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La CEN (A) de Martín, Juan Carlos, Hugo y Balbina


Aunque pocos se atrevan a expresarlo abiertamente, muchos perredés o no partidarios, ven en el hijo de Omar Torrijos un hombre de carácter suave, poco enérgico en las decisiones, asuntos tan necesarios en el mando. En cambio otros, algunos en sus entornos más próximos por vinculaciones personales o políticas, advierten que Martín "oye y oye, pero que al final es terco y hace lo que le da la gana". El dirigente político es analizado, obviamente, a profundidad en el laboratorio psíquico del alma colectiva, y lo que se conoce del interior de un hombre siempre es poquísimo. ¿Cómo será Martín?... ¡Quién sabe!. Tal vez ni él sepa mucho cómo es, tal como ocurre con todos los hombres enfrentados a los laberintos internos, a los sótanos del subconsciente y a las lesiones que todos, sabiamente, archivamos en el disco duro del inconsciente, bien lejos de nuestro raciocinio.
Lo que sí es cierto es que el "Delfín" de Omar Torrijos parece ducho en aquél estilo que aconsejaba a sus íntimos el General: "Navegar con bandera de pendejo, y al final salirse con la suya"... Seis meses atrás todos los altos funcionarios de los tres Poderes, pero especialmente los legisladores -en virtud del fajo de billetes que mostró Afú- estuvieron a poquísimos grados de tapar con pintura negra las placas de sus carros y escapar por Paso Canoas, Punta Mala, Tocumen o Garachiné, a fin de nos ser linchados. Si no ocurrió no fue por falta de motivos, sino porque la crisis moral de liderazgos no pudo ser capitalizada por ningunos de los aspirantes a Robespierre que se lanzaron a las calles, la mayoría líderes de cafeterías y de programitas de análisis que sólo creen ellos mismos.
Todos se tuvieron que quedar quietos, ante la frialdad general del pueblo hacia todos los sectores, políticos, gremiales, empresariales, "cívicos". El PRD estaba hasta hace 4 meses -ante la inminente reelección por 5 años de todo su CEN- listo para la foto. No le veía a Martín entonces un chance realista de gobernar desde el 2004. Hasta el gobierno, raquítico de credibilidad, le ganaba, juntando la matemática de sus alianzas y el peso oficial. Los pecados se le habían echado al rostro del PRD, y el pueblo siempre amnésico se había olvidado del pecado original: la elección de los magistrados de la Corte, envueltos en nubes verdes de camuflaje maestro. Y, de pronto, el Martín suave, el Martín "sin carácter o blando" (que aducen muchos) navegando a su manera, consiguió bajar de sus aspiraciones a Balbina, luego a Hugo, (todos voluntariamente); llama sorpresivamente a su rival interno Juan Carlos, conquista al millonario empresario Melo y hace una interesante reingeniería en el CEN del partido, colocando a un veterano torrijista, sencillo, Guiraud, luego de que los que habían jurado no torcer brazo ni rabo, Bush, Magallón, Chen, también renunciaran voluntariamente. Todo esto ocurre simultáneamente con una subida impresionante en las encuestas.
Hoy, Martín está trepado en la cancha sobre Alberto o cualquiera, tres goles contra uno. Vallarino no define nada, y algunos dicen que encargó un estudio de mercado político de muchísimos miles que lo ha dejado pensativo. La papeleta arnulfista se le aleja (¿será más buena o más mala para Alberto?). José Miguel, el canciller del interior del país, no trepa más, parece. El férreo Ministro del MOP hostiga a Alberto, aunque calla sus sueños. Se comenta sobre una candidatura auspiciada por Mireya de Alberto Alemán Zubieta, con cara de ejecutivo de éxitos y proyecciones internacionales, pero difícil de imaginarlo comiendo una hojaldra y abrazando a una de nuestras lindas morenas, gorditas y sudadas. Otro "Delfín" arnulfista, que parecía que lo preparaban, Carlos Raúl Piad, nos parece un Secretario General de la Bolsa de Wall Street, pero nunca un político que se meta una cerveza y se pegue a bailar, por politiquería criolla, ni siquiera con esa gracia hecha mujer que es Sandra Sandoval, capaz de hacer menear al cura más severo. Lo único que haría perder ahora a Martín sería la aparición misteriosa de un catalizador capaz de una coalición de gobierno fulgurante, o un tercero con calidad de meteoro mesiánico, o, en lo interno, el triunfalismo repetido del pasado, o la falta de refuerzos en estrategas de luces largas, medios de comunicación propios, (además del billete), que son su gran déficit y peligros concretos.
Alrededor de la mitad de los ríos del mundo están seriamente degradados y contaminados. Dos mil millones de personas, alrededor de un tercio de la población mundial, dependen del suministro de agua subterránea. En algunos países (partes de India, China, Asia Occidental, la antigua Unión Soviética y los Estados Unidos del Oeste), los niveles de agua subterránea, están bajando a causa de una extracción excesiva. El bombeo excesivo puede conducir a que agua salada penetre en aguas costeras.
