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La Caja de Seguro Social y la salud de los trabajadores


Lamentablemente, el Programa de Salud de los Trabajadores es y ha sido el patito feo de la administración de la Caja de Seguro Social (CSS), desde la incorporación del Seguro de Riesgos profesionales, en 1970, a dicha institución.

En efecto, la institución no ha podido asimilar las diferencias significativas entre ese seguro y el programa de Salud de los Trabajadores. El primero hace referencia a una forma de aseguramiento de prestaciones y, el segundo, es una palanca para impulsar la productividad del país, reduciendo la siniestralidad en el trabajo y fomentando la promoción de la salud en los lugares de trabajo.

En consecuencia, la salud en el trabajo se transforma en un derecho laboral fundamental, tal como afirma la OIT, en la declaración del 28 de abril sobre el “Día Internacional de la Salud y Seguridad en el trabajo”. El concepto de Trabajo Decente contempla, entre sus objetivos, el Trabajo Seguro.

A pesar que existe un subregistro marcado en la estadísticas de accidentes de trabajo como de enfermedades profesionales, resultado de la combinación de limitar el acceso de los trabajadores a sus prestaciones económicas (por la demora en el pago de las mismas y por prevalecer la denominada calificación administrativa sobre la médica) y el desconocimiento de los servicios médicos (en Medicina del Trabajo), utilizando el modelo de la OIT sobre siniestralidad, se puede afirmar que cerca de 100,000 casos anuales no se registran en la institución y aún así en el periodo 1999-2008 ésta ha desembolsado cerca de B/ 190.6 millones en prestaciones económicas sin considerar las prestaciones médicas.

La situación para los trabajadores es aún más difícil si se considera que en el debate en torno a salud sólo hubo una estrategia sobre 23 que hacía mención a este rubro, y lo más grave es que los propios trabajadores de la salud y médicos son trabajadores. Hay dos elementos que explican lo señalado: Por un lado en la salud pública oficial y en las instituciones formadoras de la salud, el proceso salud-trabajo como determinante social y epidemiológica de la salud no aparece dibujado; y, por otro lado, la concepción que el desgaste de los trabajadores es el producto de la combinación de las condiciones de vida (momento reproductivo) y de las condiciones de producción (momento productivo) no tiene visibilidad para los planificadores del desarrollo y de la salud.

Ante esa situación, se impone la jerarquización de los programas de salud de los trabajadores junto con los riesgos profesionales, promoviendo una subdirección general de salud de los trabajadores y riesgos profesionales, en la Caja de Seguro Social. No olvidemos que la PEA es de 1,540,261 y los asegurados cotizantes sólo representan el 59.5% de la misma. Si se continúa el proceso de destrucción de fuerza trabajo no sólo aumentarán los costos institucionales, sino que se incrementará el circulo de la pobreza.

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