La Constitución al tapete
Aprovechando la circunstancia de que organizaciones de la sociedad civil expresaron su descontento con las designaciones de los nuevos miembros de la Suprema Corte, el Presidente de la República mencionó públicamente que la solución requiere una reforma constitucional. No obstante, no es claro qué es lo que se quiere reformar en cuanto a este procedimiento para nombrar magistrados. En otro contexto, voceros del presidente han manifestado la necesidad de intervenir la carrera judicial, so pretexto de luchar contra la corrupción de los operadores judiciales. El malestar es conocido, pero no hay acuerdos ni propuestas concretas sobre en qué consiste el remedio. Además, en la tubería de los rumores políticos circulan una amplia variedad de temas, que van desde la introducción de la segunda vuelta, la prohibición de la revocatoria de mandato, y la reducción de la prohibición de reelección solo al segundo periodo. Todos estos temas ameritan una conversación nacional en gran escala, pues el Presidente del Legislativo ha anunciado que a finales de este año o en el 2011 podría celebrarse un referéndum para someter dichos cambios a la aprobación ciudadana. Esperemos que el debate no se quede en los corredores del poder y en los acuerdos de camarillas. Una reforma constitucional debe responder a intereses ciudadanos. Al momento de decidir qué es lo que hay que reformar, sería bueno poner en práctica uno de los principales lemas del señor Presidente: ¡Ahora le toca al pueblo!