La ceguera de Bush
Fue nada menos que el primer ministro francés, Jacques Chirac, que tras una reunión en la Casa Blanca con el recién inaugurado presidente de Estados Unidos (EU), George W. Bush, murmuró al oído de su embajador, con una mezcla de estupor e indignación, "ese hombre no entiende nada de lo que pasa en el mundo", según una versión ampliamente difundida en los círculos diplomáticos.
Hoy, la mayoría de los comentaristas políticos, tanto de EU como del exterior, aceptan que Bush nunca fue un estudioso de los asuntos internacionales. Ni parece que aún hoy aspira a entender este complejo tema, que debiera ser de central importancia para el líder de la única potencia mundial. Llama la atención, sin embargo, que el ex gobernador de Texas, afirme en público, como acaba de hacerlo en una entrevista con un periódico ultraconservador, que no lee diarios ni se toma el tiempo para ver las noticiosas de la televisión, aunque muchos de sus críticos ya lo sospechaban.
El presidente Bush decidió usar anteojeras, ironiza Ana Baron, la veterana corresponsal en Washington de "Clarin", el periódico argentino de mayor circulación. No lee diarios ni ve la televisión. Teme perder la "visión clara" que, según él, tiene de las cosas. Efectivamente, en una entrevista concedida a The Washington Times, el mandatario declara: "No miro los noticieros de la noche en la televisión ni las interminables horas de opinión. No leo las páginas de opinión, no leo a los columnistas".
En la entrevista, Bush precisa que sólo revisa las primeras planas de los diarios y sobrevuela los artículos que le parecen más interesantes. "Quiero tener una visión clara de las cosas. Puede ser muy frustrante prestarles atención a opiniones falsas o a elementos que no son ciertos", confesó.
Bush, conocido por "devorar" las secciones deportivas de los diarios, llegó a admitir, incluso, que son el jefe de gabinete presidencial, Andrew Card, y la primera dama, Laura Bush, quienes le señalan lo más importante que tiene que leer.
Esta desatención del mandatario a algunas de las manifestaciones más concretas de la realidad política de EU, y la creciente preocupación de los ciudadanos por la evolución de la guerra en Irak, le restó puntos al apoyo popular, según una encuesta para la CNN y el Time publicada la semana pasada. Según el sondeo, el candidato demócrata John Kerry lidera las intenciones de voto para la elección de noviembre con 51% contra 46% de Bush.
El apoyo a la guerra también cayó: un 48% que cree que la decisión de invadir Irak fue correcta frente al 53% que pensaba así en abril. Un 56% afirma que la guerra no vale la pérdida de vidas estadounidenses.
La entrevista publicada por The Washington Times ocurrió antes de que se difundieran las fotos de las torturas contra los detenidos iraquíes en la prisión de Abu Ghraib.
Cuando le preguntaron a Kerry, qué le parecía el hecho de que Bush no leía los diarios cuando estaba en su rancho de Crawford, éste sonrió: "No me extraña porque tampoco los lee cuando está en la Casa Blanca".
Los analistas sostienen que no leer los diarios ni mirar los noticieros por TV no va a cambiar las atrocidades que se están cometiendo en Irak ni ayudará a Bush a recuperar la popularidad que está perdiendo. Todo lo contrario. Y consideran que la ceguera le está impidiendo ver la dimensión de la crisis por la que atraviesa su gobierno en EU, y la crisis que dicho país enfrenta en el mundo.
Si Bush no lee lo diarios, evidentemente no puede medir la manera en que se están haciendo preguntas sobre su presidencia.
La televisión y los diarios de EU, fueron quienes revelaron en primera instancia las torturas y los abusos a los prisioneros iraquíes. No ver el poder de las fotos que publicaron los diarios en sus primera planas podría costarle a Bush la reelección.
El último sondeo de opinión realizado por Time y divulgado por CNN indica que el descontento de los norteamericanos por cómo Bush está manejado la crisis en Irak está creciendo.
Hoy, la mayoría de los comentaristas políticos, tanto de EU como del exterior, aceptan que Bush nunca fue un estudioso de los asuntos internacionales. Ni parece que aún hoy aspira a entender este complejo tema, que debiera ser de central importancia para el líder de la única potencia mundial. Llama la atención, sin embargo, que el ex gobernador de Texas, afirme en público, como acaba de hacerlo en una entrevista con un periódico ultraconservador, que no lee diarios ni se toma el tiempo para ver las noticiosas de la televisión, aunque muchos de sus críticos ya lo sospechaban.
El presidente Bush decidió usar anteojeras, ironiza Ana Baron, la veterana corresponsal en Washington de "Clarin", el periódico argentino de mayor circulación. No lee diarios ni ve la televisión. Teme perder la "visión clara" que, según él, tiene de las cosas. Efectivamente, en una entrevista concedida a The Washington Times, el mandatario declara: "No miro los noticieros de la noche en la televisión ni las interminables horas de opinión. No leo las páginas de opinión, no leo a los columnistas".
En la entrevista, Bush precisa que sólo revisa las primeras planas de los diarios y sobrevuela los artículos que le parecen más interesantes. "Quiero tener una visión clara de las cosas. Puede ser muy frustrante prestarles atención a opiniones falsas o a elementos que no son ciertos", confesó.
Bush, conocido por "devorar" las secciones deportivas de los diarios, llegó a admitir, incluso, que son el jefe de gabinete presidencial, Andrew Card, y la primera dama, Laura Bush, quienes le señalan lo más importante que tiene que leer.
Esta desatención del mandatario a algunas de las manifestaciones más concretas de la realidad política de EU, y la creciente preocupación de los ciudadanos por la evolución de la guerra en Irak, le restó puntos al apoyo popular, según una encuesta para la CNN y el Time publicada la semana pasada. Según el sondeo, el candidato demócrata John Kerry lidera las intenciones de voto para la elección de noviembre con 51% contra 46% de Bush.
El apoyo a la guerra también cayó: un 48% que cree que la decisión de invadir Irak fue correcta frente al 53% que pensaba así en abril. Un 56% afirma que la guerra no vale la pérdida de vidas estadounidenses.
La entrevista publicada por The Washington Times ocurrió antes de que se difundieran las fotos de las torturas contra los detenidos iraquíes en la prisión de Abu Ghraib.
Cuando le preguntaron a Kerry, qué le parecía el hecho de que Bush no leía los diarios cuando estaba en su rancho de Crawford, éste sonrió: "No me extraña porque tampoco los lee cuando está en la Casa Blanca".
Los analistas sostienen que no leer los diarios ni mirar los noticieros por TV no va a cambiar las atrocidades que se están cometiendo en Irak ni ayudará a Bush a recuperar la popularidad que está perdiendo. Todo lo contrario. Y consideran que la ceguera le está impidiendo ver la dimensión de la crisis por la que atraviesa su gobierno en EU, y la crisis que dicho país enfrenta en el mundo.
Si Bush no lee lo diarios, evidentemente no puede medir la manera en que se están haciendo preguntas sobre su presidencia.
La televisión y los diarios de EU, fueron quienes revelaron en primera instancia las torturas y los abusos a los prisioneros iraquíes. No ver el poder de las fotos que publicaron los diarios en sus primera planas podría costarle a Bush la reelección.
El último sondeo de opinión realizado por Time y divulgado por CNN indica que el descontento de los norteamericanos por cómo Bush está manejado la crisis en Irak está creciendo.