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La atención de salud se deteriora


Hace unos días leí en un periódico una denuncia de trato inhumano en el hospital de la CSS a los pacientes. Pareciera que la atención de salud se ha deteriorado, al extremo que se acerca a la deshumanización. Aquel personal de salud que conocí cuando vine graduada de médico y de quienes aprendí mucho en ese sentido, pareciera que no existe hoy. ¿Qué ha sucedido? Una auxiliar de enfermería no debe estudiar su profesión tan sólo para ganar un salario; necesita llevar dentro de sí amor a los pacientes y tenerlos como lo más importante en su trabajo. De no ser así, mejor renuncie a esa profesión y busque otra donde la sensibilidad no sea lo indispensable, donde la blandura de corazón no se necesite para sumar y restar números fríos en vez de atender con dureza a personas necesitadas por estar con cierta incapacidad.
No he concebido nunca el cambio que ha habido en las enfermeras, aquellas mujeres que conocí antes que daban todo por los pacientes; ahora sólo lo dedican a escribir y escribir en las cuadrículas sin tener mucho acercamiento humano con los pacientes. Recuerdo cuando era jefe de servicio en el Seguro, un día llegué a pasar visita, di los buenos días a la enfermera y ni siquiera levantó los ojos de su escritura. Cuando me identifiqué, me miró y me dijo que allí estaban las cuadrículas. Ese día pasé visita sola y no concebía que esto estuviera sucediendo. Las veces que debí acompañar a mi esposo cuando estuvo hospitalizado, comprendí que los pacientes quedan al cuidado de las enfermeras pues el médico pasa visita, da órdenes y se va. Lo demás depende de esa profesional hasta que el médico regrese. Es así como veo su importancia y por qué es necesaria su humanización. Cuando alguien se siente mal, cuando está enfermo, sea en la medicina privada o en la institucional, es cuando necesita de una sonrisa, una palabra amable, de aliento para que pueda sentirse mejor, por lo menos de ánimo.
¿Y qué decir de los médicos? En sus manos está, en última instancia, la responsabilidad del paciente; esta situación lo pone por encima de los humanos en algo, ya que maneja lo más preciado que tenemos que es la salud. En las instituciones existen médicos que ni siquiera se acercan al paciente ni a los parientes a decirles cuál es el estado del mismo. Pasan visita en un silencio cómplice con la mala práctica de la medicina. Deben comprender que ellos son la tabla de salvación de los enfermos y que de ellos depende, en gran parte, que el paciente sane o empeore.
¿Se ha deshumanizado la atención de salud o existen factores exógenos que contribuyen a ese cambio en el personal? ¿Será que habrá dejado de enseñarse en las diferentes escuelas, lo principal para esas profesiones? ¿Será que el sistema administrativo de nuestros hospitales estatales ha torcido el rumbo de esa sensibilidad de los trabajadores de la salud? Muchas veces, sin ánimo de justificar nada, las instituciones piensan más en las estadísticas que en el valor de la relación médico paciente o el valor de la afinidad entre enfermeras y auxiliares con los enfermos. Según la escuela de enfermería, es más importante que la enfermera escriba y escriba, a dedicar ese tiempo a velar de cerca por el estado del paciente. ¿Cómo puede una paciente quirúrgica, recién operada, verse obligada a levantarse sola porque no hay una auxiliar que la auxilie (el nombre lo dice)? ¿Es que no existe suficiente presupuesto para nombrar las auxiliares necesarias o es que también se ha distorsionado la función de esa profesional? Sea cual sea la razón, no hay derecho para que sucedan estas cosas en los hospitales panameños estatales. No importa cuál es el factor preponderante, las autoridades deben investigar lo sucedido y darle solución, pero que no quede en declaraciones a los medios de comunicación sino que se profundice en buscar la verdad aunque duela. Para nosotros, los trabajadores de la salud, el paciente es primordial. No lo olvidemos.
marisin@movistar.com.pa
  • El ideal de crear una biblioteca especializada de autores nacionales fue concebido inicialmente en vida por el propio Rogelio Sinán, el cual ha sido galardonado con varios reconocimientos gubernamentales.

  • El acervo bibliográfico fue sufriendo deterioro y pérdidas por sustracción, tratándose en la actualidad de mantener lo más que se pueda la colección.

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