A nivel mundial las aguas residuales son la mayor fuente de contaminación por volumen, con descargas en aumento de los países en desarrollo a consecuencia de la rápida urbanización, el crecimiento demográfico y una falta de planificación y financiación para sistemas de alcantarillado y estaciones depuradas. Reducir la descarga de aguas residuales es uno de los objetivos principales de un programa que se lanzó por el PNUMA en 1995 y se revitalizó en el 2001.
En diversos foros he planteado la tesis que relaciona al Canal con el desarrollo integral del país y la soberanía económica de los panameños y las panameñas, sobre los recursos naturales en la extensión nacional. Hace unos días en una crónica que publiqué, sobre "Los esclusajes, el agua y el Canal", tomando como base el presupuesto oficial de la ACP, hice referencia al hecho de que la Autoridad del Canal de Panamá contribuye a abastecer el 95% del agua potable que consumen el millón 400 mil personas que habitan la ciudad de Panamá, Colón, Arraiján y La Chorrera, lo cual le resulta un negocio pingüe. En el 2001, la potabilización le costó a la ACP la suma de 6 millones 111 mil balboas, en tanto que sus ingresos ese año por venta de agua potable, teniendo como principal comprador al IDAAN, ascendieron a 17 millones 484 mil balboas, lo cual le significó a la ACP, una ganancia neta de 11 millones 373 mil balboas.
Si tomamos en cuenta la irremisible relación que existe entre el funcionamiento del Canal y el desarrollo integral de Panamá, y que en cada esclusaje se arrojan al mar 52 millones de galones de agua dulce, tenemos que admitir que existen razones morales incontrastables que justifican que a partir del año 2003, las ganancias que perciba la Autoridad del Canal por venta de agua potable, formen parte de un plan de financiamiento que el Estado, a mi juicio, está obligado a destinar para el adecuado abastecimiento, manejo y protección del agua en toda la República, bajo la responsabilidad de una entidad autónoma especializada, con presupuesto propio, susceptible de ser creada con tal propósito. Se contribuiría así a la formación de una conciencia nacional de nuestros problemas. A la vez induciríamos a la Autoridad del Canal para que no sólo dirija sus esfuerzos, a favorecer los intereses de los usuarios del Canal, sino que también para que le dé preeminencia al compromiso que tiene esa entidad de involucrarse responsablemente en el desarrollo de la Nación panameña en su integridad.
Según Abadía, el aumento del pasaje no ha producido los resultados económicos que se esperaban, debido a que la creación de las nuevas rutas de Tocumen y la 24 de Diciembre por la Tumba Muerto han mermado pasajeros a la ruta de Pedregal.
Indicó que estas nuevas rutas han disminuido en casi un 90% los transbordos de pasajeros, que eran la ganancia neta de los conductores de la ruta de Pedregal, en puntos principales como El Parador.
Según el palanca, después de las 7:00 p.m., muchos busitos colegiales se dedican a transportar pasajeros desde El Parador, lo que también ha contribuido a mermar los ingresos.
Manifestó que la unificación del pasaje a B/.0.25 eliminó el problema conocido por los conductores como el “jopeo”, en el cual el pasajero no pagaba el pasaje real, sino que siempre declaraba los B/.0.15.
Con el “jopeo” se perdían casi hasta B/.15.00 por vuelta, pero ahora las nuevas rutas y los piratas son los que nos perjudican económicamente.
Para Abadía el sistema de cuenta puede ser sustituido por otro mejor para ellos, pero todo es voluntad de los dirigentes del transporte y del Gobierno para hacer cumplir la ley sobre el transporte público.
Sugirió que ambas partes, autoridades y transportistas se pongan de acuerdo para ensayar otras formas de pago, que puedan ayudar económicamente a los conductores.
Reconoció que el sistema de cuenta motiva a que muchos conductores tengan que viajar a altas velocidades para cumplir con el pago al propietario, ya que si no la completa, acumula una deuda en su contra.
Abadía denunció que en esta situación el Gobierno no ha tomado en cuenta que el transporte público está saturado con muchas unidades nuevas que han entrado al sistema, aunado a la crisis económica.
Abadía confirmó que actualmente no se rigen por contrato de trabajo. Se hace un acuerdo verbal entre el propietario del bus y el conductor, quien en última instancia se responsabiliza de todo lo que le suceda al autobús.
Manifestó que muchos propietarios descuentan a los conductores cuando son víctimas de robo, el dinero de la cuenta que debieron haber entregado.
Destacó que para evitar los robos, los palancas dejan guardado en la piquera o en otro lugar de confianza el dinero que van recogiendo durante las vueltas, y muchos como él, tienen un arma blanca para defenderse.
En la piquera de Pedregal, semanalmente entre dos y tres palancas son asaltados, comentó.
Otra desventaja para los conductores en la relación de trabajo es que tienen que pagar, aparte de la cuenta diaria ( B/.80.00), el aseo del bus, que tiene un valor de B/.4.00 y el tanque lleno de diesel, cuyo precio asciende a B/.17.00.
Abdiel Abadía sabe que éste no es el mejor trabajo, pero confía en que algún día la proporción de las ganancias cambie un poco a favor de los palancas.

101 años de Panamá América

 
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