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La ciudad y las ventas en la calle


Profesora de Derecho Penal. Universidad de Panamá
Transitando por las calles de Panamá, desde muy temprano encontramos una diversidad de personas que realizan toda clase de trabajos, en oficinas, en construcciones, en las escuelas, etc., todos ellos con un solo objetivo, el de obtener el sustento diario para ellos y su familia.
Dentro de esta categoría de personas, tenemos los que trabajan en las vías públicas diariamente, bajo lluvia y sol, los limpiadores de parabrisas, los canillitas, las brigadas celestes de la DIMA y en los últimos años a los buhoneros, que se han tomado las vías públicas.
Estos últimos individuos suelen ser necios, molestosos, agresivos generalmente en sus ventas y amables, porque no decir, también, pues su objetivo es proporcionar su producto, para lograr que los transeúntes y en particular los conductores de automóviles y otros se los compren.
Desde hace mucho tiempo, en nuestro país era usual el pregón diario de los canillitas, conocido comúnmente como periodiqueros, y para los conductores de automóviles y demás, es normal observarlos en las esquinas de las vías públicas, en su recorrido de principio a fin, una y otra vez, brindando el periódico del día, a todo público, y para todos los gustos, y ciertamente, desde hace algún tiempo, los días viernes, con la venta de los CDs, asunto que se ha convertido en una corredera para algunos, buscando sus cantantes de antaño favoritos, la música bailable rock, las rancheras, etc.
Además de los anteriores apreciamos más tarde en el día a los vendedores de lotería, en los días de sorteo, prometiendo la suerte a los conductores y transeúntes.
En ese andar y venir, los conductores bajo lluvia y sol, con la vías intransitables, entre los cambios de luces del semáforo o las paradas ordenadas por los policías de tránsito, encuentran una variedad de objetos que se le ofrecen, toallitas, horquillas, antenas de televisión, extensiones eléctricas, en fin artículos para el hogar, más otros objetos para la alimentación, como son el plátano, rosquitas, pan de huevo, mandarinas o frutas de la época, galletas, bolsas de basuras, etc.
Estos vendedores, los encontramos en la Ave. Balboa, Calle 50, Vía Brasil, Transístmica, El Dorado, el Cruce de Pedregal, entre otros y debe resaltarse que ofrecen algunas ventajas para los apresurados transeúntes, ya sea calmando la sed con una chicha o una soda, ofreciendo un paraguas para la lluvia, una toallita para secarse el sudor, la esperanza de ganarse la lotería o el gordito del Zodiaco, un arreglo para la casa (flores navideñas), y porque no decir, promoviendo los valores nacionales, con la venta de banderas panameñas.
En conclusión, las ventas de la calle, ciertamente tienen una acogida ciudadana y el pueblo panameño se ha acostumbrado a ello, de ahí que indirectamente se esté apoyando a este trabajador, que bajo lluvia y sol, ofrece su producto para ganarse su sustento diario.

101 años de Panamá América

 
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