La carrera hacia la Corte
En los últimos días, han sido varios los editoriales de los distintos medios de comunicación, así como programas de opinión, que han dedicado un espacio al tema de la administración de justicia, en especial a lo relacionado en el nombramiento que debe hacer el Consejo de Gabinete, mediante acuerdo, con sujeción a la aprobación del Órgano Legislativo, para las dos vacantes a Magistrados de la Corte Suprema de Justicia a partir del próximo 1º de enero del 2010. En este sentido, como ciudadano y profesional del derecho que le dediqué 12 años a la administración de justicia, conociendo con mucha profundidad la interioridad de este delicado trabajo, en virtud de ocupar distintos cargos desde los tribunales de menor jerarquía hasta el máximo tribunal de justicia -Corte Suprema de Justicia-, y desde un tiempo atrás en la práctica privada, al hacer un examen particular de muchos de los aspirantes, conforme su trayectoria pública, he podido denotar con el respeto que se merecen cada uno de ellos, gracias al derecho democrático que se vive en Panamá, que algunos no tienen la trayectoria académica, de experiencia, solvencia moral, entre otros aspectos que se requieren para ocupar uno de los cargos más importantes dentro del Estado, y de la cual pasamos a desarrollar resumidamente.
Primero que todo, hay que considerar que se trata de una vacante para la Sala Penal y otra para la Sala Contencioso Administrativa, siendo la primera de ellas la que mayor cantidad de aspirantes tiene experiencia en ese ramo, contrario a lo que ocurre con la Sala Tercera, donde es un mínimo el que reúne experiencia en materia administrativa, aunado que también deben de conocer de Derecho Constitucional, Derechos Humanos, Derecho Internacional, entre otras ramas del Derecho, ya que la guarda e integridad de la Constitución, así como el máximo tribunal de decisión, conforme competencia y jurisdicción (ya sea en amparo, hábeas corpus, hábeas data), está vedado para el Pleno de la Corte Suprema de Justicia. De ahí que muchas veces son los Asistentes de los Magistrados de la Corte, llamados letrados o secretarios en otros países, quienes deben enseñarles al principio el trabajo a los recién llegados magistrados.
No hay duda que existen excelentes aspirantes para la Sala Penal, destacándose a mi parecer, Wilfredo Sáenz, Juan Francisco Castillo, María Eugenia López, Dimas Guevara, Gabriel Fernández, Maribel Cornejo, Idalides Pinilla, José Almengor, entre otros, y para la Sala Contencioso Administrativa, Ernesto Cedeño, Víctor Méndez Fábrega, Luis Palacios, Guillermo Márquez, Arturo Vallarino, entre otros, con el fin que los nuevos magistrados tengan el compromiso de hacer la transformación y cambios que requiere nuestro sistema de justicia, el cual ha sido constantemente criticado, ya que se pueden hacer las mejores leyes en materia judicial, como es el nuevo proceso penal acusatorio, un nuevo Código Penal, el aumento de pena a los menores de edad que cometen delitos graves, el aumento de tribunales, la implementación de mejores equipos tecnológicos, etc; sin embargo, si no existe el verdadero cambio de mentalidad por parte de nuestros servidores judiciales, el problema va a seguir, creando mayor erogación al Estado y un descontento por parte de la población. De ahí que se necesite un nuevo liderazgo en nuestra administración de justicia, tal como viene aconteciendo en el Ejecutivo.
Esperemos que las nuevas autoridades judiciales comprendan el alto compromiso que tienen con la Nación. ¡Amanecerá y veremos!