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La Caja de Seguro Social


Hace unos días, en una reunión del Club Rotario, escuché las exposiciones que hicieron los señores Eben Chi, Domingo Latorraca, César Tribaldos y Mariano Mena, quienes representaban a la Administración de la Caja, el Organo Ejecutivo, la empresa privada y el sector obrero, respectivamente, en torno al problema de la Caja de Seguro Social (CSS).
La iniciativa del Gobierno de buscar un consenso mínimo a través del diálogo constructivo entre todos los actores interesados, como metodología para enfrentar el problema de la CSS, fue un acierto, tal como quedó demostrado esa noche. Los expositores ofrecieron un conjunto de reflexiones, análisis y propuestas, producto de los dos años que ha tomado el Diálogo. Quedé gratamente sorprendido, y todos los que han participado merecen las felicitaciones más sinceras.
Es cierto que no ha habido consenso completo en las mesas de diálogo sobre las medidas a tomar y eso era de esperarse. Lo que se buscaba era identificar áreas de acuerdo y desacuerdo y eso se ha logrado. Entre los acuerdos está el de la gravedad de la situación y la necesidad de acometer las soluciones con la mayor brevedad posible.
Gracias a este valioso trabajo, el Organo Ejecutivo cuenta con varias opciones, dentro de las cuales encontrar la mejor solución con la mayor probabilidad de lograr lo deseado. Todavía hay que probar la sustentabilidad económica y política de las propuestas, pero eso corresponde a técnicos, y la materia y al Gobierno Nacional.
Al Ejecutivo evaluar las propuestas, me permito llamar la atención sobre dos condiciones que las mismas deben conllevar: Primero, la solución tiene que ser consistente con la política de seguridad nacional para que no se constituya en un régimen discriminatorio, que no se extiende a toda la población. Hay que preservar el principio de universalidad. Segundo, la solución tiene que ser consistente con los planes y programas de desarrollo; evitar los efectos negativos en el empleo y la pérdida de competitividad de nuestra producción.
Estoy seguro que todas las partes comprenden que las políticas y estrategias para superar los problemas de la seguridad social no pueden concebirse únicamente como propósito de política social.
La solución del problema de la CSS requiere de la recuperación de la capacidad de crecimiento y la transformación productiva de la economía. Se necesita aumentar considerablemente el ritmo en la generación de empleo de "buena calidad" mediante la inserción internacional del país en condiciones de competencia. Por tanto, debemos ser muy cuidadosos en las medidas que tomemos, que se transforman en un costo adicional a la contratación de mano de obra porque se constituyen en un desincentivo para el empleo. Y así como los trabajadores quieren condicionar su apoyo a las reformas a que se les garantice la estabilidad laboral, la misma sólo se puede dar mediante una garantía de aumentos sostenidos de productividad laboral.
Como se dijo esa noche, el problema ha hecho crisis y cada día que pasa sin una solución, lo agrava. La toma de decisión la complica el hecho de que estamos en las postrimerías del gobierno actual y no es justo que se tome una decisión unilateralmente, que no tenga el apoyo de quien resulte electo. En esa situación, lo que procede es que tan pronto el Ejecutivo haya conformado la propuesta, convoque a los candidatos a la Presidencia y se la presente con un plazo para que digan si la apoyan. Si todos están de acuerdo, el Ejecutivo procederá a su puesta en vigor. Si alguno de los candidatos la objeta, la decisión se dejará para que la tome quien resulte electo. Si ese va a ser el caso, lo apropiado es que los candidatos incluyan su propuesta dentro de la oferta electoral para que los electores la conozcan antes de darle el voto. Los candidatos deben comprometerse a ponerla en ejecución en los primeros meses de su mandato.

101 años de Panamá América

 
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