La Cáscara News
¿Irrespetuoso y ofensivo? Es posible que sí, y hasta creemos que es de pésimo gusto. Porque, en términos generales, no preconizamos la intromisión de los medios de com=unicación en la vida íntima de nadie, ni siquiera de las figuras públicas. Pero ese no es el criterio prevaleciente en el Derecho de Información, donde tratándose de figuras públicas como prominentes políticos, la realeza, artistas, estrellas del deporte y similares, se permite una mayor intromisión.
Cuando un semanario europeo publicó fotografías del esposo de la princesa Estefanía de Mónaco, haciendo el amor a una extraña en el patio de una propiedad privada, la alta y baja sociedad se estremecieron, -y hasta divorcio hubo-, pero a nadie se le ocurrió condenar al semanario ni enviar a prisión a su editor.
Cuando un diario londinense publicó sórdidos diálogos telefónicos y fotografías de una de sus princesas casada, yaciendo en una bañera con un multimillonario texano que no era su esposo, pudo acaso agrietarse la rancia realeza y estremecerse la base del poder monárquico, pero la publicación no fue recogida, ni su editor fue preso.
En otra célebre edición, en el pornográfico Screw Maganize, de Larry Flint, apareció una vez un bochornoso fotomontaje de la respetable pareja presidencial, Ronald y Nancy Reagan, en pose exótica de plena intimidad. En otras, pescaron al Ministro de Defensa británico John Profumo, al candidato presidencial demócrata Gary Hart, a un jefe de campaña del candidato presidencial republicano Jack Dole, y al mismo presidente Clinton, en situaciones mucho peores. Y nadie fue preso y ninguna publicación fue prohibida. La misma hija menor del actual presidente estadounidense, George Bush hijo, fue objeto de crudos reportajes que la presentaban comprando licor y siendo condenada; y de nada valieron los ruegos presidenciales, porque todos los medios hicieron caso omiso de ellos. Nadie fue preso ni demandado.
Las figuras públicas tienen que aprender a ser tolerantes con las críticas, porque ese es el precio que pagan por una condición que escogieron voluntariamente. Y en el caso concreto de "La Cáscara News", es bueno que sepan que tras el penoso sainete novelado, se esconde la realidad de una crítica mordaz, que en todos los niveles de la comunidad se discute con preocupación por las serias repercusiones que tiene y pudiera tener en otros asuntos públicos que a todos los ciudadanos nos concierne y que trasciende a la mera vida privada de tal o cual funcionario.
Cuando un semanario europeo publicó fotografías del esposo de la princesa Estefanía de Mónaco, haciendo el amor a una extraña en el patio de una propiedad privada, la alta y baja sociedad se estremecieron, -y hasta divorcio hubo-, pero a nadie se le ocurrió condenar al semanario ni enviar a prisión a su editor.
Cuando un diario londinense publicó sórdidos diálogos telefónicos y fotografías de una de sus princesas casada, yaciendo en una bañera con un multimillonario texano que no era su esposo, pudo acaso agrietarse la rancia realeza y estremecerse la base del poder monárquico, pero la publicación no fue recogida, ni su editor fue preso.
En otra célebre edición, en el pornográfico Screw Maganize, de Larry Flint, apareció una vez un bochornoso fotomontaje de la respetable pareja presidencial, Ronald y Nancy Reagan, en pose exótica de plena intimidad. En otras, pescaron al Ministro de Defensa británico John Profumo, al candidato presidencial demócrata Gary Hart, a un jefe de campaña del candidato presidencial republicano Jack Dole, y al mismo presidente Clinton, en situaciones mucho peores. Y nadie fue preso y ninguna publicación fue prohibida. La misma hija menor del actual presidente estadounidense, George Bush hijo, fue objeto de crudos reportajes que la presentaban comprando licor y siendo condenada; y de nada valieron los ruegos presidenciales, porque todos los medios hicieron caso omiso de ellos. Nadie fue preso ni demandado.
Las figuras públicas tienen que aprender a ser tolerantes con las críticas, porque ese es el precio que pagan por una condición que escogieron voluntariamente. Y en el caso concreto de "La Cáscara News", es bueno que sepan que tras el penoso sainete novelado, se esconde la realidad de una crítica mordaz, que en todos los niveles de la comunidad se discute con preocupación por las serias repercusiones que tiene y pudiera tener en otros asuntos públicos que a todos los ciudadanos nos concierne y que trasciende a la mera vida privada de tal o cual funcionario.