default

La Caja de Ahorros y la Universidad


En la proximidad del fin del milenio, cuando empiezan a abrogarse algunos para sí y a discutir otros, sobre los más grandes estadistas panameños de este siglo, emergiendo siempre la figura de Belisario Porras, es justo considerar la estupenda labor de gobierno del doctor Harmodio Arias Madrid, de la que nos permitimos destacar en esta ocasión su condición de fundador de la Caja de Ahorros (1934) y de la Universidad de Panamá (1935).
Hay que resaltar el tremendo significado social de ambas instituciones, justo ahora que parece haber una mayor conciencia de la problemática social de salud, educación, vivienda y pobreza que abruma al país, con sus inquietantes indicadores y síntomas de progresivo deterioro. Ahorro y educación son pilares de superación y mejoramiento social y humano. Sin los dos es imposible crecer individual y colectivamente, lo cual es más difícil para los estratos marginales de la ciudad y el campo.
Cuando el viernes pasado culminó la semana de conmemoración de los 65 años de la Caja de Ahorros, con la develación de un retrato de su fundador por parte de su hija y presidenta de Editora Panamá América, Rosario Arias de Galindo, se hizo recordación a las muy adversas circunstancias económicas del país que rodearon su fundación.
Harmodio Arias fue presidente en el período 1932 - 1936, en el que por momentos, no había ni para cubrir la planilla, viéndose precisado el gobierno a pagar con bonos y adoptar severas medidas de austeridad. Pero aun en ese ambiente de absoluta estrechez fiscal, en el que se negó a contratar nuevos préstamos y, por el contrario, amortizó estoicamente una deuda pública considerada colosal para su tiempo, el mandatario tuvo el coraje de fundar la Caja de Ahorros, con un aporte inicial de B/.150 mil balboas, trabajosamente atesorado con ahorros de su administración impoluta.
Desde entonces, aquél modesto aporte ha conducido al otorgamiento de más de mil millones de balboas en préstamos para viviendas además de su inmenso impacto en el fomento del ahorro popular a través de programas de cuentas escolares y libretas de Navidad. Ninguna entidad bancaria tiene tanta presencia en las apartadas comunidades ni presta tantos servicios a las clases populares.
La Caja de Ahorros pues, llenó un vacío en una época en que, además del Banco Nacional, existía sólo un puñado de bancos extranjeros, ninguno de los cuales se proyectaba hacia los sectores populares. Oportuno es también tener esto presente para cuando se vuelva a insistir en su absurda privatización algún día.
Al año siguiente, 1935, fundó la Universidad de Panamá, otra vez con las uñas, para la que pasó por encima de quienes sugerían hacer de ella un centro elitista, estadio intermedio para quienes aspiraban seguir estudios en Estados Unidos. Desde entonces, una Universidad abierta es valiosa oportunidad de superación para las clases populares, sin la cual, - dijo en su inauguración -, "es imposible en las intrincadísimas complejidades de la vida moderna, amparar la nacionalidad, provocar su desarrollo material y gozar en su fecunda amplitud, si no existe la base de todas las bases, que se llama cultura".
Cultura, educación, austeridad, honestidad, vocación de servicio, cautela en el uso del crédito, ahorros, educación, oportunidades para los que menos tienen, fueron la tónica de un gobierno ejemplar, cuyo ejemplo deben seguir quienes aspiren a ser considerados verdaderos estadistas.


101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América