"La autonomía universitaria no cubre a los criminales"
El mes pasado un grupo minoritario de alumnos de la Universidad de Panamá y del Instituto Nacional cerraron ilegalmente nuestras calles. Lo hicieron en apoyo a las provocaciones violentas que fomentan los dirigentes de la SUNTRACS, que están en contra de los días puentes y la intensión delgobiernode dar en concesión la administración del IDAAN.
Cuando los obreros, estudiantes y revoltosos cierran nuestras calles ilegalmente, violan nuestras leyes y se ganan el repudio y disgusto de nuestros ciudadanos que se ven perjudicados por sus acciones. Cuando los policías antimotines trataron de despejar nuestras vías, los estudiantes los atacaron con piedras, barras de caero y bombas molotov.
No tiran estos objetos cariñosamente, sino con intención de agredir y matar. En el momento que los estudiantes proceden a cerrar ilegalmente nuestras vías se convierten en delincuentes comunes. Cuando comienzan a tirar piedras, barras de acero y bombas molotov en contra de nuestra Fuerza Pública, se convierten en criminales y asesinos en potencia.
El Estado tiene toda la razón de actuar en la forma que viene haciendo reprimiento y arrestando a los que violan nuestras leyes. La Universidad de Panamá y el Instituto Nacional no puede seguir siendo un refugio para estos criminales. La Autonomía sólo se limita a la Administración y no para refugiar a los que violentan nuestras leyes.
Los políticos, dirigentes sindicalistas y profesores que ciritaron fuertemente a las acciones de nuestra Fuerza Pública se olvidan, que cuando se violan nuestras leyes y no se toman las medidas correctivas, estamos fomentando la Anarquía y el desorden en nuestro medio.
Nadie quiere vivir en un país donde se permite cerrar ilegalmente nuestras vías, eso daría lugar para que los revoltosos interrumpen el Derecho que tenemos todos de poder transitar libremente en nuestro medio. Quiero vivir en un país que se respeta el Estado de Derecho y no donde reina el caos y la anarquía.
Los demagogos critican el cierre de los colegios en perjuicio de los estudiantes y no mencionan a los culpables que provocaron el cierre ilegal de nuestras vías.
Cuando los culpables fueron arrestados, los medios de comunicación no perdieron el tiempo entrevistando equivocadamente a las personas que practican la demagogia para confundir a nuestro pueblo. Entre estos pude escuchar a Mariano Mena, Saúl Méndez, Rolando Murgas y la profesora Enelda Rosales.
La profesora dijo que "sólo quería ver a la Policía Nacional cuando se presentan los problemas", pero se olvida que es preferible prevenir los desórdenes que tener que lamentar las consecuencias.
Ninguno de estos demagogos mencionó el cierre ilegal de nuestras vías en perjuicio de terceros o el hecho criminal de los estudiantes de tirar piedras, hierros y bombas molotov con intención de agredir o matar.
Si no tenemos policías cuidando nuestras calles, los delincuentes y criminales se apoderan de nuestro medio y acabarán con las personas indefensas. Ya la SUNTRACS mostró lo que puede hacer destrozando la cerca del Palacio Legislativo porque no saben comportarse como personas civilizadas.
Las autoridades deben sancionar a los dirigentes que provocaron y fomentaron a los obreros y a los estudiantes a la violencia. Dónde se ha visto que uno puede romper las cerraduras y las puertas del Instituto Nacional para apoderarse del colegio. Ellos tienen más culpa que los estudiantes, porque los conducen a la violencia.
Los dirigentes estudiantiles que agredieron al rector profesor Jaime Ruiz, y los estudiantes que cerraron ilegalmente nuestras vías deben ser expulsados del Instituto. La democracia está en peligro cuando no se respetan nuestras leyes.
Toda mi vida he sido un crítico fuerte de los gobiernos perredistas, pero en esta ocasión tengo que felicitar a nuestro presidente por mantener el orden y hacer respetar nuestras leyes. Estoy de acuerdo con el Director de la Policía Nacional, José Luis Sosa que "diciembre es para fiestas y no para entierros" y lo apoyo en su labor de abrir nuestras calles con los antimotines cada vez que estas se cierran ilegalmente.
