La Base Aérea de Nicanor
La defensa de Darién es prioridad nacional. Así ha sido decidido por nuestro Gobierno con el apoyo de lo más representativo de la opinión pública local. Las incursiones de irregulares colombianos en nuestro suelo ha alcanzado niveles intolerables, lo cual ha empujado a la actual administración a embarcarse en una carrera contra el tiempo para modernizar y dotar de equipos de guerra a la Fuerza Pública, estructurada esencialmente como policía civil.
Fusiles de última generación, miras de visión nocturna, morteros, artillería ligera, helicópteros y lanchas artilladas, figuran en el listado de compras. Es una lástima, considerando las necesidades sociales que nuestro país tiene pendientes, con tan pocos recursos; pero el deterioro de la situación en Colombia no deja más alternativa que emprender la defensa del territorio patrio.
Obviamente, algunos sectores reaccionaron alarmados y cuando no con reservas, entre ellos, nosotros, siempre temerosos de que nos abocáramos a la remilitarización del país. A fin de cuentas las armas adquiridas supuestamente para defender al país terminaron siempre empuñadas contra el propio pueblo y gobiernos legalmente constituidos.
Otros propusieron la neutralidad como defensa en vez de las armas; pero recibieron en respuesta contundente recordar que Suiza, prototipo de neutralidad, siempre defendió su status con un pequeño pero eficiente ejército en el que todos sus ciudadanos son soldados y portan tarjeta de identidad con su número militar y la base a la que han de presentarse en caso de guerra.
En cuanto a nosotros, que en su momento favorecimos la instalación de una base naval en Puerto Escocés, que fuera frustrada por su rechazo por el Congreso Kuna, no podemos menos que defender igual la construcción de la pista de Nicanor, incluso si se hace con capacidad para permitir el aterrizaje de los poderosos Hércules C-130, dotados para transportar toneladas de carga, equipos, vehículos y tropas.
Una pista de esa envergadura puede ser empleada para propósitos civil y militar, tanto por aviones ligeros como por aeronaves mayores que acudan en nuestra ayuda en caso de desastre. Si ha de hacerse el gasto, que se haga bien. Cuando cese la guerra en Colombia, Nicanor se convertirá en un aeropuerto civil y en polo de desarrollo para Darién que deberá complementarse con una regia carretera y la base naval de Puerto Escocés.
Fusiles de última generación, miras de visión nocturna, morteros, artillería ligera, helicópteros y lanchas artilladas, figuran en el listado de compras. Es una lástima, considerando las necesidades sociales que nuestro país tiene pendientes, con tan pocos recursos; pero el deterioro de la situación en Colombia no deja más alternativa que emprender la defensa del territorio patrio.
Obviamente, algunos sectores reaccionaron alarmados y cuando no con reservas, entre ellos, nosotros, siempre temerosos de que nos abocáramos a la remilitarización del país. A fin de cuentas las armas adquiridas supuestamente para defender al país terminaron siempre empuñadas contra el propio pueblo y gobiernos legalmente constituidos.
Otros propusieron la neutralidad como defensa en vez de las armas; pero recibieron en respuesta contundente recordar que Suiza, prototipo de neutralidad, siempre defendió su status con un pequeño pero eficiente ejército en el que todos sus ciudadanos son soldados y portan tarjeta de identidad con su número militar y la base a la que han de presentarse en caso de guerra.
En cuanto a nosotros, que en su momento favorecimos la instalación de una base naval en Puerto Escocés, que fuera frustrada por su rechazo por el Congreso Kuna, no podemos menos que defender igual la construcción de la pista de Nicanor, incluso si se hace con capacidad para permitir el aterrizaje de los poderosos Hércules C-130, dotados para transportar toneladas de carga, equipos, vehículos y tropas.
Una pista de esa envergadura puede ser empleada para propósitos civil y militar, tanto por aviones ligeros como por aeronaves mayores que acudan en nuestra ayuda en caso de desastre. Si ha de hacerse el gasto, que se haga bien. Cuando cese la guerra en Colombia, Nicanor se convertirá en un aeropuerto civil y en polo de desarrollo para Darién que deberá complementarse con una regia carretera y la base naval de Puerto Escocés.