La corrupcción, como helado, se derrite de norte a sur
PANAMÁ, al igual que casi toda Latinoamérica, ha sido reconocido como parte de la órbita estadounidense, y no es para menos después de haber tenido asentado en nuestro territorio parte del ejército más poderoso del mundo y el canal que Estados Unidos construyó en el centro de nuestras entrañas, así como una comunidad civil denominada "zonians" donde el orden, la limpieza, el entorno social y ambiental se respetaban. Tanto los miembros del ejército como los zonians siempre pensaron equivocadamente ser los amos y señores de nuestro país.
Bajo ese esquema, debimos absorber hasta donde fuese dable las prácticas positivas que el sistema norteamericano nos presentaba en los aspectos políticos, jurídicos y sociales. En el sistema norteamericano los gobernantes, léase, Nixon, Clinton, etc., pueden infringir las leyes las veces que sean pero una vez son detectados y denunciados, el peso de la ley les cae inexorablemente si se les comprueba.
Todavía tengo presente los recuerdos de cuando se traspasaba la denominada avenida 4 de Julio; todos los panameños evitábamos tirar un papel o colilla de cigarrillo a la calle o sobrepasar los límites de velocidad. Hoy observo, con gran pesadumbre, que los padres le bajan las ventanas de los autos a sus hijos para que arrojen la basura a las calles
Sin embargo, lo más preocupante de todo es que el sistema del cual debimos tomar ejemplos, está dando muestras de deterioro con el gobierno actual de George Walker Bush, quien no sólo promovió y justificó una guerra a todas luces injustificable, que ha significado la muerte de cerca de 3,500 norteamericanos y más de 600,000 iraquíes, sino que en su afán guerrerista no le ha importado a él y a su camarilla afectarnos con un petróleo más caro ni utilizar los métodos más infames y corruptos para cumplir sus objetivos y eliminar voces opositoras.
El que su vicepresidente se vea ligado a una compañía que recarga sus facturas de ventas al ejército y a programas de reconstrucción del Irak que ellos mismos destruyeron, es una inmoralidad extrema. El que este mismo círculo del vicepresidente estuviera ligado a la revelación del nombre de una agente encubierta de la CIA por el solo hecho de ser la esposa de alguien que no estaba de acuerdo con los argumentos para ir a la guerra y en consecuencia ponerla fuera de circulación y exponer su vida, es tremenda e increíblemente inmoral. El que la persona que orquestó la revelación de la ex agente de la CIA, "Scooter" Libby haya sido condenado y que todo parece indicar que será beneficiado por un perdón presidencial, es otra soberana inmoralidad. El que la multimillonaria París Hilton después de ser condenada a pena de prisión por manejar en estado de ebriedad haya sido devuelta a casa para cumplir su condena es otra inmoralidad y signo de corrupción. La valentía y fortaleza moral de un juez hizo que la bella París volviera con llanto y todo a la cárcel.
El que el fiscal general de Estados Unidos, Alberto González, haya destituido ocho fiscales por criterios políticos y que misteriosamente se hayan extraviados los e-mail (correos electrónicos) y otra documentación donde se cursaban instrucciones sobre el caso, es tremendamente preocupante.
Para finalizar con broche de oro, el que el recomendado por George W. Bush para dirigir el Banco Mundial, Paul Wolfowitz , que a sus 63 años haya utilizado su posición y contactos para promover un jugoso salario a su "novia" que enardeció a la Asociación de Empleados del BM que pidieron y lograron, afortunadamente su renuncia, retrata de cuerpo entero a una administración del gobierno estadounidense que se han caracterizado como incompetente y que más bien pareciesen ser una verdadera mafia.
Estas lecciones de corrupción están siendo vistas y aprendidas rápidamente por muchos de los gobernantes de América Latina, de allí que cuando los gringos nos reclaman acciones anti-corrupción, no hacen más que escupir para arriba.
Bajo ese esquema, debimos absorber hasta donde fuese dable las prácticas positivas que el sistema norteamericano nos presentaba en los aspectos políticos, jurídicos y sociales. En el sistema norteamericano los gobernantes, léase, Nixon, Clinton, etc., pueden infringir las leyes las veces que sean pero una vez son detectados y denunciados, el peso de la ley les cae inexorablemente si se les comprueba.
Todavía tengo presente los recuerdos de cuando se traspasaba la denominada avenida 4 de Julio; todos los panameños evitábamos tirar un papel o colilla de cigarrillo a la calle o sobrepasar los límites de velocidad. Hoy observo, con gran pesadumbre, que los padres le bajan las ventanas de los autos a sus hijos para que arrojen la basura a las calles
Sin embargo, lo más preocupante de todo es que el sistema del cual debimos tomar ejemplos, está dando muestras de deterioro con el gobierno actual de George Walker Bush, quien no sólo promovió y justificó una guerra a todas luces injustificable, que ha significado la muerte de cerca de 3,500 norteamericanos y más de 600,000 iraquíes, sino que en su afán guerrerista no le ha importado a él y a su camarilla afectarnos con un petróleo más caro ni utilizar los métodos más infames y corruptos para cumplir sus objetivos y eliminar voces opositoras.
El que su vicepresidente se vea ligado a una compañía que recarga sus facturas de ventas al ejército y a programas de reconstrucción del Irak que ellos mismos destruyeron, es una inmoralidad extrema. El que este mismo círculo del vicepresidente estuviera ligado a la revelación del nombre de una agente encubierta de la CIA por el solo hecho de ser la esposa de alguien que no estaba de acuerdo con los argumentos para ir a la guerra y en consecuencia ponerla fuera de circulación y exponer su vida, es tremenda e increíblemente inmoral. El que la persona que orquestó la revelación de la ex agente de la CIA, "Scooter" Libby haya sido condenado y que todo parece indicar que será beneficiado por un perdón presidencial, es otra soberana inmoralidad. El que la multimillonaria París Hilton después de ser condenada a pena de prisión por manejar en estado de ebriedad haya sido devuelta a casa para cumplir su condena es otra inmoralidad y signo de corrupción. La valentía y fortaleza moral de un juez hizo que la bella París volviera con llanto y todo a la cárcel.
El que el fiscal general de Estados Unidos, Alberto González, haya destituido ocho fiscales por criterios políticos y que misteriosamente se hayan extraviados los e-mail (correos electrónicos) y otra documentación donde se cursaban instrucciones sobre el caso, es tremendamente preocupante.
Para finalizar con broche de oro, el que el recomendado por George W. Bush para dirigir el Banco Mundial, Paul Wolfowitz , que a sus 63 años haya utilizado su posición y contactos para promover un jugoso salario a su "novia" que enardeció a la Asociación de Empleados del BM que pidieron y lograron, afortunadamente su renuncia, retrata de cuerpo entero a una administración del gobierno estadounidense que se han caracterizado como incompetente y que más bien pareciesen ser una verdadera mafia.
Estas lecciones de corrupción están siendo vistas y aprendidas rápidamente por muchos de los gobernantes de América Latina, de allí que cuando los gringos nos reclaman acciones anti-corrupción, no hacen más que escupir para arriba.