La basura en la ciudad
Las tecnologías para el control de la basura, especialmente a partir de la segunda mitad del siglo XIX, redundarán en múltiples beneficios para las personas, tales como la aplicación de modernos métodos para la limpieza de las ciudades, la recolección de los desperdicios, los tratamiento de los desechos hospitalarios, la ubicación de los vertederos y la disposiciones sobre la basura industrial en general.
En la actualidad, en las ciudades se concentran y vive más del 50% de la población mundial. Pero de todos los problemas que aquejan las zonas urbanas, la basura es uno de los más problemáticos y costosos de tratar. Sin embargo, será mucho más caro no hacer nada.
Además de mejorar el servicio, los residentes de todas las barriadas deben asumir su responsabilidad en el mantenimiento de la limpieza de la ciudad en beneficio de la salud y el bienestar general. En Panamá se agudiza el problema debido al surgimiento de poblaciones que se asientan espontáneamente en tierras privadas o del Estado sin consentimiento del propietario y sin ninguna organización. También resulta una vergüenza observar a estos mismos panameños acumular la basura que producen en cualquier sitio, y luego exigir que se la vengan a recoger.
Los Municipios deben encarar el problema exigiéndole a todos que hagan algo por su propio bien. De no hacerlo, no importa cómo queramos disfrazar la capital y el interior para atraer el turismo, al final, los malos olores, la pestilencia y las enfermedades se impondrán y dominarán los suelos, el aire y el agua.
Entre las labores de los agentes municipales debe estar el reportar a quienes no cumplen y aplicar las penas correspondientes a los ciudadanos que contribuyen a empeorar la situación tirando de cualquier manera y en cualquier lugar sus desechos. Hay que incrementar estas penas. Basta de paternalismo y demagogia, las naciones más limpias se caracterizan no por la mejor recolección de basura, sino por la aplicación de severas y costosas multas de castigo. Este es el secreto para la limpieza de las ciudades.
En la actualidad, en las ciudades se concentran y vive más del 50% de la población mundial. Pero de todos los problemas que aquejan las zonas urbanas, la basura es uno de los más problemáticos y costosos de tratar. Sin embargo, será mucho más caro no hacer nada.
Además de mejorar el servicio, los residentes de todas las barriadas deben asumir su responsabilidad en el mantenimiento de la limpieza de la ciudad en beneficio de la salud y el bienestar general. En Panamá se agudiza el problema debido al surgimiento de poblaciones que se asientan espontáneamente en tierras privadas o del Estado sin consentimiento del propietario y sin ninguna organización. También resulta una vergüenza observar a estos mismos panameños acumular la basura que producen en cualquier sitio, y luego exigir que se la vengan a recoger.
Los Municipios deben encarar el problema exigiéndole a todos que hagan algo por su propio bien. De no hacerlo, no importa cómo queramos disfrazar la capital y el interior para atraer el turismo, al final, los malos olores, la pestilencia y las enfermedades se impondrán y dominarán los suelos, el aire y el agua.
Entre las labores de los agentes municipales debe estar el reportar a quienes no cumplen y aplicar las penas correspondientes a los ciudadanos que contribuyen a empeorar la situación tirando de cualquier manera y en cualquier lugar sus desechos. Hay que incrementar estas penas. Basta de paternalismo y demagogia, las naciones más limpias se caracterizan no por la mejor recolección de basura, sino por la aplicación de severas y costosas multas de castigo. Este es el secreto para la limpieza de las ciudades.