La Autopista Panamá-Colón
El ministro de Economía y Finanzas, Norberto Delgado, ha comunicado su intención de gestionar ante la concesionaria mexicana PYCSA la renuncia a su derecho a construir la autopista Panamá-Colón, un proyecto estratégico comercial largamente acariciado en ambas ciudades terminales de la vía canalera.
Evidentemente, hay otras alternativas además de la renuncia, como lo podría ser, por ejemplo, la cesión de la concesión por PYCSA a un tercero con capacidad para emprender prontamente la obra. De cualquier modo, dudamos que la renuncia o cesión sea gratuita. PYCSA pagó por la concesión y, por ende, es de esperar que aspire a recuperar parte de su inversión.
¿Por qué PYCSA no comienza la obra? En verdad, hace tiempo que lo hizo, en las etapas de movimiento de tierra, pero es obvio que el avance de los trabajos está paralizado o al menos, sigue un ritmo lento, no deseable para los intereses del país. La vía es pieza clave para crear un entramado marítimo y de transporte multimodal a orillas del Canal.
Los puertos, el ferrocarril transístmico, el desarrollo de Howard y el CEMIS, se mueven en este sentido. También la autopista es parte de esa visión, como un canal seco como el ferrocarril.
Por otra parte, la actual carretera Boyd-Roosevelt de tan solo dos carriles, se encuentra en pésimo estado. Es una vía peligrosa que causa cada año decenas de muertos y heridos por accidentes de tránsito y en torno al corredor crecen varias poblaciones explosivamente y agravan la actual saturación de la vía transístmica. La autopista sería, además, un estímulo para el establecimiento de negocios a ambos lados, siempre preservando la frágil cuenca canalera.
¿Cuál es la razón de la parálisis? La respuesta es sencilla; y es que el volumen de tránsito es insuficiente para pagar su construcción que es de unos 80 kilómetros de longitud. ¿Hay alternativas para superar este problema? Sí, mediante la dación de tierras a cambio de la obra, como se hizo con el Corredor Sur. Esa fórmula ha sido mencionada por el ministro Delgado.
Hay, sin embargo, un problema adicional que explica el porqué de la propuesta ministerial, y es la supuesta incapacidad de PYCSA para emprender financieramente la obra. No tiene recursos propios ni ajenos para hacerlo. Siendo así, se concluye que la idea de gestionar ante PYCSA que renuncie o ceda la concesión para que otra empresa o el propio Estado lo haga, es correcta.
Evidentemente, hay otras alternativas además de la renuncia, como lo podría ser, por ejemplo, la cesión de la concesión por PYCSA a un tercero con capacidad para emprender prontamente la obra. De cualquier modo, dudamos que la renuncia o cesión sea gratuita. PYCSA pagó por la concesión y, por ende, es de esperar que aspire a recuperar parte de su inversión.
¿Por qué PYCSA no comienza la obra? En verdad, hace tiempo que lo hizo, en las etapas de movimiento de tierra, pero es obvio que el avance de los trabajos está paralizado o al menos, sigue un ritmo lento, no deseable para los intereses del país. La vía es pieza clave para crear un entramado marítimo y de transporte multimodal a orillas del Canal.
Los puertos, el ferrocarril transístmico, el desarrollo de Howard y el CEMIS, se mueven en este sentido. También la autopista es parte de esa visión, como un canal seco como el ferrocarril.
Por otra parte, la actual carretera Boyd-Roosevelt de tan solo dos carriles, se encuentra en pésimo estado. Es una vía peligrosa que causa cada año decenas de muertos y heridos por accidentes de tránsito y en torno al corredor crecen varias poblaciones explosivamente y agravan la actual saturación de la vía transístmica. La autopista sería, además, un estímulo para el establecimiento de negocios a ambos lados, siempre preservando la frágil cuenca canalera.
¿Cuál es la razón de la parálisis? La respuesta es sencilla; y es que el volumen de tránsito es insuficiente para pagar su construcción que es de unos 80 kilómetros de longitud. ¿Hay alternativas para superar este problema? Sí, mediante la dación de tierras a cambio de la obra, como se hizo con el Corredor Sur. Esa fórmula ha sido mencionada por el ministro Delgado.
Hay, sin embargo, un problema adicional que explica el porqué de la propuesta ministerial, y es la supuesta incapacidad de PYCSA para emprender financieramente la obra. No tiene recursos propios ni ajenos para hacerlo. Siendo así, se concluye que la idea de gestionar ante PYCSA que renuncie o ceda la concesión para que otra empresa o el propio Estado lo haga, es correcta.