La caída de un ídolo
En la política, siempre habrá quienes tienen afinidad por la entrega incondicional, así como dirigentes a quienes les complace la adulación. En Panamá tenemos fanáticos arnulfistas, torrijistas y seguidores de Ricardo Arias Calderón. Porque soy de un espíritu crítico, no creo en ídolos. Sin embargo, entre los seguidores de Arias Calderón hay quienes admiro y respeto. A razón del apoyo de Arias Calderón a su ex copartidario, el procurador Sossa, he mantenido discusiones amigables con algunos, tratando de hacerles ver que son demasiado inteligentes para ser víctimas del fanatismo enfermizo. Pero a ninguno he podido convencer de que se ponga de pie y piense por sí mismo.
Hoy, algunos de esos seguidores se mostrarán renuentes a aceptar las implicaciones del escándalo suscitado después de que Ricardo Arias Calderón, Teresita Yanis de Arias, y Rubén Arosemena concertaron una alianza con el PRD. Otros han renunciado al PDC porque el arreglo fue hecho a espaldas de las bases del partido, al parecer concertado por la pareja y su sobrino político en nombre del partido.
Astrid Wolff lloró y con mucha razón. Yo, que tengo en mis archivos las protestas de esa valiente mujer en la primera línea contra la dictadura militar y sus socios civiles del PRD, quedé estremecida porque su lucha, así como la brillante lucha del PDC por derrotar a Carlos Duque, el candidato presidencial de Noriega y el PRD en las elecciones de 1989, quedó anulada por el acuerdo PRD-PDC y el comentario de Arias Calderón que un pueblo no puede ser prisionero de la memoria.
A mi modo de ver, Ricardo, Teresita y Rubén han puesto a su partido en una posición insostenible porque de ahora en adelante, los miembros del PDC no podrán cuestionar al PRD. Si exigen justicia por la complicidad del PRD en los asesinatos, las desapariciones, el latrocinio y el abuso del poder en la dictadura de los militares y sus socios civiles, o si llegan a censurar al PRD por sus abusos en la dictadura civil de Pérez Balladares, recibirán la repelente respuesta: "¿Uds. qué reclaman, si sus dirigentes ahora están con nosotros?". En efecto, Ricardo Arias Calderón, al darle el visto bueno a la alianza del PDC con el PRD le quitó toda autoridad moral a su partido. También se la restó a él mismo porque, ¿cómo explicar su oposición a que se cambiara la Constitución para lograr la reelección inmediata de Pérez Balladares, ahora que aprobó un arreglo con los mismos dirigentes y el mismo partido que se propusieron semejante infamia?.
Y todo ello, ¿para qué? ¿Para que Teresita Yaniz de Arias sea vice presidenta de la Asamblea en el año que se inicia el 1 de septiembre y Rubén Arosemena sea presidente el año siguiente? ¿Para mantener a los sesenta emplanillados del PDC en la Asamblea?
No se pueden creer las promesas que han hecho para justificar el acuerdo PRD-PDC. La propuesta de Alberto Vallarino, de exonerar de impuesto sobre la renta a quienes ganen menos de B/.700, la tiraron en el sombrero de engaños porque suena bien. Eso de que reformarán la ley de medicamentos fue para calmar a Balbina, debido a que, según se ha dicho, al percibir que había sido la perdedora en el trato, comentó que el PDC se ofrecía al mejor postor.
Llama la atención en esta retahíla de absurdos que el PRD-PDC prometió que eliminará la nueva mordaza impuesta por el artículo 70 de la Ley 38, porque esa ley se aprobó y ese artículo existe por obra y gracia del PRD y el PDC. Por una parte, la ley fue propuesta por una procuradora torrijista ex PRD. Por otra, el legislador del PDC, Rubén Arosemena, no cumplió con su deber como presidente de la Comisión de Gobierno y, junto con los legisladores perredistas Manuel de la Hoz y Elías Castillo, presionó a los legisladores para que discutieran la Ley 38 en bloque.
No se atrevieron a prometer que eliminarían las partidas circuitales. Eso no, ¡por Dios!. Las repartirán de manera que todos los legisladores saquen igual tajada. En cuanto a que reformarán el reglamento interno de la Asamblea, ¿por qué va a reformar el PRD lo que aprobó a tambor batiente en las últimas semanas de la presidencia de Pérez Balladares?
Los promotores del pacto PRD-PDC no se atrevieron a revelar en sus declaraciones iniciales que, de acuerdo con el pacto, el PDC nombrará al nuevo Defensor del Pueblo. Con una procuradora ex PRD, un procurador ex PDC, la Asamblea Legislativa controlada por el PRD y el PDC, y un Defensor del Pueblo nombrado por el PDC, cerrarán con un candado la cadena de complicidades que atrofia a la justicia y agobia al pueblo panameño, silenciando las voces de quienes luchan por la justicia, contra la corrupción y el abuso del poder.
