La ciudad necesita un ingeniero vial
La circulación diaria es un desastre por dos razones muy básicos: todos los meses aumenta el parque vehicular, no así los kilómetros de vías de asfalto o cemento que necesitan los automóviles para desplazarse. Sumemos las pequeñas colisiones que, sin causar gran daño a los bienes o a las personas, ocurren por docenas cada día y obstruyen el tránsito mientras no se acerque un Policía a hacer el parte correspondiente.
La ciudad se ahoga en sus calles y avenidas, mientras las personas están condenadas a un gasto excesivo de un combustible cada vez más caro. La tendencia de los factores que se conjugan en este problema es hacia el empeoramiento constante. Quizás alguien con los conocimientos apropiados podría sugerir medidas sencillas de bajo costo y alto impacto en el alivio del tranque cotidiano. Una podría ser reducir al máximo posible los giros a la izquierda en la Avenida Balboa y otras vías de alta circulación.
Ahora que las escuelas han culminado el año escolar tendremos un ligero alivio. Pero en marzo, con el reinicio de las clases, el problema será peor de lo que fue este año. ¿Alguna autoridad se anima a hacer algo al respecto?