Si el Decano de la Universidad de Panamá y los padres de familia del Instituto Nacional no quieren que se le viole su autonomía, tienen que controlar a sus estudiantes y enseñarles a protestar sin perjudicar a terceros, de lo contrario que se atengan a las consecuencias.
Cuando los obreros, estudiantes y revoltosos cierran nuestras calles ilegalmente, violan nuestras leyes y se ganan el repudio y disgusto de nuestros ciudadanos que se ven perjudicados por sus acciones. Cuando los policías antimotines trataron de despejar nuestras vías, los estudiantes los atacaron con piedras, barras de caero y bombas molotov.
No tiran estos objetos cariñosamente, sino con intención de agredir y matar. En el momento que los estudiantes proceden a cerrar ilegalmente nuestras vías se convierten en delincuentes comunes. Cuando comienzan a tirar piedras, barras de acero y bombas molotov en contra de nuestra Fuerza Pública, se convierten en criminales y asesinos en potencia.
El Estado tiene toda la razón de actuar en la forma que viene haciendo reprimiento y arrestando a los que violan nuestras leyes. La Universidad de Panamá y el Instituto Nacional no puede seguir siendo un refugio para estos criminales. La Autonomía sólo se limita a la Administración y no para refugiar a los que violentan nuestras leyes.
Los políticos, dirigentes sindicalistas y profesores que ciritaron fuertemente a las acciones de nuestra Fuerza Pública se olvidan, que cuando se violan nuestras leyes y no se toman las medidas correctivas, estamos fomentando la Anarquía y el desorden en nuestro medio.
Nadie quiere vivir en un país donde se permite cerrar ilegalmente nuestras vías, eso daría lugar para que los revoltosos interrumpen el Derecho que tenemos todos de poder transitar libremente en nuestro medio. Quiero vivir en un país que se respeta el Estado de Derecho y no donde reina el caos y la anarquía.
Los demagogos critican el cierre de los colegios en perjuicio de los estudiantes y no mencionan a los culpables que provocaron el cierre ilegal de nuestras vías.
Cuando los culpables fueron arrestados, los medios de comunicación no perdieron el tiempo entrevistando equivocadamente a las personas que practican la demagogia para confundir a nuestro pueblo. Entre estos pude escuchar a Mariano Mena, Saúl Méndez, Rolando Murgas y la profesora Enelda Rosales.
La profesora dijo que "sólo quería ver a la Policía Nacional cuando se presentan los problemas", pero se olvida que es preferible prevenir los desórdenes que tener que lamentar las consecuencias.
Ninguno de estos demagogos mencionó el cierre ilegal de nuestras vías en perjuicio de terceros o el hecho criminal de los estudiantes de tirar piedras, hierros y bombas molotov con intención de agredir o matar.
Si no tenemos policías cuidando nuestras calles, los delincuentes y criminales se apoderan de nuestro medio y acabarán con las personas indefensas. Ya la SUNTRACS mostró lo que puede hacer destrozando la cerca del Palacio Legislativo porque no saben comportarse como personas civilizadas.
Las autoridades deben sancionar a los dirigentes que provocaron y fomentaron a los obreros y a los estudiantes a la violencia. Dónde se ha visto que uno puede romper las cerraduras y las puertas del Instituto Nacional para apoderarse del colegio. Ellos tienen más culpa que los estudiantes, porque los conducen a la violencia.
Los dirigentes estudiantiles que agredieron al rector profesor Jaime Ruiz, y los estudiantes que cerraron ilegalmente nuestras vías deben ser expulsados del Instituto. La democracia está en peligro cuando no se respetan nuestras leyes.
Toda mi vida he sido un crítico fuerte de los gobiernos perredistas, pero en esta ocasión tengo que felicitar a nuestro presidente por mantener el orden y hacer respetar nuestras leyes. Estoy de acuerdo con el Director de la Policía Nacional, José Luis Sosa que "diciembre es para fiestas y no para entierros" y lo apoyo en su labor de abrir nuestras calles con los antimotines cada vez que estas se cierran ilegalmente.
Si el Decano de la Universidad de Panamá y los padres de familia del Instituto Nacional no quieren que se le viole su autonomía, tienen que controlar a sus estudiantes y enseñarles a protestar sin perjudicar a terceros, de lo contrario que se atengan a las consecuencias.