La concentración del poder
El modelo republicano, que hace posible la permanencia de la Democracia Liberal, implica que los poderes públicos están repartidos entre distintos órganos especializados. En los sistemas presidencialistas se causa un problema operativo al confundir en una sola persona la Jefatura de Estado con la Jefatura de Gobierno. Al juntar el Poder Arbitral con el Poder Ejecutivo se produce una difícilmente evitable tendencia a concentrar todo el Poder Público en una sola persona. Tal vez es por ello que de los países desarrollados del mundo todos, menos uno, sean regidos por sistemas parlamentarios. Pero en Panamá tenemos que trabajar con lo que hay. Y lo que hay es un régimen presidencialista y con alta concentración del poder.
Esa tendencia -que fue profundizada en la era militar- hace que los que ocupan el solio presidencial busquen controlar todos los órganos del Estado y las entidades autónomas -incluyendo a los municipios y juntas comunales- sin comprender que lo único que consiguen es la ineficiencia en su propio ámbito y la parálisis en el resto del aparato estatal. Lo más grave es que ante los efectos de inoperancia del sistema, en lugar de proceder con un sano proceso de descentralización, se crea que la solución está en concentrar más el poder en sus propias manos. Ejemplos de esto lo tenemos en casi todos los gobiernos, pero si vamos a las muestras más recientes podemos listar: El hasta ahora abortado intento de reconstituir la Sala V -para controlar las decisiones de la Corte Suprema de Justicia-, el intento de toma de control de la PTJ -para quitárselo de las manos a la Procuradora-, el cambio de la Contraloría -para tener a alguien más complaciente- y el afán de inscribir cada vez más miembros en el "gargantuesco" partido oficialista. Esto, sin referirnos a los rumores sobre las famosas "Páginas Amarillas" del Sr. González -en donde si alguien "no aparece", "no existe" para los nombramientos en el Gobierno- y la ineficiente y vanidosa consigna de que los dineros del PRODEC no se pueden asignar sin la presencia del Presidente de la República en la reunión comunal.
Ya es hora de revertir el otrora lema de campaña del PRD "El Pueblo al Poder" y transformarlo en un democrático "El Poder al Pueblo"
Esa tendencia -que fue profundizada en la era militar- hace que los que ocupan el solio presidencial busquen controlar todos los órganos del Estado y las entidades autónomas -incluyendo a los municipios y juntas comunales- sin comprender que lo único que consiguen es la ineficiencia en su propio ámbito y la parálisis en el resto del aparato estatal. Lo más grave es que ante los efectos de inoperancia del sistema, en lugar de proceder con un sano proceso de descentralización, se crea que la solución está en concentrar más el poder en sus propias manos. Ejemplos de esto lo tenemos en casi todos los gobiernos, pero si vamos a las muestras más recientes podemos listar: El hasta ahora abortado intento de reconstituir la Sala V -para controlar las decisiones de la Corte Suprema de Justicia-, el intento de toma de control de la PTJ -para quitárselo de las manos a la Procuradora-, el cambio de la Contraloría -para tener a alguien más complaciente- y el afán de inscribir cada vez más miembros en el "gargantuesco" partido oficialista. Esto, sin referirnos a los rumores sobre las famosas "Páginas Amarillas" del Sr. González -en donde si alguien "no aparece", "no existe" para los nombramientos en el Gobierno- y la ineficiente y vanidosa consigna de que los dineros del PRODEC no se pueden asignar sin la presencia del Presidente de la República en la reunión comunal.
Ya es hora de revertir el otrora lema de campaña del PRD "El Pueblo al Poder" y transformarlo en un democrático "El Poder al Pueblo"