La “cogioca”
La lengua es un fenómeno dinámico, con el perdón de los puristas. Hay veces que ninguna palabra del diccionario es suficiente para describir algo. Y es allí donde los pueblos hacen gala de su creatividad e inventan palabras que se hacen de uso general.
"Cogioca" llaman los cubanos de la isla y de Miami al robo, coima y rebusca de dineros, bienes y negocios públicos. A diferencia de la "corrupción", que implica algún grado de sofisticación, la "cogioca" es un tanto más descarada y descarnada; es meterse en los bolsillos la plata ajena, más que cobrar en cuenta extranjera una comisión indebida por un pedido de medicamentos o una autopista por contratación directa.
La "cogioca", a diferencia de la corrupción, es fácil de descubrir, con tan sólo sumar y restar. Por ejemplo, si se pagó por un edificio 100 valiendo 50, hubo una "cogioca" de 50. Es lo mismo que hacen los auditores de las grandes empresas, pero que omiten todos los contralores de la República. Hay que sumar todo lo gastado del presupuesto del Estado y compararlo con su verdadero valor. Si hay una gran diferencia, hubo "cogioca"; o sea que alguien robó la diferencia.
"Todos los gobiernos roban", dijo una vez muy cándidamente un candidato y luego Vicepresidente de Panamá o lo que es lo mismo decir, que siempre hay "cogioca". El problema es cuánto, si mucho o poco o regular. Y por lo que se ve en nuestro país, la "cogioca" está en sus peores niveles. Sino, cómo explicar que el Seguro Social, en vez de curar, esté matando a sus pacientes, y en vez de jubilar, se demoren las pensiones a los jubilados, al igual que el pago a los maestros en áreas apartadas, mientras otros acumulan vacaciones.
Para no exagerar, partamos de de lo evidente, que no admite duda. Es un hecho cierto y reconocido que el presupuesto del Estado es el mayor de todos los tiempos o lo que es lo mismo, nunca tuvo gobierno alguno tanto dinero. No obstante, simultáneamente, las calles nunca tuvieron tantos huecos; nunca hubo tantos envenenados entre pacientes; nunca hubo tan mal servicio de agua potable, pese a una multimillonaria ampliación de la potabilizadora; nunca el transporte público fue tan malo; nunca la educación fue tan deficiente; ni la inseguridad ciudadana fue tan pobre; ni hubo tantos mendigos; ni los teatros lucieron tan ruinosos.
¿Qué hacen entonces con el dinero? Pues la "cogioca". Si los siete u ocho mil millones de dólares del presupuesto no se ven, alguien se los está cogiendo. ¿Qué espera el Contralor para empezar a sumar y restar? ¿O acaso está de adorno?