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La Constituyente Boliviana


Repitiendo la receta de Chávez, el presidente de Bolivia, Evo Morales, ha promovido la convocatoria de una Asamblea Constituyente "para refundar Bolivia y acabar con el colonialismo interno y externo". Muchos analistas hacen el paralelismo con la experiencia venezolana y no pueden dejar de preguntarse si el resultado también será el de concentrar el poder en manos del Presidente de la República. Este temor se ha visto acrecentado por hechos como la presencia de Hugo Chávez en el lanzamiento de campaña de los candidatos oficialistas a la Constituyente Boliviana, así como por declaraciones del mismo Evo Morales quien dijo, en el mismo acto político: "Hemos ganado las elecciones, pero no hemos tomado el poder".
Error recurrente en las democracias, es no creerle a los populistas cuando anuncian lo que piensan hacer. Hitler anunció en su Mein Kampf, todo lo que pensaba hacer cuando obtuviera el poder; y lo cumplió. Chávez telegrafió cada una de sus acciones desde antes de su primera elección; y también lo ha cumplido. Cuando un aspirante a tirano dice que quiere tomar el poder, se refiere a todo el poder. Y cuando hablamos de todo el poder no es sólo la concentración del control sobre los tres órganos del Estado, Morales hace campaña criticando las autonomías provinciales y defendiendo la centralización ejecutiva. Todo el poder, es el poder absoluto.
Tenemos la crónica de una muerte anunciada. La de la democracia boliviana. Y el mundo sigue entretenido con las chompas coloridas y las botas de minero con las que Evo Morales desfila por las cortes y palacios de Europa. Es como si se repitiera la historia del embobamiento con las cuentas de colores, pero a la inversa. Ahora son los europeos los están atontados con los colorinches mientras los pueblos de la América India se adentran en el oscurantismo, encadenados por la demagogia populista.

101 años de Panamá América

 
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