La ciudad en campaña
Aunque las elecciones generales se realizaron el pasado tres de mayo, la propaganda que permanece en paredes, avenidas y letreros gigantes hace pensar que la ciudad sigue en campaña. Era de esperarse que una vez transcurridos los comicios, la eliminación de esa propaganda electoral reflejara el retorno a la normalidad, y aunque la ciudadanía la mira de soslayo, lo cierto es que ofrece un mal aspecto a la urbe citadina. En principio se aseguró que cada candidato debía retirar la que le correspondía, pero luego se informó que había un fondo destinado para esa tarea, pero ni una cosa ni la otra, y ahí está la propaganda. A qué entidad le corresponde corregir esta anomalía, o es que existe algún pacto secreto para mantener la campaña hasta el 2014, a favor de tal o cual candidato. Lo mismo podría decirse del aseo de la ciudad. Hace algunas décadas los municipios exigían a los propietarios de inmuebles mantenerlos debidamente aseados y pintados, porque la buena imagen era un bien público. Sin que nadie sepa donde surgió la frontera entre el ayer y el hoy, ahora deprime ver varios inmuebles en distintos puntos de la ciudad que se lucen por la falta de pintura, sucios y abandonados, como sucia y abandonada se ven varias caras de esta urbe. No basta con construir nuevos edificios, mantener limpia la ciudad es una preocupación de todos. Sería bueno que el municipio tomara cartas en el asunto.