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La Caja y sus malabares


Desde que Peter Drucker en Austria, 1909, explicara en sus libros el papel y la influencia de los grupos organizados sobre la economía de los países en desarrollo y en vías de desarrollo, hoy día economías emergentes, todos pudimos hechar una ojeada sobre las realidades económicas, sociales y culturales de nuestros propios países.
Mirando hacia atrás, la historia nos habla de sindicatos fuertes en el país como el de los tipógrafos. Progresivamente otros gremios se hicieron de la palestra como es el gremio de los docentes con sus luchas reinvindicativas en los años ´70. Los médicos aparecen también como un grupo fuerte en las últimas décadas, cuya presencia se hace sentir cuando los aromas de los comestibles no comulgan con sus directrices y apetitos. Un gremio fuerte y respetable lo es también el SUNTRACS - Sindicato Unico de los Trabajadores de la Construcción-.
Concordamos también en que los grupos organizados como los maestros y trabajadores de la construcción, pertenecen a estratos económicos -ingresos- menos favorecidos por las migajas que suelta el sistema; pueden tener, tienen y han tenido una justificación social de base de datos muy profundas para sus reclamaciones, encontradas en difíciles situaciones, que nos hablan de problemas de alimentación, vestido, vivienda, opresión, hacinamiento, analfabetismo, etc., etc. Pero no es el mismo caso de los gremios médicos, quienes por su status socioeconómico los ubican como "grupo éticamente hablando", por encima de las inequidades sociales que el país ostenta hasta la fecha..
No tengo nada personal contra los médicos, incluso debo mi regreso al mundo de los normales -por cierto precario mal- a uno de éstos. Pero decir, que un profesional panameño -no médico- no puede ejercer el cargo de director de la Caja de Seguro Social es como decir que no se puede estudiar medicina, por no tener dinero. Hay otras alternativas como los préstamos, sumados a la dedicación, la paciencia y el esmero.
Concordamos con que la Caja tiene un problema financiero grave, como bien lo ha explicado su director. Los médicos en sus trabajos se ocupan de devolver la salud, salvar vidas, reestablecer órganos, cortar, empatar o reconvenir tubos. El economista sabe de asignación de recursos, orden en la casa, manejo adecuado, oportuno y expedito de los bienes de la hacienda. A la hora de movilizar los recursos no hay nadie como él.
Sabe de finanzas y de presupuestos bien balanceados; optimiza recursos, conoce de la rentabilidad de los activos financieros, locales y también de los supranacionales. Si le das un penique, en unos años, te los puedes triplicar.
Tales son las herramientas poderosas que otorga la ciencia económica -la ciencia del equilibrio- a sus más fieles defensores. Así que a mi amigo Mena, de la AMOACS, no equivoquemos los caminos. El sastre a su basta, ojales y botones, el hilandero a sus tejidos, el zapatero a su zapato y el que fabrica alfileres a su puesto.
Solo han pasado unos 26 días desde que se nombró al nuevo director de la Caja y ya estamos reprochando. Por amor a Dios y ¿es que acaso somos imperativos?

101 años de Panamá América

 
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