¡La corrupción y la politiquería ahí!
Panamá vive una crisis moral y económica de grandes proporciones. Creo que la principal causa es la corrupción que se viene denunciando hace buen rato, después de la invasión. Por lo tanto, me parece el colmo de la politiquería que el presidente encargado del partido gobernante quiera “explicar” o “excusar” la corrupción galopante, que existe y percibimos, haciendo referencias a una campaña que “es bien llevada al querer ver cómo este gobierno se cae a base de críticas de robos, crímenes y actos no transparentes” (ver La Prensa, 30/8/02, plana 2).
Muchos hemos denunciado los actos y circunstancias que han significado corrupción y llevado a la percepción de que ésta campea en nuestro medio. La adopción de medidas correctivas es sólo una esperanza. Pasados tres años pareciera que nadie ha querido “tumbar” al gobierno. Basta repasar someramente algunos de los casos, por no llamarlos escándalos, que han llevado a esta percepción. No mencionaré los escándalos atribuibles a la administración anterior. Citaré algunos de los más peludos achacados al gobierno de turno y que no han sido explicados cabal y responsablemente a la ciudadanía:
En estos días se ejecutan las fintas, los trueques, los malabarismos, para lograr el control de la Asamblea Legislativa. Sin duda, de por medio hay mucho poder y mameyes.
Tomando en cuenta todo lo expuesto y también lo que se ha quedado en el tintero, pienso que lo que necesita Panamá no es buscar la quinta pata al gato sino muchas más.
222En estos días se ejecutan las fintas, los trueques, los malabarismos, para lograr el control de la Asamblea Legislativa. Sin duda, de por medio hay mucho poder y mameyes.
La llamada a sesiones extraordinarias para aprobar un par de proyectos educativos consensuados no tuvo el éxito esperado en lo que respecta a la educación nacional, pero sí tuvo el efecto de “alargar” la inmunidad o impunidad de posibles implicados en los fajos de mameyes del CEMIS que, desafortunadamente, crearon la percepción de que algo similar sucedió en el precitado nombramiento de magistrados.
La archifamosa equiparación en el caso de Panama Ports Company está pendiente de investigación.
La persistencia en la denuncia de los múltiples escándalos que han surgido, por lo menos ha llevado a la presidenta Moscoso a anunciar, de manera tardía, que ha dado traslado a las organizaciones afectadas de los informes de la Comisión Anticorrupción. Se supone que esto llevará a las rectificaciones que correspondan.
Sin embargo, dado el paso de tortuga que hemos visto en tres años de gestión, existe muy poca confianza en la opinión pública de que tales correctivos vayan a aplicarse en los dos años que restan a la presente administración. Además, la campaña proselitista para las elecciones generales de 2004 ha comenzado prematuramente.
Todo lo anterior apunta a que a nadie interesa derrocar al presente gobierno. El propio gobierno se ha desprestigiado por sus comisiones u omisiones.
Le toca a los animales políticos del oficialismo y de la oposición mejorar su fama -si es que les importa la imagen de la nación- dentro del mare mágnum que han creado. Pareciera que sólo podrán lograr este objetivo por arte de “birlibirloque”, si es que lo intentan.
Muchos hemos denunciado los actos y circunstancias que han significado corrupción y llevado a la percepción de que ésta campea en nuestro medio. La adopción de medidas correctivas es sólo una esperanza. Pasados tres años pareciera que nadie ha querido “tumbar” al gobierno. Basta repasar someramente algunos de los casos, por no llamarlos escándalos, que han llevado a esta percepción. No mencionaré los escándalos atribuibles a la administración anterior. Citaré algunos de los más peludos achacados al gobierno de turno y que no han sido explicados cabal y responsablemente a la ciudadanía:
Incumplimiento de la promesa de divulgar detalles sobre las partidas discrecionales.
Clínicas dudosas en Filipinas y expedición rara de certificados de marinos.
Los famosos “Cadillac” y la residencia presidencial de Punta Mala.
El HP-1430 que fue hundido, por órdenes oficiales, en circunstancias no muy claras y el cual transportaba a parientes presidenciales y dos maletas con dinero al contado, es decir, mameyes.
CEMIS.
Presiones en el nombramiento de dos magistrados en la Corte Suprema de Justicia.
Equiparación fiscal favorable a Panama Ports Company.
En estos días se ejecutan las fintas, los trueques, los malabarismos, para lograr el control de la Asamblea Legislativa. Sin duda, de por medio hay mucho poder y mameyes.
Tomando en cuenta todo lo expuesto y también lo que se ha quedado en el tintero, pienso que lo que necesita Panamá no es buscar la quinta pata al gato sino muchas más.
222En estos días se ejecutan las fintas, los trueques, los malabarismos, para lograr el control de la Asamblea Legislativa. Sin duda, de por medio hay mucho poder y mameyes.
La llamada a sesiones extraordinarias para aprobar un par de proyectos educativos consensuados no tuvo el éxito esperado en lo que respecta a la educación nacional, pero sí tuvo el efecto de “alargar” la inmunidad o impunidad de posibles implicados en los fajos de mameyes del CEMIS que, desafortunadamente, crearon la percepción de que algo similar sucedió en el precitado nombramiento de magistrados.
La archifamosa equiparación en el caso de Panama Ports Company está pendiente de investigación.
La persistencia en la denuncia de los múltiples escándalos que han surgido, por lo menos ha llevado a la presidenta Moscoso a anunciar, de manera tardía, que ha dado traslado a las organizaciones afectadas de los informes de la Comisión Anticorrupción. Se supone que esto llevará a las rectificaciones que correspondan.
Sin embargo, dado el paso de tortuga que hemos visto en tres años de gestión, existe muy poca confianza en la opinión pública de que tales correctivos vayan a aplicarse en los dos años que restan a la presente administración. Además, la campaña proselitista para las elecciones generales de 2004 ha comenzado prematuramente.
Todo lo anterior apunta a que a nadie interesa derrocar al presente gobierno. El propio gobierno se ha desprestigiado por sus comisiones u omisiones.
Le toca a los animales políticos del oficialismo y de la oposición mejorar su fama -si es que les importa la imagen de la nación- dentro del mare mágnum que han creado. Pareciera que sólo podrán lograr este objetivo por arte de “birlibirloque”, si es que lo intentan.