La contaminación del Río Chagres
Cuando en 1967 fui a Brasil a realizar mis estudios universitarios, recuerdo que la única cosa que me impactó negativamente en el lindo Río de Janeiro, era que tenía que comprar agua embotellada, porque la de la tornera no era confiable. Algo del cual los panameños siempre nos hemos sentido orgullos, y al país que vamos lo expresamos a toda voz, es la calidad de nuestra agua. Pero en los últimos años, este orgullo ya no es el mismo. Es verdad que todavía poseemos unas de las mejores agua del mundo, sino la mejor. Pero también tenemos que reconocer que la calidad ya no es la misma. Lo que me sorprendió hace 36 años en tierra carioca, hoy lo vivimos en Panamá, aunque no en esos extremos. Si no nos cuidamos, pronto no podremos beber agua del grifo.
Hace un par de semana en los medio de comunicación se denunció el alarmante nivel de contaminación del río Chagres, que provee el vital líquido a la ciudad de Panamá y Colón. El conocido científico panameño Stanley Heckadon advierte que si no se toman medidas de saneamiento ambiental próximamente, la única opción en 10 años será comprar agua embotellada. Esta advertencia está basada en un estudio hecho por el Instituto de Investigaciones Tropicales Smithsonian. Creo que las medidas deben tomarse inmediatamente. Diez años no es nada, y creo que el Dr. Heckadon no quiso ser alarmista, pero la situación es para asustarse. Indudablemente que se debe crear una política nacional sobre el agua, pero mientras ésta se diseña se deben tomar medidas inmediatamente, tales como: 1- Suspender y sancionar de inmediato a todas las empresas de cría de pollo, puerco, fábrica de baterías y de cemento, entre otras industrias que lanzan sus desechos al río Chagres. 2- Orientar a la población que vive en la rivera de este río y sus afluentes, tales como el Chilibrillo, que ya posee índices de contaminación dos a tres veces lo permitido. 3- Iniciar en este año escolar una campaña de educación sobre la importancia de cuidar el agua.
El problema es muy preocupante desde varios puntos de vistas: Salud: El agua contaminada es el primer elemento para que genere una serie de enfermedades.
Económica: Encarecería el costo de la vida. Según expertos, una familia gastaría B/240.00 al mes por la compra de agua para beber. Además afectaría nuestra industria del turismo; entre otros aspectos. La situación es grave y las soluciones no pueden quedar en estudios en un escritorio.
Mis estimados lectores, el agua será dentro de 15 a 20 años la causa de las próximas guerras. Las potencias saben desde ya que este líquido vital se está agotando, y por tal razón les interesa para su desarrollo. Los panameños, que tenemos este recurso, ahora en calidad y cantidad, no podemos cometer la irresponsabilidad de perderlo.
Creo que éste debe ser un tema de gobierno de los candidatos para las próximas elecciones, por su importancia. Si queremos seguir orgullosos de nuestra agua, no podemos quedarnos de brazos cruzado.
“Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella, y entonces los decentes tendrán que callar”. Gandhi. cdaa@sinfo.net
Hace un par de semana en los medio de comunicación se denunció el alarmante nivel de contaminación del río Chagres, que provee el vital líquido a la ciudad de Panamá y Colón. El conocido científico panameño Stanley Heckadon advierte que si no se toman medidas de saneamiento ambiental próximamente, la única opción en 10 años será comprar agua embotellada. Esta advertencia está basada en un estudio hecho por el Instituto de Investigaciones Tropicales Smithsonian. Creo que las medidas deben tomarse inmediatamente. Diez años no es nada, y creo que el Dr. Heckadon no quiso ser alarmista, pero la situación es para asustarse. Indudablemente que se debe crear una política nacional sobre el agua, pero mientras ésta se diseña se deben tomar medidas inmediatamente, tales como: 1- Suspender y sancionar de inmediato a todas las empresas de cría de pollo, puerco, fábrica de baterías y de cemento, entre otras industrias que lanzan sus desechos al río Chagres. 2- Orientar a la población que vive en la rivera de este río y sus afluentes, tales como el Chilibrillo, que ya posee índices de contaminación dos a tres veces lo permitido. 3- Iniciar en este año escolar una campaña de educación sobre la importancia de cuidar el agua.
El problema es muy preocupante desde varios puntos de vistas: Salud: El agua contaminada es el primer elemento para que genere una serie de enfermedades.
Económica: Encarecería el costo de la vida. Según expertos, una familia gastaría B/240.00 al mes por la compra de agua para beber. Además afectaría nuestra industria del turismo; entre otros aspectos. La situación es grave y las soluciones no pueden quedar en estudios en un escritorio.
Mis estimados lectores, el agua será dentro de 15 a 20 años la causa de las próximas guerras. Las potencias saben desde ya que este líquido vital se está agotando, y por tal razón les interesa para su desarrollo. Los panameños, que tenemos este recurso, ahora en calidad y cantidad, no podemos cometer la irresponsabilidad de perderlo.
Creo que éste debe ser un tema de gobierno de los candidatos para las próximas elecciones, por su importancia. Si queremos seguir orgullosos de nuestra agua, no podemos quedarnos de brazos cruzado.
“Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella, y entonces los decentes tendrán que callar”. Gandhi. cdaa@sinfo.net