La asamblea, una dulce tentación
Es un secreto a voces que la política se ha convertido en el camino más rápido hacia un buen pasar económico. ¿Será esta la razón por la que tantas personas aspiran convertirse en legisladores? ¿O será más bien producto de sus ansias de participar y ayudar al crecimiento del país?
Lo único cierto y concreto es que según el último boletín de postulaciones del Tribunal Electoral para el cargo de legisladores aspiran 527 personas para principales y más de mil para suplentes. Esta cifra revela que no habrá cupos para todos ya que sólo se elegirán 78 principales y 156 suplentes.
Cualquiera sea la motivación que impulse a todos estos postulantes, no quedan dudas de que pese al desprestigio de los políticos, cada vez más gente aspira incorporarse a lo que algunos llaman la "aristocracia política".
Para el abogado y activista de los derechos humanos, Miguel Antonio Bernal, esto pinta una cruda realidad panameña, donde la gran mayoría de los que aspiran a los cargos de elección popular, particularmente a la Asamblea Legislativa, buscan un "modus vivendi".
Según Bernal, el hecho de que más de 1500 candidatos aspiren a ocupar una curul en el Organo Legislativo es reflejo de que en el país hay una "gula política" por llegar a esto cargos, no con la intención de servir al pueblo sino de servirse de los jugosos salarios que devengan los legisladores panameños, superior a los que ganan los congresistas en Estados Unidos.
Bernal denunció que además de los jugosos salarios, otro aspecto que hace atractivo a la población formar parte de esa clase política son las prerrogativas que incluyen : franquicia postal, telegráfica y telefónica dentro del territorio nacional. Derecho a importación libre de derecho de introducción y demás gravámenes de un vehículo cada dos (2) años, para su uso personal y de sus familiares dependientes; pasaportes diplomáticos para los legisladores y sus familiares dependientes, así como para cada suplente y su cónyuge. Los suplentes disfrutan al igual de placa gratis y otra serie de privilegios similares a los de los principales.
De acuerdo con información oficial de la Contraloría General de la República, los emolumentos mensuales que reciben los legisladores están desglosados de la siguiente manera: salario: B/ 1,800.00; gastos de representación: B/ 3,200.00; gasolina: B/ 1,000ºº; sobresueldo y dieta hasta un máximo de B/ 1,000.ºº. Fuera de este salario hay que consignar el beneficio adicional que representa el nombramiento de personal de apoyo hasta un monto de B/ 4,000ºº y la norma que permite a los suplentes de legisladores recibir, trabajen o no, un sueldo mínimo de B/ 2 500 mensuales.
Según el abogado Bernal, la mayoría de los que aspiran a una curul en la Asamblea Legislativa lo que muestran son sonrisas, fotografías donde parecen artistas de cine, pero son muy pocos los que presentan o tienen un programa de leyes que van a ejecutar cuando ocupen el cargo.
Honesto, trabajador, luchador, perseverante, deportistas son entre otras las cualidades que presentan los candidatos a legisladores en sus pancartas, como credencial que lo hace legítimo para aspirar a una curul, pero de planes de trabajo nada, denunció el abogado.
Por otro lado, destacó que la situación es más preocupante cuando más del 90 por ciento de los legisladores buscan reelegirse en el cargo de legisladores y no quieren perder los privilegios de que gozan, a pesar de que existen muchos con 20 y hasta 30 años de estar en la Asamblea Legislativa.
Para Magali Castillo, de Alianza Ciudadana, la "euforia" de miles de ciudadanos por llegar a la Asamblea Legislativa además del jugoso salario y los privilegios, está en el obtener las "influencias" que surgen al ser legislador y que en un país donde todo se mueve por tráfico de influencia es una herramienta principal para los que ocupan ese cargo.
Castillo apunta que aún no entiende la desesperación de algunos candidatos por llegar a la Asamblea Legislativa a tal punto de que se gastan hasta un cuarto y medio millón de dólares por llegar al Poder Legislativo. "Yo siento que hay algo detrás de esto", recalcó la activista de los derechos ciudadanos.
Otro punto que señala Castillo es que la mayoría de los candidatos se ofrece como una alternativa de solución a los problemas de una comunidad cuando el verdadero rol de los legisladores es el de legislar en beneficio del país promoviendo el empleo, la inversión y la buena administración del Estado.
Indicó que muchos de los candidatos promueven planes y acciones a título personal cuando es sabido que en la Asamblea Legislativa los legisladores actúan en función de lo que decide el partido político al que pertenecen.
"Lastimosamente no hemos vistos a los partidos políticos decir cuál será su programa a nivel legislativo", denunció la activista.
Manifestó que ante esta realidad los ciudadanos deben antes de decidir por cuál candidato van a votar, observar la trayectoria cívica, gremial de la personal, investigando cuál ha sido su aporte a nivel comunitario o de gremio.
Para el legislador por el PRD, Elías Castillo, el aumento de aspirantes a las 78 curules legislativas se debe varios motivos, entre ellos el interés de muchos de ganar un puesto para obtener privilegios y no por el trabajo.
Agregó que varios aspirantes piensan en las exoneraciones, inmunidades y otros privilegios, pero se olvidan de la responsabilidad legislativa que establece la Constitución y de las demandas de la comunidad.
"También se produce el fenómeno de candidatos que aspiraron y perdieron en las elecciones anteriores y desaparecieron del circuito. Ahora aparecen nuevamente después de olvidarse del circuito completamente.
Por otro lado, el parlamentario expresó que en campaña se generan discursos sobre propuestas que no son competencia de un legislador sino del Ejecutivo, pero que sin embargo los candidatos plantean como si fueran de ellos.
