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La “Cardiológica” con amnesia


No debiera ser así; para los más en campañas todo vale, hasta decir mentiras. Ciertas fechas determinan quienes califican como "Torrijistas" y quienes como "Norieguistas", de eso que huele tan mal que hasta de su memoria han borrado. El 11 de octubre del ’68, Boris Martínez, jefe de zona en Chiriquí dio el golpe, sumando al mismo a otros como Torrijos, designado agregado militar en El Salvador; Noriega era teniente en David, conocido por su errático comportamiento. El 25 de febrero del ’69, se deshacen de Martínez; lo mandan a Miami, donde se queda viviendo, Torrijos asume el mando total.

Estando el General Torrijos en México asistiendo a evento hípico, el 16 de diciembre del ’69 es depuesto por los coroneles Sanjur, Nenzen Franco, y los primos Bernal y Silvera. El efímero suceso dura poco más de 24 horas cuando Noriega, desde Chiriquí, facilita el regreso del depuesto jefe. A cambio de semejante ayuda, le otorgan roles de inteligencia y seguridad que sólo Torrijos sabía; es ascendido a Teniente Coronel seis meses después y nombrado Jefe del G-2, cargo donde de la oscuridad manda. Desde allí consolida su posición hegemónica en los cuarteles, mientras Torrijos juega al estadista internacional y se firman los tratados en 1977. En un accidente aéreo que ni el PRD quiso investigar, muere el 31 de julio del ‘81.

El segundo comandante, Chito Flores, le sucede hasta el 3 de marzo del ’82, cuando inexplicablemente renuncia. En línea quedan Paredes, Contreras, sin ambiciones, Noriega y Díaz Herrera, primo hermano de Omar.

Paredes, nombrado general, se queda hasta agosto del ’83 cuando Noriega asciende a Comandante en Jefe, pensando Paredes que sería candidato oficial. Ese septiembre las Fuerzas de Defensa reemplazan a la Guardia Nacional. Díaz Herrera, postergado, se retira el 5 de junio del ‘86 y enfrenta a Noriega; y se exila.

De los aspirantes PRD el único que trabajó de la mano de Torrijos fue Pérez Balladares. Balbina tenía 27 años cuando Torrijos muere en el ’81, y quizás ni siquiera lo trató. Según su biografía, en el ’79 se inscribió en el PRD, aunque diga que tiene 35 de ser del partido fundado ese año. Ni Navarro y menos Cortizo, Solidaridad en el ’99, conocieron al "Viejo", ni participaron en actos paramilitares del ’87, como las muertes de civiles en el puente de San Miguelito y de la estatua de Roosevelt.

Qué mal se debe sentir Noriega en su celda; ahora nadie quiere saber de él, a pesar de que en las cuestionadas elecciones del ’84 y del ’89 tanto ayudó para que resultara electa alcaldesa y legisladora. ¿A quién quieren engañar?

gcochez@cableonda.net

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