La Corte estrena
El Ejecutivo nombró a dos magistrados que tomarán las vacantes anunciadas en el Órgano Judicial. A pesar de ser ciudadanos responsables en su trayectoria profesional, su elección no deja de ser política.
El licenciado Oidén Ortega es una persona que hasta el momento no se ha visto involucrado en asuntos que le hayan causado un señalamiento. Es miembro del partido oficialista hace muchos años y, a juicio de muchos, lo ha hecho con seriedad, carácter y convicción propia.
El abogado Jerónimo Mejía es un estudioso del derecho, mantiene un buen nivel de ejecutoria. Ha sabido proyectar seriedad, pero también es uno de los abogados del derecho penal más cercanos al Presidente de la República.
Lo anterior nos hace caer nuevamente en una contradicción en la institucionalidad judicial. El anhelo de quien trabaja en el Órgano Judicial es llegar a ser Magistrado de la Corte Suprema de Justicia. Su profesión le impide estar afiliado a un partido político. No obstante, pareciera que para poder llegar a ocupar este cargo, hay que estar cerca del Presidente.
En esta oportunidad, un 33% de los candidatos provenía de carrera judicial, pero no se les tomó en cuenta. Esto es frustrante para quienes pasan la vida en los juzgados, pero que, por alguna razón, saben que su aspiración es difícil de considerar por su lejanía con quien los nombra en la vacante.
A menos que se presente una reforma constitucional en la que se le asigne a una judicatura independiente, esta elección abre un "chance" para ellos; de lo contrario, se verán forzados a buscar favores políticos para poder ser considerados a este puesto.
Ya que estamos ante personas tan honorables, pareciera que este soplo fresco que entra al Órgano Judicial podría ayudar a reflejar un mejor trabajo. Por ejemplo, en el nuevo año les espera una gran tarea pendiente con el régimen disciplinario de jueces y magistrados, la reforma procesal penal, la implementación del Código Penal y la alta percepción de venta de sentencias que empaña la imagen de la entidad.
Me atrevo a sugerir que le propongan a sus colegas la transmisión de los debates en los plenos, como sucede en México por ejemplo, para que los ciudadanos conozcamos de primera mano los argumentos que emite cada magistrado. También podrían desengavetar algunos casos en los que esperamos sentencia. El CEMIS, por ejemplo; además de algunas otras demandas de inconstitucionalidad.
¡Mucha suerte magistrados! Por sus fallos los conoceremos.