"Una cosa es el discurso en la contienda electoral y otra es la actitud que se adopta al día siguiente de las elecciones. El 1 de septiembre se olvidan de las promesas y se preocupan por aspectos lucrativos".
Lo único cierto y concreto es que según el último boletín de postulaciones del Tribunal Electoral para el cargo de legisladores aspiran 527 personas para principales y más de mil para suplentes. Esta cifra revela que no habrá cupos para todos ya que sólo se elegirán 78 principales y 156 suplentes.
Cualquiera sea la motivación que impulse a todos estos postulantes, no quedan dudas de que pese al desprestigio de los políticos, cada vez más gente aspira incorporarse a lo que algunos llaman la "aristocracia política".
Para el abogado y activista de los derechos humanos, Miguel Antonio Bernal, esto pinta una cruda realidad panameña, donde la gran mayoría de los que aspiran a los cargos de elección popular, particularmente a la Asamblea Legislativa, buscan un "modus vivendi".
Según Bernal, el hecho de que más de 1500 candidatos aspiren a ocupar una curul en el Organo Legislativo es reflejo de que en el país hay una "gula política" por llegar a esto cargos, no con la intención de servir al pueblo sino de servirse de los jugosos salarios que devengan los legisladores panameños, superior a los que ganan los congresistas en Estados Unidos.
Bernal denunció que además de los jugosos salarios, otro aspecto que hace atractivo a la población formar parte de esa clase política son las prerrogativas que incluyen : franquicia postal, telegráfica y telefónica dentro del territorio nacional. Derecho a importación libre de derecho de introducción y demás gravámenes de un vehículo cada dos (2) años, para su uso personal y de sus familiares dependientes; pasaportes diplomáticos para los legisladores y sus familiares dependientes, así como para cada suplente y su cónyuge. Los suplentes disfrutan al igual de placa gratis y otra serie de privilegios similares a los de los principales.
De acuerdo con información oficial de la Contraloría General de la República, los emolumentos mensuales que reciben los legisladores están desglosados de la siguiente manera: salario: B/ 1,800.00; gastos de representación: B/ 3,200.00; gasolina: B/ 1,000ºº; sobresueldo y dieta hasta un máximo de B/ 1,000.ºº. Fuera de este salario hay que consignar el beneficio adicional que representa el nombramiento de personal de apoyo hasta un monto de B/ 4,000ºº y la norma que permite a los suplentes de legisladores recibir, trabajen o no, un sueldo mínimo de B/ 2 500 mensuales.
Según el abogado Bernal, la mayoría de los que aspiran a una curul en la Asamblea Legislativa lo que muestran son sonrisas, fotografías donde parecen artistas de cine, pero son muy pocos los que presentan o tienen un programa de leyes que van a ejecutar cuando ocupen el cargo.
Honesto, trabajador, luchador, perseverante, deportistas son entre otras las cualidades que presentan los candidatos a legisladores en sus pancartas, como credencial que lo hace legítimo para aspirar a una curul, pero de planes de trabajo nada, denunció el abogado.
Por otro lado, destacó que la situación es más preocupante cuando más del 90 por ciento de los legisladores buscan reelegirse en el cargo de legisladores y no quieren perder los privilegios de que gozan, a pesar de que existen muchos con 20 y hasta 30 años de estar en la Asamblea Legislativa.
Para Magali Castillo, de Alianza Ciudadana, la "euforia" de miles de ciudadanos por llegar a la Asamblea Legislativa además del jugoso salario y los privilegios, está en el obtener las "influencias" que surgen al ser legislador y que en un país donde todo se mueve por tráfico de influencia es una herramienta principal para los que ocupan ese cargo.
Castillo apunta que aún no entiende la desesperación de algunos candidatos por llegar a la Asamblea Legislativa a tal punto de que se gastan hasta un cuarto y medio millón de dólares por llegar al Poder Legislativo. "Yo siento que hay algo detrás de esto", recalcó la activista de los derechos ciudadanos.
Otro punto que señala Castillo es que la mayoría de los candidatos se ofrece como una alternativa de solución a los problemas de una comunidad cuando el verdadero rol de los legisladores es el de legislar en beneficio del país promoviendo el empleo, la inversión y la buena administración del Estado.
Indicó que muchos de los candidatos promueven planes y acciones a título personal cuando es sabido que en la Asamblea Legislativa los legisladores actúan en función de lo que decide el partido político al que pertenecen.
"Lastimosamente no hemos vistos a los partidos políticos decir cuál será su programa a nivel legislativo", denunció la activista.
Manifestó que ante esta realidad los ciudadanos deben antes de decidir por cuál candidato van a votar, observar la trayectoria cívica, gremial de la personal, investigando cuál ha sido su aporte a nivel comunitario o de gremio.
Para el legislador por el PRD, Elías Castillo, el aumento de aspirantes a las 78 curules legislativas se debe varios motivos, entre ellos el interés de muchos de ganar un puesto para obtener privilegios y no por el trabajo.
Agregó que varios aspirantes piensan en las exoneraciones, inmunidades y otros privilegios, pero se olvidan de la responsabilidad legislativa que establece la Constitución y de las demandas de la comunidad.
"También se produce el fenómeno de candidatos que aspiraron y perdieron en las elecciones anteriores y desaparecieron del circuito. Ahora aparecen nuevamente después de olvidarse del circuito completamente.
Por otro lado, el parlamentario expresó que en campaña se generan discursos sobre propuestas que no son competencia de un legislador sino del Ejecutivo, pero que sin embargo los candidatos plantean como si fueran de ellos.
"Una cosa es el discurso en la contienda electoral y otra es la actitud que se adopta al día siguiente de las elecciones. El 1 de septiembre se olvidan de las promesas y se preocupan por aspectos lucrativos".