Al decir Ricardo Arias Calderón que el futuro no puede ser prisionero de la memoria, nos devuelve al pasado, porque le abrió las puertas del futuro al PRD. A pesar de haber perdido la silla presidencial en las elecciones del año pasado, el partido que tiene como presidente vitalicio a Carlos Duque y como dirigentes principales a numerosos cómplices de la dictadura militar, podrá gobernar desde la Asamblea. Quizá eso no habría pasado si el pacto se hubiera discutido con las bases del PDC, pero tratándose de un ídolo...
Hoy, algunos de esos seguidores se mostrarán renuentes a aceptar las implicaciones del escándalo suscitado después de que Ricardo Arias Calderón, Teresita Yanis de Arias, y Rubén Arosemena concertaron una alianza con el PRD. Otros han renunciado al PDC porque el arreglo fue hecho a espaldas de las bases del partido, al parecer concertado por la pareja y su sobrino político en nombre del partido.
Astrid Wolff lloró y con mucha razón. Yo, que tengo en mis archivos las protestas de esa valiente mujer en la primera línea contra la dictadura militar y sus socios civiles del PRD, quedé estremecida porque su lucha, así como la brillante lucha del PDC por derrotar a Carlos Duque, el candidato presidencial de Noriega y el PRD en las elecciones de 1989, quedó anulada por el acuerdo PRD-PDC y el comentario de Arias Calderón que un pueblo no puede ser prisionero de la memoria.
A mi modo de ver, Ricardo, Teresita y Rubén han puesto a su partido en una posición insostenible porque de ahora en adelante, los miembros del PDC no podrán cuestionar al PRD. Si exigen justicia por la complicidad del PRD en los asesinatos, las desapariciones, el latrocinio y el abuso del poder en la dictadura de los militares y sus socios civiles, o si llegan a censurar al PRD por sus abusos en la dictadura civil de Pérez Balladares, recibirán la repelente respuesta: "¿Uds. qué reclaman, si sus dirigentes ahora están con nosotros?". En efecto, Ricardo Arias Calderón, al darle el visto bueno a la alianza del PDC con el PRD le quitó toda autoridad moral a su partido. También se la restó a él mismo porque, ¿cómo explicar su oposición a que se cambiara la Constitución para lograr la reelección inmediata de Pérez Balladares, ahora que aprobó un arreglo con los mismos dirigentes y el mismo partido que se propusieron semejante infamia?.
Y todo ello, ¿para qué? ¿Para que Teresita Yaniz de Arias sea vice presidenta de la Asamblea en el año que se inicia el 1 de septiembre y Rubén Arosemena sea presidente el año siguiente? ¿Para mantener a los sesenta emplanillados del PDC en la Asamblea?
No se pueden creer las promesas que han hecho para justificar el acuerdo PRD-PDC. La propuesta de Alberto Vallarino, de exonerar de impuesto sobre la renta a quienes ganen menos de B/.700, la tiraron en el sombrero de engaños porque suena bien. Eso de que reformarán la ley de medicamentos fue para calmar a Balbina, debido a que, según se ha dicho, al percibir que había sido la perdedora en el trato, comentó que el PDC se ofrecía al mejor postor.
Llama la atención en esta retahíla de absurdos que el PRD-PDC prometió que eliminará la nueva mordaza impuesta por el artículo 70 de la Ley 38, porque esa ley se aprobó y ese artículo existe por obra y gracia del PRD y el PDC. Por una parte, la ley fue propuesta por una procuradora torrijista ex PRD. Por otra, el legislador del PDC, Rubén Arosemena, no cumplió con su deber como presidente de la Comisión de Gobierno y, junto con los legisladores perredistas Manuel de la Hoz y Elías Castillo, presionó a los legisladores para que discutieran la Ley 38 en bloque.
No se atrevieron a prometer que eliminarían las partidas circuitales. Eso no, ¡por Dios!. Las repartirán de manera que todos los legisladores saquen igual tajada. En cuanto a que reformarán el reglamento interno de la Asamblea, ¿por qué va a reformar el PRD lo que aprobó a tambor batiente en las últimas semanas de la presidencia de Pérez Balladares?
Los promotores del pacto PRD-PDC no se atrevieron a revelar en sus declaraciones iniciales que, de acuerdo con el pacto, el PDC nombrará al nuevo Defensor del Pueblo. Con una procuradora ex PRD, un procurador ex PDC, la Asamblea Legislativa controlada por el PRD y el PDC, y un Defensor del Pueblo nombrado por el PDC, cerrarán con un candado la cadena de complicidades que atrofia a la justicia y agobia al pueblo panameño, silenciando las voces de quienes luchan por la justicia, contra la corrupción y el abuso del poder.
Al decir Ricardo Arias Calderón que el futuro no puede ser prisionero de la memoria, nos devuelve al pasado, porque le abrió las puertas del futuro al PRD. A pesar de haber perdido la silla presidencial en las elecciones del año pasado, el partido que tiene como presidente vitalicio a Carlos Duque y como dirigentes principales a numerosos cómplices de la dictadura militar, podrá gobernar desde la Asamblea. Quizá eso no habría pasado si el pacto se hubiera discutido con las bases del PDC, pero tratándose de un ídolo...