La cocción de los frijoles
Si alguna vez usted se ha preguntado cómo se "escogen" a los candidatos a presidente, dentro de cada partido que realiza primarias, la respuesta tiene un trasfondo oculto bastante feo. La forma en que "se cuecen los frijoles" en este proceso le pondría los pelos de punta hasta a un calvo, según me confesó recientemente un sujeto que participó en la campaña del partido oficialista. Pero no se engañe, lo mismo sucede en prácticamente todos los colectivos políticos panameños.
Primero, en la base de la pirámide están los mal llamados "líderes naturales". Son los "soldados de a pie" que, a nivel de barrio, de sindicato, de organizaciones comunales, de ligas deportivas, etc mueven supuestamente el voto. Son los agitadores profesionales, los eternos manzanillos, el verdadero fermento del lumpen politiquero... Por su visibilidad y vocinglería reciben el cortejo de todos los precandidatos en las internas partidarias y por ende, reciben sobornos de parte de todo el mundo. Sólo el mejor postor recibe su lealtad circunstancial, aunque eso puede cambiar rápidamente si alguien mejora la oferta o si hay presiones y "torcederas de brazo" repentinas.
El siguiente escalón en esta estructura lo conforman quienes corren para delegados en las internas. Cada uno tiene y dirige su propia pandilla de "líderes naturales", por lo que se asemejan bastante a los "Caporegime" mafiosos. La fidelidad de los convencionales es altamente cotizada (por razones obvias) y, una vez electos como tales, venden bastante caro sus votos a las diferentes campañas. Aquí también, el transfuguismo es alto y la práctica de venderse a más de uno a la vez es absolutamente frecuente. Su control depende del cercano pesquizaje y la constante ceba (dinero, regalos materiales, alcohol, promesas de prebendas, etc.) por parte de los candidatos.
Más arriba están los encargados de las campañas de las distintas candidaturas, a nivel de cada provincia. Estos son verdaderos clones de los "Consigliere" mafiosos. Usualmente tienen acceso directo al candidato a presidente y les representan en las reuniones de campaña en los "territorios" a los que son asignados, coordinando allí el trabajo sucio. Son los que llevan el maletín del dinero para repartir y comprar gente (y obviamente, con dice el refrán: quien da y reparte, se lleva siempre la mejor parte). Son también los que recogen las "donaciones" a nivel regional (sobornos pagados por comerciantes, burócratas, bufetes de abogados, bancos y todo aquel que quiera comprar indulgencias por adelantado, en su provincia). Son los que ordenan las zancadillas, fabrican las bolas, envían a las turbas.
En el mero centro de esta estructura gangsteril están los "Capos", los jefes nacionales de campaña, asentados en la capital. Son los que orquestan y dan las órdenes para ejecutar las acciones de manipulación y chantaje, las campañas sucias, las "torcederas de brazo", las salpicaderas de dinero, la compra de conciencias, el soborno a comunicadores sociales, la fabricación de encuestas, etc.
Pero quienes crean que los candidatos a presidente son inocentes y están exentos de responsabilidades en este andamiaje miserable y depravado, son unos ingenuos. Esos son los verdaderos "Capo de tutti capi" (los verdaderos jefes de todos los capos y del resto de cómplices subalternos) dentro de esta madeja antidemocrática, sustentada en un ordenamiento electoral decrépito y corrupto, totalmente al servicio de la partidocracia. Sea Usted bienvenido a la realidad panameña. Deténgase y piense bien a quiénes la va a dar el voto en mayo.