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La contención del gasto en transición


El Ministerio de Economía y Finanzas está aplicando medidas de contención del gasto público por el orden de los B/. 362 millones, con el objeto de mantener el déficit dentro del máximo de 2% del Producto Interno Bruto (PIB) exigido por la Ley de Responsabilidad Fiscal. La debilidad que proyectan los ingresos estatales fundamentan esta decisión.
La contención ha sido vista por conocedores como una muestra de responsabilidad y buen manejo. Para otros, al contrario, es una medida recesionista que trabaja en sentido contrario al reciente despertar de la economía, que, según cifras del mismo ministerio, alcanzaron 6% de crecimiento durante los primeros tres meses del año y 4% para reputadas fuentes internas y externas independientes; alentadoras en ambos casos.
En lo que a nosotros respecta, preferimos la contención a la alternativa de ver a un nuevo Presidente de la República, Martín Torrijos, iniciar su mandato ahogado en un déficit fiscal y con la calificadoras internacionales sin dejarlo respirar tan pronto asuma el poder.
Fuera de eso, la economía nacional crecerá por sí sola, no importa lo que haga o deje de hacer el gobierno, empujada por la recuperación que muestra el mundo, en particular Japón, América Latina y Estados Unidos, por no hablar de China, segunda o tercera usuaria del Canal, que lleva más de una década de crecimiento sin freno. Obviamente, salvo la actual crisis petrolera que, por lo severa, no la dejarán durar.
La contención es, pues, conveniente para el nuevo gobierno de Torrijos. Pero implica que tendrá mucha presión para mejorar en breve plazo los factores que la provocaron, así como para normalizar y dinamizar los ingresos, racionalizar y hacer más eficiente el gasto, y hacer crecer la economía. Sin embargo, mientras le llega el turno, los tres meses y medio que faltan de transición, pueden aprovecharse para planear y preparar lo necesario.

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