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La batalla del Centenario


Por más que se instara a marginar de las celebraciones del Centenario las muestras de proselitismo político, fue más que evidente que hubo algunos chispazos de eso. En parte fue la propia Presidenta Moscoso la culpable de que ello ocurriera, al tratar de bloquear la participación del cantautor panameño Rubén Blades, de los eventos artísticos de culminación del evento.
Fue un craso error político polemizar y victimizar a Blades por razón de sus manifestaciones de apoyo al candidato opositor Martín Torrijos que hizo en Puerto Rico, durante la presentación de una obra de teatro basada en su producción musical, "La verdadera historia de Pedro Navaja".
Moscoso y, más que ella sus consejeros, mordieron el anzuelo y se dejaron llevar a un terreno en el cual partieron perdiendo. Sencillamente, no es buen negocio polemizar con un artista, como amargamente debieron descubrirlo los enemigos de Miguel Angel, pintados en la cúpula de la Capilla Sixtina, quienes fueron eternizados ardiendo en el infierno.
Así las cosas, el alcalde capitalino, Juan Carlos Navarro con su acostumbrado sentido de la oportunidad, aprovechó el momento para hacerlo suyo y sellar su reelección como máxima autoridad del distrito. Blades es una leyenda viviente, ante cuyo embrujo toda la industria disquera de su género se rinde llegando al punto - sin exagerar - de colocarse por encima del bien y el mal. No importa lo que diga, haga o piense, tiene, como digamos Roberto Durán en el boxeo, un puesto asegurado en la Historia.
Navarro construyó contra viento y marea la "tarima del Centenario" y Blades colmó el auditorio como en los mejores tiempos de la Cruzada Civilista. Torrijos, por su parte, embriagado por aquel magno espectáculo de masas, no dudó en llevarse al cantante consigo a Colón, donde Blades, cual pez en el agua, fue mejor protagonista que en cualquiera de sus películas.
En fin, quien diga que no se ganan o pierden votos en un evento de tanta magnificencia como el del Centenario, se equivoca. Y caído el telón, no dudamos que la mayor cosecha fue de Torrijos, seguida por la del candidato oficialista, José M. Alemán quien, tras el revés causado por su mentora, se agarró del brazo de la mandataria mientras recorría Colón, cual barco averiado después de una colisión. Los demás, Guillermo Endara y Ricardo Martinelli, optaron más bien por un perfil discreto, siguiendo no obstante el ritmo usual de sus campañas.
Al utilizar contra TRIPS argumentos económicos falsos, su antagonismo hacia el comercio puede terminar perjudicando a más gente de la que salva MSF con sus programas de asistencia médica.
* Glassman es presidente de TechCentralStation.com y académico del American Enterprise Institute. Hasset es director de política económica del AEI y analista de TCS.
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