¿La corrupción de quién?
En un reciente artículo publicado en este mismo diari, el doctor Francisco Sánchez Cárdenas propone la tesis de que Alberto Vallarino va a recibir de Mireya Moscoso la candidatura presidencial del Partido Arnulfista, a cambio de proteger a la Presidenta de posibles investigaciones sobre supuestas irregularidades acaecidas durante su administración.
Quien propone semejante tesis es nada menos que el ex subsecretario general del PRD que, evidentemente, no conoce el carácter y la honradez que caracterizan a Alberto Vallarino. Quienes conocen al ex candidato presidencial de Acción Opositora saben que él es un hombre de compromisos, no de componendas. Que es un hombre de principios, no de acomodaciones políticas y que jamás se prestaría para tapar los delitos, reales o supuestos, de la actual mandataria o de otros funcionarios.
Todo Panamá sabe que Alberto ha sido arnulfista toda su vida y se sabe también cuáles fueron las circunstancias de su separación del partido. Hoy, más que todo por el transcurso del tiempo, las circunstancias parecen ser propicias para su retorno al colectivo. Y si Alberto retorna al Partido Arnulfista, no lo hará por la puerta de atrás como lo han hecho algunos que estuvieron a su lado y que hoy medran de la administración mireyista. Lo hará de la misma manera que lo hizo cuando salió, por la puerta de enfrente, sin alfombras rojas, sin la bendición de nadie y quizá hasta con la maldición de algunos. Pero lo cierto es que lo hará con el regocijo de las bases del partido, de la gente humilde, de los mismos que lo llamaron "rabiblanco" y los mismos que le gritaron "banquero" en los días en que el más rancio mireyismo lo maldecía por haberse atrevido a aspirar a la candidatura del partido.
Como dije anteriormente, el transcurso del tiempo le ha permitido a esa gente humilde saber a dónde estaba la verdad de las cosas dónde quedaron las promesas sin cumplir.
Que la dirigencia del partido no lo quiere, eso también lo sabe todo Panamá. Que la dirigencia del partido controla todos los mecanismos del poder interno, desde la junta de elecciones hasta las postulaciones del último candidato, eso también lo sabemos. Que le pueden inventar un reglamento interno que lo excluya de las primarias, esa amenaza ya la han lanzado. Que si gana las primarias le pueden sabotear la campaña presidencial, eso es "vox populi, vox dei". Pero no es Alberto la clase de hombre que se acobarda ante las adversidades y precisamente por eso es que está donde está. Pero lo que sí no va a hacer Alberto es transar sus principios por una candidatura presidencial ahora o en el futuro.
Yo le aseguro a usted, señor Sánchez Cárdenas, que en una presidencia de Alberto Vallarino no tendrá el PRD escándalos de corrupción de los cuales lucrar políticamente. Y también le aseguro, señor Sánchez Cárdenas, que no es Alberto el hombre que va a torcer los procedimientos judiciales para proteger a nadie que haya cometido un delito o que esté acusado de haberlo hecho. No espere de Alberto indultos como los que se dieron escandalosamente en la administración de la que usted fue parte.
Es más, dicen los más recalcitrantes enemigos de Alberto Vallarino que en la administración de la señora Moscoso prefieren entenderse con el PRD que entrar en una negociación política con Alberto Vallarino y le atribuyen a la misma mandataria esa sentencia.
No sería la primera vez que el mireyismo negocia con el PRD, y debo señalar que en cada negociación le ha ido muy bien a los primeros.
Así que siéntase afortunado, señor Sánchez, quizá le ha abierto usted las puertas a Martín para que cierre un tremendo trato a costa, como siempre, de nuestro país.
Alberto es capaz, porque es un buen negociador, de cerrar un acuerdo político con Mireya Moscoso que trate sobre la continuidad de programas, sobre cuotas de poder y sobre el reparto de la burocracia.
Esas cosas las hacen los políticos todos los días y Alberto (que no es político) tendrá que hacerlas también. Pero tapar un peculado, si existe, no le pidan eso a un hombre que no ha cogido un real ajeno en toda su vida. Si la presidenta Mireya Moscoso no "dice nada al respecto", como señala usted en su artículo, sus razones tendrá.
