default

La casita de Punta Mala


Un día de principios agosto de 1998, cuando terminaba uno de mis espacios matutinos radiales "Cara a Cara", transmitidos por KW Continente, recibí una llamada desde Miami del periodista Andrés Oppenheimer del diario Miami Herald, quien buscaba completar una noticia sobre Panamá relacionada con la gestión de la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI); específicamente, la asignación de "las casitas" de Albrook a los exministros del PRD, Francisco Sánchez Cárdenas y Mitchell Doens -estrategas y apasionados promotores del referéndum constitucional a favor de la reelección de Pérez Balladares- y que en ese momento, constituía uno de los muchos escándalos que distinguieron la administración PRD. Recuerdo como junto con el apreciado Dr. Miguel Antonio Bernal (compañero del espacio vespertino "La Hora del Referéndum" por KW) no desaprovechábamos ni un segundo de cada programa para inquirir públicamente al exdirector Barletta y, con el fin de resaltar los manejos turbios de los recursos estatales por parte del PRD, promovíamos, con enérgico tono, el rechazo público por la falta de transparencia en el asunto de "las casitas de Albrook". Un año y medio después, la noticia de la remodelación de la propiedad presidencial de Punta Mala, publicada por el diario La Prensa (Portada 13/febrero/2000) me ha llevado a preguntarme ¿qué diferencia existe entre el manejo PRD de las casitas de Albrook y el manejo (Arnulfista) de la casita de Punta Mala?
Confío en que a usted le guste, como a mí, los proverbios, las frases o citas de esos sabios personajes que -en muy pocas palabras- nos enseñan tanto sobre la conducta humana! La noticia de la Casita de Punta Mala me hizo recordar a Enrique Tierno Galván con su frase célebre "Los bolsillos de los gobernantes deben ser de cristal"; y a mí, que me gusta parafrasear, añadiría que no sólo los bolsillos, sino las acciones también. Después del corre-corre que desató esta noticia, las comunes, incoherentes y contradictorias reacciones de la administración Moscoso afloraron: 1. El gestor de las finanzas públicas, Ministro Juliao, admitió que no "tenía idea" con qué fondos se pagaban los gastos; 2. El arnulfista fiscalizador de los dineros estatales, el Contralor Weeden, reveló que ignoraba la procedencia de los fondos y mucho menos conocía si era donación; 3. La Asociación de Pescadores de Pedasí fue utilizada para minimizar el escándalo con un comunicado que ni fue redactado ni pagado por ellos, sino por el Ministerio de la Presidencia; 4. El asesor presidencial J.J. Vallarino, conocedor y tejedor de muchos asuntos políticos, no pudo ocultar su asombro al confesarse sorprendido sobre el comunicado de los pescadores; sobretodo, que el mismo hubiese sido pagado por la propia presidencia (La Prensa 18/febrero/2000); 4. La Ministra Young (quien antes y después de la toma de posesión expresó varias veces en el Programa Diálogo entre Dos Generaciones de Radio Libre que su interés sería responder siempre las inquietudes de la ciudadanía) no contestó ni las interrogantes de la carta enviada por el diario La Prensa el 8/febrero ni tampoco las llamadas telefónicas; 5. El disgusto que ocasionó el destape de esta oculta remodelación hizo aflorar -una vez más- la faceta fría y cortante de la mandataria, quien, para acallar las interrogantes sobre el tema, señaló que el problema era el "morbo" que existía en quienes exigían una explicación.
No comprendo el criterio financiero y de administración pública en que fundamentó la Presidenta su generosa decisión de donar la importante suma de B/.98,000 para la remodelación de la Casita de Punta Mala, pues entiendo que la propiedad (terreno de 15 hectáreas y bien inmueble) pertenece al Estado panameño. Sorprende el nivel de intolerancia de la señora presidenta, quien acorralada por la falta de transparencia de su gobierno con este particular asunto, haya descalificado el democrático derecho ciudadano de conocer y preguntar sobre el proceso administrativo de este recurso del Estado. ¿Serán los muebles de la Casita de Punta Mala también financiados por la mandataria? Al final del mandato de Moscoso ¿quedarán allí como parte de un museo? Sugiero que de la misma forma como se publicó el comunicado de los pescadores, se publique la reglamentación que amparará la administración y manejo de este bien inmueble para los próximos cinco años. Fue penosa la pobre defensa que formuló el legislador arnulfista Francisco Alemán, quien en un intento por justificar lo injustificable, mezcló peras con manzanas al señalar que los gastos de remodelación de la vivienda se obtuvieron de las disminuídas partidas discrecionales de la presidenta Moscoso y que, contrario a Pérez Balladares, la mandataria no se ha gastado B/.38.0 millones como hizo éste en cinco años. Desde septiembre 14/99 denuncié por radio y en artículos de opinión lo que hoy -con complicación y tardía vehemencia- señala el legislador Alemán, quien parece olvidar el verdadero tema de fondo y que se refiere a que, él, junto con otros candidatos a legisladores de "Unión por Panamá", así como la hoy Presidenta, no sólo criticaron estas partidas, sino que se comprometieron a eliminarlas una vez en el gobierno. Lo que logró Alemán fue confirmarnos que, a partir de la Casita de Punta Mala, este gobierno no podrá seguir con la excusa de las arcas vacías.
La administración Unión por Panamá capitalizó votos durante la pasada campaña fustigando y señalando los niveles de corrupción del PRD, cuestionó el uso de los recursos estatales para beneficio del presidente, ministros y otros funcionarios y aprovechó la falta de transparencia de esa anterior administración para venderse como la propuesta electoral capaz de ser gestora de un prístino cambio gubernamental. Al son de rítmicos tambores y salomas, ellos, los que acabarían con la corrupción, encantaron la inocencia de nuestras campiñas y pueblos con promesas de acciones honestas y defensoras de los más elementales valores éticos y prometieron, entre muchas cosas, un gobierno no para los amigos, en contra de la corrupción y, sobretodo, ¡transparente! Hoy, esta administración no sólo emula con éxito las criticadas prácticas del estilo PRD, sino que, en sólo 6 meses de gobierno ha hecho esfuerzos extraordinarios para superarlo en cuanto al secretismo, el nepotismo, el partidismo, la demagogia, la falta de transparencia en el manejo de los recursos del Estado y en la probada injerencia y manipulación (relojes Cartier) del ejecutivo sobre el legislativo. En lo que aún no han podido superar al PRD es en el nivel doméstico y ridículo con que intentan neutralizar uno y otro escándalo. ¿De qué otra manera se explica la creatividad del Ministro de Salud, Dr. Terán, quien en un infructuoso esfuerzo por neutralizar el alboroto nacional por el descubrimiento de la mansión veraniega, pretendió desviar la atención pública con las declaraciones de guerra del expresidente Endara y su esposa, quienes "rapidito" reaccionaron en defensa de la tenencia de sus cantarines pájaros y mascotas y en contra de la ley sobre animales domésticos promulgada por el ministro en Gaceta Oficial el miércoles, 16 de febrero/2000.
Las extemporáneas y raras explicaciones que este gobierno ha dado sobre la remodelación de esta propiedad no han podido disipar la nube oscura que se cierne desde hoy sobre este tema. Después de analizar las respuestas recibidas, mi desencanto ciudadano aumentó, pues no encontré diferencia alguna entre el manejo de ayer (PRD) de las casitas de Albrook y el manejo de hoy (Arnulfista) de la Casita de Punta Mala.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América