravedad, sin utilizar un solo kilovatio de energía eléctrica.
Existe gran preocupación en la humanidad por fenómenos que acaecen al planeta Tierra y de los que hace un siglo apenas se tenía conciencia. Podemos mencionar la disminución de la capa de ozono en la Antártida, el efecto invernadero producido por el aumento creciente de las emisiones de anhídrido carbónico (CO2) en la atmósfera, el recalentamiento global y el consiguiente derretimiento de los casquetes polares y el aumento de nivel de los océanos; la contaminación de lo bosques, campos de cultivo y aguas subterráneas por los agroquímicos tóxicos, los embates de El Niño y la Niña, con sus secuelas de inundaciones y sequías nunca antes vistas. Es el hombre el principal causante de muchas de estas calamidades. Las manchas solares responden por parte del calentamiento terrestre. Pero parte crucial en la recrudescencia de esta anomalía climática es producida por la deforestación galopante que con criminal inconsciencia perpetra el hombre.
¿Quién nos garantiza que si transformamos nuestro territorio en un potrero, los cambios climáticos y el calor no harían cesar las lluvias, convirtiéndonos en un desierto? No sólo habríamos creado un mini-Sahara, sino que habríamos perpetrado un crimen descomunal: obliterado la biodiversidad.
Nuestro plan para un Canal a Nivel con Ensenadas contempla la erección de la represa de Trinidad y propugna por la construcción de algunas represas reguladoras en la vieja cuenca canalera. De ser necesaria, admitiríamos la de río Indio en la nueva cuenca canalera occidental. Sus objetivos serían múltiples. Primero, permitió el funcionamiento del actual canal a esclusas durante la construcción del canal a nivel. Segundo, constituir un volante de agua apropiado para la operación del "dragado de las montañas", parte importante de mi metodología de construcción. Tercero, proveer la energía hidroeléctrica para el funcionamiento de las enormes dragas que operarían en las lagunas artificiales del futuro alineamiento canalero. Cuarto, conformar reservas hidrológicas y energéticas para el desarrollo nacional en el porvenir. Los embalses y represas serían racionalmente diseñados para abarcar solamente la porción conveniente de sus minicuencas.
En el Plan Maestro de la Comisión del Canal se hablaba de duplicar por inundaciones que rebasarían las cuencas naturales de varios ríos y de conectar por canales abiertos y túneles los lagos así formados con los lagos Trinidad y Gatún. ¿Todo esto para qué? Para construir esclusas mastodónticas en el año 2020. Estas super-esclusas consumirían tres veces más agua de esclusajes que las actuales, para pasar barcos de hasta 150 mil toneladas. El complejo de embalses, represas hidroeléctricas, canales y túneles empezaría a funcionar hacia mediados del presente siglo. Si para esa fecha se constatare que los supertanqueros o supercontenedores nucleares fueran preferibles, habría que pensar en nuevos o cuatro juego de esclusas que requerirían cuatro veces más agua de esclusaje: 200 millones de galones de agua por cada tránsito de los supercolosos de 250 mil toneladas.
Este enredo conceptual, que he apodado "El Síndrome de Esclusas", ha compartimentado nuestro pensamiento y obnubilado nuestra imaginación para enclaustrarla en concreto. Es hora de buscar un destino humanitario a nuestra agua providencial, una solución para la vida en nuestro territorio y allende los mares, donde se la pagará a precio de petróleo para mediados de siglo.
Hagamos de esta pequeña simiente, de este pronóstico germinal de una "Arabia panameñita", un llamado grandilocuente de paz, vida y alimentos para el porvenir a los hoy ricos países petroleros del Golfo Pérsico.