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La bola de nieve


Uno pudiera creer que el inquilino de las Garzas está al tanto de todo lo que sucede en la presidencia, especialmente si son temas que relacionan al personal de confianza, o instituciones tan cercanas al presidente, como el SPI, organización que tiene bajo sus hombros una de las responsabilidades más delicadas que el resto de los uniformados: la seguridad del presidente. Por ser uno de los entes de mayor blindaje el hecho de haber prestado seguridad a Murcia, aunque sea en su tiempo libre, recuerda la fragilidad de estas unidades, y deteriora un ingrediente muy difícil de remendar: la credibilidad.

La relación de hechos y la cronología en que suceden sorprenden aún más: se tiende a negar una verdad que sabían y compartían ciertos hombres de "confianza" del presidente, al parecer, a sus espaldas; después se reconoce lo que se había negado cuando otro se lo desnuda en la cara dejando al jefe de Estado en un bochornoso ridículo. Llama la atención que los uniformados hayan efectuado una relación de trabajo con Murcia al margen de la presidencia o del director del SPI. Aparentemente, alguien tuvo que haber unido estos cabos que hoy parecen sueltos, alguien tuvo sentirse lo suficientemente inmune como para transmitir a Murcia que sus influencias bastaban para mantener bajo control las cosas ante una eventual orden de captura. Favores que no se cimentan en tres citas o a cambio de nada.

Si es verdad que el SPI no tenía vinculación alguna con Murcia, ¿cómo se logró ubicar al requerido en sólo 12 horas, estando en franca fuga y sin datos que pudieran proporcionar su ubicación, como el teléfono?

En el escenario actual parece indicar que alguien más, quizás de alto mando, tuvo que haber avalado y estado al tanto de la escolta. Es muy preocupante el hecho, las faltas a la verdad, las contradicciones y la percepción de impunidad alimentan la falta de credibilidad en las instituciones y lacera la democracia del país.

Tal vez sea menos doloroso culpar a los uniformados por haber faltado al reglamento y usar el uniforme del SPI en beneficio propio o de terceros. Sin embargo, a todos nos queda muy claro que quien no sabe asumir sus responsabilidades es mejor que abandone el cargo.

101 años de Panamá América

 
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