La Caja de Seguro Social avanza
La Caja de Seguro Social (CSS) avanza en la provisión de equipo y se interesa por ofrecer un mejor trato al asegurado, pese a los comentarios. Sin embargo, la oportunidad y servicio que brinda al no asegurado representa altos costos, en detrimento de la población que cotiza y que reclama un mejor servicio. Este apoyo a la población no se valora como una labor social hacia los más desamparados que quizás nunca han percibido ingresos, ni salarios.
Hospitales de la CSS, como el de Soná, sólo para citar un ejemplo, mantiene a un personal hospitalizado y a sus familiares acompañantes, de manera habitual, brindando desde la comida a éstos y los servicios médicos a aquellos sin estar asegurados y lo que es más lamentable, que muchos de ellos, aunque se les ordene la salida, porque el galeno les ha dado de alta a los pacientes, se niegan abandonar el hospital por la forma infrahumana en que viven en sus hogares, mientras aquí aseguran techo y comida.
No se necesita hacer un estudio tan profundo para entender que el asunto tiene solución por otra vía, mientras que la CSS, de manera silenciosa y con gran sensibilidad humana realiza una labor encomiable, atiende a pacientes que no le corresponden, y esto justamente es una de las causas por las que atraviesa el problema financiero de la institución.
Mientras se permita atender a los dependientes de asegurados y a no asegurados, el problema persistirá. A veces, tal es el disgusto del ciudadano común, por las malas prácticas en un momento dado, de los gobernantes, y me incluyo, que nos cegamos y sólo vemos lo malo sin darle la ponderación objetiva a los casos, donde la CSS ha salvado vidas a pacientes no asegurados.
La negligencia fatal en el caso del dietilenglycol no le compete al Director General "per se", puesto que él no tiene la función de probar cada medicamento que llegue a la institución, para saber si lo que ingresa es lo correcto, por eso hay especialistas químicos, y antes, quienes realizan las transacciones, compran y dan el visto bueno para la entrada al país de la materia prima, que no son precisamente funcionarios de la Caja. Estos son accidentes fortuitos que pudieron pasar a otro director.
Recuerde asegurado, a contribuir con el mantenimiento de la institución y no ayudar a desvalijar la farmacia de la Caja como es práctica de pocos, por ejemplo, de conseguir una cantidad de medicamentos que no se requieren, sólo con el fin de guardarlos y tenerlos en custodia, para cuando los necesiten, sin pensar en quienes sí los esperan con urgencia.
Vergüenza da decir otra verdad, que se percibe cuando ingresan pacientes a un hospital de la Caja, y terminan por llevarse algunos artículos del lugar, sin sonrojo alguno, entonces, ¿quién contribuye con el desabastecimiento de la Caja?