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La CIA, el SIDA y males peores


El virus hanta ha cobrado cuatro vidas de dieciocho infectadas en Panamá. Considerando la alta tasa de mortalidad de este mal en otros países, debemos felicitarnos, especialmente a nuestras autoridades de Salud, porque la tasa de fallecidos está en menos de 25%, cuando en otros países alcanza cerca del 50%. Pero como bien ha dicho el ministro Terán, no hay que bajar la guardia. El microbio se quedará aquí por siempre y hemos de aprender a lidiar con él. En la higiene está la clave y en evitar que los roedores penetren a casa.
Pero al lado del hanta, interaccionan con nosotros otros microbios igual o peores, con el SIDA a la cabeza. Tenemos dudas de si las naciones desarrolladas y más avanzadas están haciendo todo lo que pueden al respecto o si bien lo han dejado correr como mecanismo de control del crecimiento poblacional en el tercer mundo. Claro que lo negarán, pero a juzgar por lo que gastan en armas cada año en comparación con lo que invierten en investigar el mal, la hipótesis puede que no sea tan descabellada.
De todos modos, en el caso del SIDA, su magnitud letal y expansión es tal, que motivó que el gobierno de Estados Unidos encargara a la CIA una investigación sobre su grado de amenaza para su seguridad. Los resultados del estudio son de pesadilla.
La Casa Blanca ha admitido la autenticidad del documento revelado originalmente por el Washington Post, que da cuenta que el Consejo de Seguridad Nacional (NSC) considera que el SIDA es una real amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos. Obviamente, si lo es para la primera potencia mundial, mucho más para Panamá y el resto de las naciones del planeta.
El NSC calificó de "asombroso" y "desestabilizante" el número y la expansión de las muertes en el ¡frica sursahariana. Algunos países están siendo virtualmente diezmados y cayendo en ruina, incapaces de enfrentar el mal con sus escasos recursos. La sola enfermedad, combinada con sus guerras, les priva de la menor posibilidad de progreso.
El informe de la CIA, de enero pasado, es premonitorio y futurista; y no augura nada bueno. Dice que las enfermedades infecciosas actuales y las que sobrevendrán en el futuro mediato "plantearán una amenaza creciente de salud mundial y complicará la seguridad de Estados Unidos y el mundo durante los próximos 20 años".
Expresa también que tales enfermedades agravarán los problemas sociales y afectará adversamente la estabilidad política de las naciones y regiones claves con las que Estados Unidos tiene intereses significativos. Revela que las enfermedades infecciosas ocasionan entre el 25% y el 33% de las muertes anuales en el mundo; y esos porcentajes, - dice -, aumentarán. Los peores asesinos son la tuberculosis, el paludismo, la hepatitis y el SIDA.
Para el 2020, indica el estudio, es muy probable que el SIDA y la tuberculosis sean las principales causas de muerte en los países del tercer mundo. En ¡frica, al sur del Sahara, las enfermedades infecciosas causan cerca de la mitad de las muertes y van en aumento. En Asia, el Pacífico y las ex repúblicas soviéticas, tales males están en plena expansión. En el mundo, los próximos 10 años será de agravamiento, con ligera mejoría la siguiente década gracias a los avances médicos que prevé el informe.
En lo que a nosotros respecta, podemos concientizarnos más respecto al SIDA y el hanta que nos aquejan; y no abusar de los antibióticos, pues en una severa advertencia cursada hace poco por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se dice que si seguimos por esa senda, los microbios que antes controlábamos, regresarán y la humanidad entera retornará a la época previa al descubrimiento de la penicilina, pues los viejos bichos están mutando y haciéndose inmunes a los medicamentos existentes. Basta de autorecetarnos.


101 años de Panamá América

 
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