La ciudad hostil
Es evidente la asimetría con que se desarrolla la ciudad de Panamá. Pero no es una novedad, en América Latina ocurre lo mismo. Hay contrastes tan marcados, que, con minutos de diferencia, se puede estar ante una imagen citadina de primer mundo y luego, ante una de quinto en la misma ciudad. ¿Qué hace diferente estos panoramas? El tratamiento de los problemas. Por ejemplo, pareciera que las aceras fueran exclusividad de las avenidas más importantes de la ciudad. La Federico Boyd, es impecable, con aceras, césped recortado, ubicación de servidumbre, letreros o comercios bien aseados; pero no ocurre lo mismo con ciertas calles de Parque Lefevre o Río Abajo, Pueblo Nuevo o Juan Díaz. ¿Por qué? Por qué existen calles, muchas, sin aceras para el peatón, que al final tiene que lanzarse a la calle, donde los autos reinan. Al gran problema de los estacionamientos nadie se le ha ocurrido enfrentarlo con estacionamientos públicos, así que no solo es la más de una hora que se toma en cruzar la ciudad desde cualquier punto, sino los cuarenta minutos que se tarda buscando donde aparcar. La responsabilidad no es solo de las autoridades, los ciudadanos que nos aguantamos eso tenemos nuestra cuota. ¿Hasta cuándo?