La burla de Mart
PARA AÑADIRLE la injuria al insulto, mientras siguen en aumento los artículos de primera necesidad, el presidente Martín Torrijos Espino decidió vetar un par de artículos de la Ley del Transporte que él ordenó presentar a la Asamblea Nacional, que él promovió, respaldó y ordenó su aprobación a tambor batiente.
Una decisión aplaudida por los de siempre para ocultar el alto contenido de demagogia y de cuchufleta, envuelta en perversidad que acompaña al veto, coopera con la consolidación de la mafia de los transportistas irresponsables y abre las puertas a nuevos negociados en ese campo. ¿A quién pretende engañar con este veto parcial? ¿Por qué no se ha querido atacar debidamente el grave problema del servicio público del transporte? ¿Quiénes son los que verdaderamente se benefician de esta situación caótica que golpea la economía y la seguridad de las grandes mayorías, y que enferma más y más a los sectores más débiles de la población?
El veto presidencial mantiene todas las facilidades para el desmejoramiento del servicio del transporte que existe en la actualidad, preserva el monopolio y absurdo control del servicio público por los actuales transportistas, así como fueros y privilegios para un determinado grupo de concesionarios. ¡Esto es una burla!
Por otra parte, se mantiene gracias al veto presidencial la reasignación del certificado de operación a los herederos del titular en caso de fallecimiento de éste! Algo insólito, por decir lo menos del camelo presidencial, al permitir que los famosos e inconstitucionales cupos se puedan transferir de manera hereditaria y "per secula seculorum", dado que no hay límite de tiempo. Ni en los regímenes teocráticos o autocráticos que aún sobreviven en el planeta tierra, ni en las monarquías modernas encontraremos nosotros semejante aberración.
Otro ejemplo de cómo se burla el presidente Martín de la población panameña, mientras aprovecha la ocasión para otro viaje más fuera del país, (¡ya van más de cien!).
Gracias a esta nueva burla de Martín, se institucionaliza la nefasta figura del "pavo" (auxiliares que les llaman), los cuales podrán así continuar irrespetando a los usuarios, manoseando a las jóvenes estudiantes o no, practicando sus vulgaridades, libando licor o drogándose, cuando no, lanzando a los usuarios fuera del bus. Los "diablos rojos" y demás podrán seguir con sus prácticas de alquiler de placas, de "palancas" sin capacitación de ninguna naturaleza, sin educación vial obligatoria, mientras los propietarios irresponsables de este "servicio público" podrán continuar evadiendo el pago del Seguro Social, del décimo tercer mes y de todas las otras prestaciones sociales, para no hablar de la ausencia de un salario fijo.
El engaño de Martín en lo de la Ley de Transporte y ahora, con la "ñapa" del veto, viene a sumarse a los recientes aumentos de los precios del arroz, de la harina, de la manteca, del azúcar, de las legumbres, del pan, de la electricidad; contra los cuales no se está haciendo nada, salvo facilitar los aumentos y el atropello que ello significa contra la salud alimenticia del pueblo panameño. Sin olvidar el presupuesto de más de ocho mil millones y el retorno de las partidas circuitales para facilitarle, así, la reelección a los diputados.
Un veto que no resuelve, un veto que es una burla. Un veto que expone, por si hiciese falta, el verdadero contenido de la política gubernamental: antipopular, antidemocrática, antinacional. Una absoluta ausencia de voluntad de gobernar con apego a la realidad de las grandes mayorías y una evidencia más del "poco me importa con lo que pasa", con tal de lucrar, que es lo que caracteriza el comportamiento gubernamental.
El adulador del pueblo con su veto busca fortalecer su oclocracia como preámbulo a una fórmula de reelección, que es buscada afanosamente mientras afinan su soñado Estado Policíaco, en unión de los "asimilados" del 11 de octubre de ayer, acompañados por los "evolucionados" de la 12 de octubre de hoy.
Una decisión aplaudida por los de siempre para ocultar el alto contenido de demagogia y de cuchufleta, envuelta en perversidad que acompaña al veto, coopera con la consolidación de la mafia de los transportistas irresponsables y abre las puertas a nuevos negociados en ese campo. ¿A quién pretende engañar con este veto parcial? ¿Por qué no se ha querido atacar debidamente el grave problema del servicio público del transporte? ¿Quiénes son los que verdaderamente se benefician de esta situación caótica que golpea la economía y la seguridad de las grandes mayorías, y que enferma más y más a los sectores más débiles de la población?
El veto presidencial mantiene todas las facilidades para el desmejoramiento del servicio del transporte que existe en la actualidad, preserva el monopolio y absurdo control del servicio público por los actuales transportistas, así como fueros y privilegios para un determinado grupo de concesionarios. ¡Esto es una burla!
Por otra parte, se mantiene gracias al veto presidencial la reasignación del certificado de operación a los herederos del titular en caso de fallecimiento de éste! Algo insólito, por decir lo menos del camelo presidencial, al permitir que los famosos e inconstitucionales cupos se puedan transferir de manera hereditaria y "per secula seculorum", dado que no hay límite de tiempo. Ni en los regímenes teocráticos o autocráticos que aún sobreviven en el planeta tierra, ni en las monarquías modernas encontraremos nosotros semejante aberración.
Otro ejemplo de cómo se burla el presidente Martín de la población panameña, mientras aprovecha la ocasión para otro viaje más fuera del país, (¡ya van más de cien!).
Gracias a esta nueva burla de Martín, se institucionaliza la nefasta figura del "pavo" (auxiliares que les llaman), los cuales podrán así continuar irrespetando a los usuarios, manoseando a las jóvenes estudiantes o no, practicando sus vulgaridades, libando licor o drogándose, cuando no, lanzando a los usuarios fuera del bus. Los "diablos rojos" y demás podrán seguir con sus prácticas de alquiler de placas, de "palancas" sin capacitación de ninguna naturaleza, sin educación vial obligatoria, mientras los propietarios irresponsables de este "servicio público" podrán continuar evadiendo el pago del Seguro Social, del décimo tercer mes y de todas las otras prestaciones sociales, para no hablar de la ausencia de un salario fijo.
El engaño de Martín en lo de la Ley de Transporte y ahora, con la "ñapa" del veto, viene a sumarse a los recientes aumentos de los precios del arroz, de la harina, de la manteca, del azúcar, de las legumbres, del pan, de la electricidad; contra los cuales no se está haciendo nada, salvo facilitar los aumentos y el atropello que ello significa contra la salud alimenticia del pueblo panameño. Sin olvidar el presupuesto de más de ocho mil millones y el retorno de las partidas circuitales para facilitarle, así, la reelección a los diputados.
Un veto que no resuelve, un veto que es una burla. Un veto que expone, por si hiciese falta, el verdadero contenido de la política gubernamental: antipopular, antidemocrática, antinacional. Una absoluta ausencia de voluntad de gobernar con apego a la realidad de las grandes mayorías y una evidencia más del "poco me importa con lo que pasa", con tal de lucrar, que es lo que caracteriza el comportamiento gubernamental.
El adulador del pueblo con su veto busca fortalecer su oclocracia como preámbulo a una fórmula de reelección, que es buscada afanosamente mientras afinan su soñado Estado Policíaco, en unión de los "asimilados" del 11 de octubre de ayer, acompañados por los "evolucionados" de la 12 de octubre de hoy.