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La autogestión de fondos escolares


Durante la administración anterior, bajo la dirección de Pablo Thalassinos, cobró impulso la implementación del modelo chileno de administración de fondos destinados al mejoramiento y funcionamiento de las escuelas oficiales por los propios centros escolares. Se argumentaba que con la descentralización, la utilización de los dineros sería más eficiente, al ser destinados rápidamente y sin intermediación burocrática a las necesidades más apremiantes de cada escuela.
La idea fue buena y de hecho rindió excelentes frutos en el hermano país austral, cuyo modelo fue calcado en El Salvador, con resultados igual de buenos. Pero no siempre las soluciones importadas funcionan y éste fue uno de ellos. Sus proponentes no contaban con la corrupción que permea a casi toda la sociedad panameña.
En Chitré, el año pasado, los estudiantes de un colegio secundario hicieron una huelga y protagonizaron protestas, exigiendo la remoción de la directora de la escuela, a la que imputaban el supuesto manejo irregular de los fondos que el gobierno destinaba al funcionamiento del centro. La funcionaria fue trasladada a otra escuela.
En la provincia de Panamá, el pasado lunes, dirigentes de diversas asociaciones de padres de familia, denunciaron la comisión de malos manejos similares en diversos centros escolares, entre ellos el Colegio Remón Cantera, el Primer Ciclo de Tocumen, el Primer Ciclo Louis Martinz y la Escuela de Samaria. Y no son los únicos.
Según el presidente de la coordinadora de Padres de Familia, Erick Rodríguez, la directora del José A. Remón, Hirmina Díaz, ni siquiera se molestó en brindar documentación sustentatoria de los gastos. "Los directores manejan la Ley 13 de Educación, a su antojo, como un botín privado", dijo Rodríguez. Por eso, denunció, no es de extrañar que en el Primer Ciclo de Tocumen, se haya reportado un presunto desfalco por el orden de B/.159 mil.
En otro caso dramático, la presidenta de los padres de familia del Louis Martinz explicó que las cuotas recogidas para un seguro escolar, no fueron abonadas a ese fin, dando por resultado que un estudiante accidentado, no pudiera ser atendido; lo que se sumó a un caso acaecido en junio, en el que falleció otro estudiante en igual circunstancia.
Al margen de los casos específicos de apropiación y mal manejo de fondos, el mensaje que se brinda a los estudiantes y sus padres, y con ellos al resto de la comunidad, es terrible y desalentador, considerando que se involucra a las máximas autoridades en las escuelas, cuyo ejemplo y proyección es de extraordinario impacto. El país está moralmente enfermo, de pies a cabeza, si sus máximos educadores hacen esto.
En fin, el modelo de autogestión directa de fondos escolares debe ser revisado para que funcione mejor y con adecuados controles y áuditos, para evitar que se sigan dando irregularidades. La idea, no es mala, pero debe mejorarse.


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