En cuanto a Alberto, he averiguado que se encuentra en el exterior, pero puede usted tener la seguridad que la trayectoria de toda una vida no va ser empañada por Alberto tolerando una corrupción que usted dice temer.
Quien propone semejante tesis es nada menos que el ex subsecretario general del PRD que, evidentemente, no conoce el carácter y la honradez que caracterizan a Alberto Vallarino. Quienes conocen al ex candidato presidencial de Acción Opositora saben que él es un hombre de compromisos, no de componendas. Que es un hombre de principios, no de acomodaciones políticas y que jamás se prestaría para tapar los delitos, reales o supuestos, de la actual mandataria o de otros funcionarios.
Todo Panamá sabe que Alberto ha sido arnulfista toda su vida y se sabe también cuáles fueron las circunstancias de su separación del partido. Hoy, más que todo por el transcurso del tiempo, las circunstancias parecen ser propicias para su retorno al colectivo. Y si Alberto retorna al Partido Arnulfista, no lo hará por la puerta de atrás como lo han hecho algunos que estuvieron a su lado y que hoy medran de la administración mireyista. Lo hará de la misma manera que lo hizo cuando salió, por la puerta de enfrente, sin alfombras rojas, sin la bendición de nadie y quizá hasta con la maldición de algunos. Pero lo cierto es que lo hará con el regocijo de las bases del partido, de la gente humilde, de los mismos que lo llamaron "rabiblanco" y los mismos que le gritaron "banquero" en los días en que el más rancio mireyismo lo maldecía por haberse atrevido a aspirar a la candidatura del partido.
Como dije anteriormente, el transcurso del tiempo le ha permitido a esa gente humilde saber a dónde estaba la verdad de las cosas dónde quedaron las promesas sin cumplir.
Que la dirigencia del partido no lo quiere, eso también lo sabe todo Panamá. Que la dirigencia del partido controla todos los mecanismos del poder interno, desde la junta de elecciones hasta las postulaciones del último candidato, eso también lo sabemos. Que le pueden inventar un reglamento interno que lo excluya de las primarias, esa amenaza ya la han lanzado. Que si gana las primarias le pueden sabotear la campaña presidencial, eso es "vox populi, vox dei". Pero no es Alberto la clase de hombre que se acobarda ante las adversidades y precisamente por eso es que está donde está. Pero lo que sí no va a hacer Alberto es transar sus principios por una candidatura presidencial ahora o en el futuro.
Yo le aseguro a usted, señor Sánchez Cárdenas, que en una presidencia de Alberto Vallarino no tendrá el PRD escándalos de corrupción de los cuales lucrar políticamente. Y también le aseguro, señor Sánchez Cárdenas, que no es Alberto el hombre que va a torcer los procedimientos judiciales para proteger a nadie que haya cometido un delito o que esté acusado de haberlo hecho. No espere de Alberto indultos como los que se dieron escandalosamente en la administración de la que usted fue parte.
Es más, dicen los más recalcitrantes enemigos de Alberto Vallarino que en la administración de la señora Moscoso prefieren entenderse con el PRD que entrar en una negociación política con Alberto Vallarino y le atribuyen a la misma mandataria esa sentencia.
No sería la primera vez que el mireyismo negocia con el PRD, y debo señalar que en cada negociación le ha ido muy bien a los primeros.
Así que siéntase afortunado, señor Sánchez, quizá le ha abierto usted las puertas a Martín para que cierre un tremendo trato a costa, como siempre, de nuestro país.
Alberto es capaz, porque es un buen negociador, de cerrar un acuerdo político con Mireya Moscoso que trate sobre la continuidad de programas, sobre cuotas de poder y sobre el reparto de la burocracia.
Esas cosas las hacen los políticos todos los días y Alberto (que no es político) tendrá que hacerlas también. Pero tapar un peculado, si existe, no le pidan eso a un hombre que no ha cogido un real ajeno en toda su vida. Si la presidenta Mireya Moscoso no "dice nada al respecto", como señala usted en su artículo, sus razones tendrá.
En cuanto a Alberto, he averiguado que se encuentra en el exterior, pero puede usted tener la seguridad que la trayectoria de toda una vida no va ser empañada por Alberto tolerando una corrupción que usted dice temer.