La cacería y la crisis ambiental
Muy pocos han entendido la crisis ambiental en que se envuelve la sociedad, la ciudad de Panamá y sus alrededores; está imponiendo una fuerte carga sobre el sistema natural (la Cuenca del Canal). De hecho, la reproducción social del ser humano nos conduce a reflexionar: ¿Qué estamos haciendo como grupos humanos en la interacción con la naturaleza y los sistemas sociales en que vivimos?
¿Hasta dónde el modelo de desarrollo ha sido el causante de que el proceso natural y social se encuentre distorsionado?
A nuestro entender, la cacería vista como alternativa socioeconómica de las comunidades cercanas a las áreas protegidas, nos lleva a preguntarnos, qué roles toma la caza, si es comercial (matar para obtener ingreso), deportiva (por placer) o simplemente de subsistencia (para mejorar su calidad de vida).
La cacería es parte de la evolución del hombre, existió antes de que se formara la familia, en la llamada sociedad tradicional.
Desde entonces el hombre ha cazado durante muchos siglos con la finalidad de satisfacer sus necesidades. Hablar de ésta, nos introduce dentro de los paradigmas de integración de micro y macro sociales que nos permiten comprender su magnitud y sus consecuencias en el entorno natural y social.
Sin embargo, llegó el mundo moderno y las exigencias de cazar fueron mayores; simplemente los escenarios cambiaron y las expectativas de tener una mejor calidad de vida se fueron desvaneciendo.
Pero el problema de hoy no es el simple hecho de cazar y matar un animal, ni tampoco el de reprimir para que no cacen, sino que la clave "sobrevivir" se ha convertido en un comportamiento reiterado de los pobladores de áreas rurales, frente a la iniquidad y desigualdad de nuestra sociedad contemporánea.
Por otro lado, según González y Ramos, en un estudio sistemático que se realizó en la isla de Barro Colorado (STRI), se +encontró que hubo una participación en cacería de 20 comunidades de las cuales La Chorrera, La Laguna, Las Pavas, Limón y Lirio son los mayores aportadores de cazadores, reincidencia y número de eventos (238 personas) en los años 1990 - 1999.
Lo interesante es que a estos grupos sociales (afroantillano e interioranos) les gusta cazar los meses de fiesta (octubre , noviembre y diciembre); los días de semana escogen viernes, sábado y domingo. Lo más curioso del estudio es que los miércoles no cazan, no se sabe a ciencia cierta por qué.
En los años 90-95-99 la presión y eventos de cacería se dan significativamente y en los momentos de crisis política y de transición; es decir, cambio de gobierno.
Algo está ocurriendo y está afectando a los animales que están en vía de extinción, ya que son parte de la del Canal y ellos son los germinadores de semillas, sin los cuales no existiera la cuenca hidrográfica.
Por consiguiente, las comunidades son parte de un problema complejo en que se desarrolla la cacería. Hay que verlo como una onda expansiva, donde las áreas protegidas son el centro y cada vez van alejándose abarcando otras comunidades. La más cercana tendrá mucha más influencia; a medida que se aleja, su influencia es menor pero es significativa, debido a que los procesos sociales que desarrollan las comunidades a través del tiempo son de suma importancia, ya que no se sabe en qué momento, ni hora establecida, los fenómenos se convierten en macro o en micro.
No podemos ver el fenómeno de la cacería como un hecho aislado (de las ciencias naturales o sociales), por lo qu, en síntesis, hay que tener cuidado cuando se aborda la fenomenología de la cacería.La presión y eventos de cacería se dan significativamente, y en los momentos de crisis política y de transición...
¿Hasta dónde el modelo de desarrollo ha sido el causante de que el proceso natural y social se encuentre distorsionado?
A nuestro entender, la cacería vista como alternativa socioeconómica de las comunidades cercanas a las áreas protegidas, nos lleva a preguntarnos, qué roles toma la caza, si es comercial (matar para obtener ingreso), deportiva (por placer) o simplemente de subsistencia (para mejorar su calidad de vida).
La cacería es parte de la evolución del hombre, existió antes de que se formara la familia, en la llamada sociedad tradicional.
Desde entonces el hombre ha cazado durante muchos siglos con la finalidad de satisfacer sus necesidades. Hablar de ésta, nos introduce dentro de los paradigmas de integración de micro y macro sociales que nos permiten comprender su magnitud y sus consecuencias en el entorno natural y social.
Sin embargo, llegó el mundo moderno y las exigencias de cazar fueron mayores; simplemente los escenarios cambiaron y las expectativas de tener una mejor calidad de vida se fueron desvaneciendo.
Pero el problema de hoy no es el simple hecho de cazar y matar un animal, ni tampoco el de reprimir para que no cacen, sino que la clave "sobrevivir" se ha convertido en un comportamiento reiterado de los pobladores de áreas rurales, frente a la iniquidad y desigualdad de nuestra sociedad contemporánea.
Por otro lado, según González y Ramos, en un estudio sistemático que se realizó en la isla de Barro Colorado (STRI), se +encontró que hubo una participación en cacería de 20 comunidades de las cuales La Chorrera, La Laguna, Las Pavas, Limón y Lirio son los mayores aportadores de cazadores, reincidencia y número de eventos (238 personas) en los años 1990 - 1999.
Lo interesante es que a estos grupos sociales (afroantillano e interioranos) les gusta cazar los meses de fiesta (octubre , noviembre y diciembre); los días de semana escogen viernes, sábado y domingo. Lo más curioso del estudio es que los miércoles no cazan, no se sabe a ciencia cierta por qué.
En los años 90-95-99 la presión y eventos de cacería se dan significativamente y en los momentos de crisis política y de transición; es decir, cambio de gobierno.
Algo está ocurriendo y está afectando a los animales que están en vía de extinción, ya que son parte de la del Canal y ellos son los germinadores de semillas, sin los cuales no existiera la cuenca hidrográfica.
Por consiguiente, las comunidades son parte de un problema complejo en que se desarrolla la cacería. Hay que verlo como una onda expansiva, donde las áreas protegidas son el centro y cada vez van alejándose abarcando otras comunidades. La más cercana tendrá mucha más influencia; a medida que se aleja, su influencia es menor pero es significativa, debido a que los procesos sociales que desarrollan las comunidades a través del tiempo son de suma importancia, ya que no se sabe en qué momento, ni hora establecida, los fenómenos se convierten en macro o en micro.
No podemos ver el fenómeno de la cacería como un hecho aislado (de las ciencias naturales o sociales), por lo qu, en síntesis, hay que tener cuidado cuando se aborda la fenomenología de la cacería.La presión y eventos de cacería se dan significativamente, y en los momentos de crisis política y de transición...