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La barbarie de la derecha y la izquierda


Este 2003 será siempre recordado por la barbarie cometida tanto por la derecha como por la izquierda. La guerra en Irak es uno de los acontecimientos más nocivos que le ha sucedido a la humanidad. La masacre a la que fue expuesta su población y la destrucción de su historia estarán gravadas por muchos años en nuestra memoria. La supuesta causa de ese ataque, que eran las armas químicas que poseía ese país, aún no se han podido encontrar. Indudablemente, el orden del mundo será afectado por la actuación de Estados Unidos (EU). Su demostración de fuerza ante los ojos de todos, en la primera guerra “transmitida” por la televisión, creo que fue unos de los objetivos en esta acción bélica. Está claro que sus otros fines eran su posicionamiento estratégico en el Oriente, el dominio del petróleo, ya que Irak posee las mayores reservas comprobadas del oro negro; y un mensaje al mundo de su poderío.
Por otra parte, la ejecución de tres personas por el gobierno de Fidel Castro, y la puesta en prisión de unos 80 cubanos, por el sólo hecho de querer vivir en libertad, es una barbarie que debemos rechazar con la misma intensidad que lo realizado por EU. Este acto, que ha dejado un mensaje claro a los cubanos, el cual es que no tienen libertad, ni de escoger dónde vivir. Al resto del mundo el mensaje fue claro también: Cuba es una cárcel y el que osa salir, será asesinado y punto.
El silencio de los movimientos de izquierda y del resto del mundo hacia la barbarie realizada por la izquierda, los descalifica moral y éticamente, porque no se puede condenar semejante atrocidad realizada por el “Coloso del Norte” y guardar olímpico silencio en lo referente a Castro, ya que esto sólo demuestra que se condena a quien lo realiza y no al acto en sí cometido. No podemos aceptarlo. Esto sólo favorece a los actores de tales acontecimientos repudiables, porque la acción se deja de juzgar y se condena a un actor, pero se ignora al otro. Además de inmoral, es peligroso para todos. Hoy estos acontecimientos nos llevan, al continente americano y a nuestro país, a la obligación de fortalecer nuestra democracia.
Que nuestros gobiernos realmente trabajen para buscar las soluciones a los graves problemas de pobreza e injusticia social, y que actúen honestamente. Esta será nuestra mayor defensa a las barbaries que de lado y lado se dan. Ya sabemos las posiciones de ambos sectores: los que señalan a los culpables, pero a la vez callan cuando los suyos cometen las mismas barbaridades. Sólo nos queda de responsabilidad ciudadana, como políticos o sociedad civil, que los gobernantes actúen correctamente. Esta será, al final, nuestro mayor escudo.
“Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar”. Ghandi.
(cdaa@sinfo.net)

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