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"La Bahía Roja o Bahía Negra"


Días atrás, apareció en un diario local una caricatura que trataba sobre un diálogo entre dos peces de la Bahía, los cuales observaban cómo una enorme mancha roja venía hacia ellos, y uno preguntaba: "¿Es kaka-kaka?" Y el otro contestaba: "¡No, es kaka-cola!". En una jocosa alusión al "derrame" de 1200 galones de algo que han llamado "colorante" de color rojo cereza, y que a la fecha nadie sabe de qué se trata. El "derrame" fue, sin duda, accidental (accidental no quiere decir que no fue por error humano), ya que dudamos que la Coca Cola botara al río Matasnillo esa cantidad de galones de colorante rojo, que por cierto es bastante caro. Al menos, claro está, que estuviera vencido. Eso le toca investigar a la ANAM. Por cierto, ya en casi todos los países desarrollados están prohibidos los colorantes artificiales en los alimentos de consumo humano, pues se ha demostrado que son cancerígenos, causan mutaciones y varias enfermedades raras, así como otras cosas desagradables. Por esto, lo que está de moda es usar colorantes orgánicos, como el achiote, el repollo morado, turmeric y otros.
Por otro lado, hace unos días, a la altura de Boca la Caja, por el Corredor Sur, vi una tubería, que entraba al mar, rota y de su abertura manaba un líquido color amarillo fosforescente, de diabólico aspecto y muy mal olor, pero nadie le dio la menor importancia. Después vino la marea alta y lo cubrió todo, como siempre. Lo curioso de este caso es que ha sido muy documentado, y esta es una de las pocas veces que se ha ubicado, sin lugar a dudas, al "transgresor" ecológico. Hay que dar al César lo que es del César, una de cal por las que van de arena y se debe reconocer que la ANAM ha reaccionado, hasta ahora, como debía ser. A pesar de que se ha hablado mucho del poder que tienen estas empresas para afectar las decisiones del Ministerio de Salud (MINSA) y de la ANAM, los directivos de esta última han hablado de sanciones que, según la ley vigente, están entre uno y 10 millones de dólares para "Delitos Ecológicos". Veremos si es verdad y esto no queda en un "show administrativo-ecológico-legal" de duración indefinida.
Curiosamente, el Ministerio de Salud parece haber tomado "otro camino" en este asunto, y al parecer trata de proteger a la empresa. El ministro Fernando Gracia se apresuró a declarar que el MINSA no sancionará a la misma, debido a que "el derrame fue un accidente y el colorante no resultó ser tóxico". Declaración insólita, ya que después de esto, otro funcionario del MINSA dijo que no se habían hecho aún los análisis del químico vertido, por lo que el ministro no podía saber si era tóxico o no. Sólo el que sea tóxico para el plankton de las aguas de la Bahía, es suficiente para causar un desastre en la cadena alimenticia marina. Además, el ministro parece no saber que lo que se sanciona no es si fue accidente o intencional, sino el hecho patente de un derrame contaminante. Su actuación viola flagrantemente la filosofía y los principios básicos ambientales y el código sanitario. Como funcionario debe estar de parte de la salud pública y la protección del ambiente. No es el primer caso en que el MINSA se involucra en un sospechoso exceso de tolerancia hacia problemas ambientales que afectan a la salud pública, generados por empresas contaminantes. Los hechos hablan por sí solos.
(eesquivel_rios@hotmail.com)

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