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La canasta básica familiar


La ciudadanía entera, en especial las clases más necesitadas, están afectadas profundamente por los costos de los alimentos básicos. Las razones pueden ser varias, pero la realidad es que los productos que constituyen la dieta principal de los panameños han llegado a cifras astronómicas. El interior dejó de sembrar; los aranceles para la mayoría de estos productos se redujeron, sin beneficio alguno y los precios de esos productos en el exterior subieron. Es decir, nos quedamos sin chicha ni limonada. Ante esta situación, muy dura por cierto para el bolsillo de los ciudadanos, se han sugerido varias medidas, entre ellas, el establecimiento del control de precios; estímulos al productor del campo; aumento general de salarios; el incremento de las ferias libres, etc. Cada día toma más vigencia la célebre frase del presidente José Antonio Remón: "Consumir lo que producimos y producir lo que consumimos". A través del Instituto de Fomento Económico, cuyo gerente era Don Mario De Diego, la administración Remón construyó los primeros silos en el país y estableció los precios topes para la producción de los artículos básicos alimenticios. Desde entonces, hace más de 50 años, no hemos tenido una política básica, coherente y permanente hacia el campo.

¿Qué hay que hacer? El problema es complejo, pues existe un elemento nuevo muy distorsionador: el alto costo del petróleo. Ante la situación actual, creo que podemos hacer lo siguiente:

1. Aumentar el número de mercados populares donde el gobierno pueda comprar los productos nacionales, sin intermediarios, que no adquiera la empresa privada .

2. Revisar la cadena de comercialización de los productos que más consume el panameño, para evitar distorsiones y abusos.

3. Estimular al agricultor con créditos blandos; asistencia técnica y, sobre todo, seguridad de que los productos que no pueda adquirir la empresa privada los compre el gobierno en sus mercados, a precios razonables.

4. Eliminar el impuesto del combustible para el uso exclusivo del equipo agrario. No es una suma elevada, pero sí constituye un estímulo adicional.

Algunas de estas medidas ya las ha iniciado el Gobierno Nacional, sin embargo, necesitamos un compromiso de la nación -que sea una política de Estado- de que se establecerán medidas rápidas, a mediano y largo plazo pero, sobre todo, con continuidad para permitirle al ciudadano llevar a su casa los principales productos de su dieta, a costos aceptables.

101 años de Panamá América

 
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