default

La batalla por el voto interiorano


Ya hemos dicho antes: puede que con el interior del país no se gane; pero sí se pierde. Así lo han entendido los candidatos Martín Torrijos de la alianza opositora integrada por perredistas y populares; y José Miguel Alemán del conglomerado oficialista compuesto por arnulfistas, molirenas y liberales, a juzgar por la intensa movilización proselitista y propaganda política.
Son mares de banderas multicolores, camisetas, gorras, gente, vallas y vehículos presurosos por aquí y por allá. Los hoteles están llenos y los centros de reunión también. Da la impresión que sólo es un duelo entre dos y que los demás no existen. La valla de un candidato Santa Coloma aparece mutilada a las afueras de Santiago, reflejo de la recia disputa.
¿Qué efecto tiene tan enconada lucha por el interior? No más que el que esbozamos al empezar esta columna. Torrijos no quiere dejarles la tarea fácil al gobierno en el interior. Hasta ahora, la mayoría asume que Alemán ganará cómodamente la elección en este sector, gracias a las muchas obras sociales que ha reportado la administración Moscoso. Pero ahora, la intensa lucha que le está presentando Torrijos en el área, apenas empezada la campaña, sin economizar en costos, es sorprendente.
Otro, Guillermo Endara, opositor y disidente arnulfista, abanderado del opositor Solidaridad, ha preferido - por lo que se observa - ceder el interior a los demás, en especial al gobierno y a Torrijos, concentrando toda su artillería hacia la densamente poblada franja metropolitana (Colón, Chilibre, Tocumen, Chepo, Panamá, San Miguelito, Arraiján, La Chorrera y Capira). Es más que evidente que, para ahorrar recursos, o por cuestión estratégica, piensa que una rotunda victoria en la metrópoli compensará sus falencias en el interior y le asegurará el triunfo. Pero lo malo para él es que tiene la regla en contra: el interior puede costarle la Presidencia, como amargamente aprendió Rubén Blades en 1994, encabezando su partido urbano Papa Egoró.
El cuarto en carrera es Ricardo Martinelli, quien sigue haciendo un extraordinario trabajo a la cabeza de su pequeño partido Cambio Democrático. Ha optado por desarrollar una costosa y bien organizada campaña nacional. Quienes creían que no correría en serio se equivocaron. Su vigorosa presencia en el ruedo tiende a forzar una elección estrecha, al captar para sí una parte - vital para los punteros - del decisivo voto independiente. Y el interior, para Martinelli, no es la excepción. Está peleando con un entusiasmo de ganador. Con 300 mil votos que saque, va a formar un lío a los demás.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América