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La Corte Penal y los Estados Unidos


La Corte Penal Internacional es hoy una realidad, luego de la ratificación del tratado internacional que la creó por más de 60 países, incluyendo a Panamá. Ahora, toca ultimar detalles, como las reglas sobre sus procedimientos internos. Sin embargo, también deben continuar los esfuerzos diplomáticos para lograr que el resto de los 120 países signatarios del Tratado de Roma, concedan formal ratificación, entre ellos, los Estados Unidos.
El Tratado de Roma fue suscrito por Bill Clinton en vísperas de su salida, pero su sucesor George Bush ha reiterado que no pretende ratificarlo. Su oposición obedece a cuestiones de fondo y forma. Por ejemplo, le preocupa la composición del personal de la institución, la cual anticipa que será diversa toda vez que provendrá de países con sistemas legales distintos y sentidos de justicia diferentes. Así las cosas considera que será difícil anticipar las acciones y los dictámenes que harán las personas que la integren, entre las cuales necesariamente estarán representantes de países que no son democráticos. Pero más le preocupa que la Corte sea utilizada con motivaciones políticas en contra de su país por los esfuerzos realizados, los que lleva a cabo actualmente y los que en el futuro pretende ejecutar como policía internacional y ahora más en su guerra contra el terrorismo internacional.
Pero en realidad la idea de la Corte Penal Internacional nunca tuvo como esa su finalidad y se han incorporado en su ordenamiento todo tipo de válvulas para prevenir que esto último ocurra, precisamente para acomodar las objeciones estadounidenses. Los crímenes objeto de su competencia están claramente definidos. La Corte podrá considerar sólo aquellos casos que no sean atendidos por cortes nacionales. Los fiscales sólo podrán atender casos luego de que reciban concepto favorable de un panel de tres jueces. Amén de que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas podrá suspender cualquier investigación o caso que considere inapropiado o inconveniente.
Con todo lo anterior, debe resultar difícil para los Estados Unidos mantenerse inamovible en su posición, particularmente ante la realidad de que la mayoría de las otras potencias económicas y militares ya han ratificado el tratado. El resto de los países deben continuar los esfuerzos diplomáticos para lograr convencerlo que se sume a la corriente internacional. Un Tratado de Roma sin los Estados Unidos puede subsistir pero su efectividad podría verse limitada.
El Programa de Nutrición Escolar del Ministerio de Educación, a cargo de Ella Ferguson, cubre 2,661 escuelas con 362,669 estudiantes a un costo de 11 millones de balboas. "Si alguien está comiendo en este país son estos niños", aseguró Ferguson. Destacó que por las metas alcanzadas ya no existe la anemia en los niños que llegaban con seis gramos de hemoglobina. La deficiencia de yodo está totalmente controlada porque se yoda toda la sal por ley y por supervisión del Ministerio de Salud y la vitamina A y el hierro se le está dando en los alimentos, además de las vitaminas de hierro y ácido fólico que proporciona Salud. Para este programa, que se inició en 1993 con B/. 1.2 millones solicitarán el próximo año B/. 18 millones, porque ha aumentado la matrícula. Esto es meta número 1 del Gobierno, aseguró.
Dijo que el Fondo de Inversión Social participa en las zonas rurales y les lleva el almuerzo. Según Ferguson el programa de la crema y la galleta nutritiva cubre a 174 mil 445 estudiantes de escuela primaria. En las comarcas Ngöbe Buglé, Kuna Yala y Emberá, también se ofrece la crema y galleta nutritiva, además del almuerzo del Fondo de Inversión Social.
En la alimentación complementaria el programa abarca a 496 escuelas de la zona urbana con bolsones de pobreza, que están en todo el país, inclusive "detrás de nuestras casas". Esos chicos reciben leche galleta y el almuerzo, aseguró.
Este medio también supo que en México ha habido quejas ante las oficinas respectivas de defensa del consumidor sobre los cursos vendidos por KOE.
En esa entidad, Rigoberto De La Rosa, encargado de la dirección de Asuntos del Consumidor, informó que cuando la empresa comenzó a funcionar en Panamá, el contrato no establecía que en caso de insatisfacción por parte del cliente, éste podía devolver el material en un lapso de 48 horas. Desde el año pasado, contiene esa cláusula.
Informó que en un tiempo hubo muchas quejas ante la CLICAC, por lo que la empresa tuvo que confeccionar otro tipo de contrato más específico, luego de conversaciones y asesoría por parte de los abogados de la institución. El anterior decía en la parte de abajo "Pagaré", con letras chicas. El actual dice "Letra de cambio", con letras rojas, y en centro del contrato.
En estos momentos, sin embargo, aunque hay un nuevo documento, siguen llegando las denuncias, por lo que las investigaciones en la CLICAC continúan. Explicó que los acuerdos a que han llegado los afectados con KOE están basados en la conciliación, una figura establecida en la Ley 29 sobre libre competencia y protección del consumidor (Artículo 103, numeral 18, en correspondencia con los artículos 119 y siguientes), con la que se busca que ambas partes se atengan a un arreglo que les parezca justo y conveniente.
En ese sentido, el denunciado y el denunciante proponen y aceptan pautas durante las audiencias de conciliación, siempre basados en lo que establece la ley. Las quejas se basan en la falta de información cuando se vende el curso, que desencadena en un engaño, según los afectados.
De La Rosa fue enfático al informar que la ley indica que existe la obligación de informar, por parte del proveedor al consumidor, lo que se está vendiendo. El deber del primero es informar detalladamente sobre las características del producto o servicio ofrecido.
Si no se hace, entonces la CLICAC acepta atender las quejas que se presentan. Pero también hay que tener en cuenta cuáles son los deberes del consumidor, que tiene la obligación de leer qué es lo que firma. En este caso, el contrato dice claramente que se trata de una letra de cambio, informó De La Rosa, quien advirtió que el consumidor jamás debe firmar contratos en blanco.
Muchos de los casos en los que no se han logrado acuerdos y siguen la vía judicial, es porque la entidad no puede resarcir ni llevar al consumidor a un estado perfecto cuando el servicio que adquiere supera los 500 balboas. Se trata por todos los medios de conciliar, pero cuando no se logra, el consumidor tiene la opción de la vía judicial, resaltó.
Debido a las múltiples denuncias, la entidad citó a los directivos y abogados de KOE, señaló la fuente, para hacer cambios en los términos de la redacción de los contratos. Además, se hicieron inspecciones a las instalaciones. Esto trajo como consecuencia que bajara la cantidad de denuncias, de 41 a 9. Por ahora KOE no ha sido sancionada por la CLICAC, aunque la entidad tiene potestad para hacerlo.
El Panamá América entrevistó a Jhon Mario Mejía, gerente administrativo de KOE, quien argumentó que el contrato es claro y especifica que el cliente paga por el material didáctico. Las asesorías son gratis. El cliente debe pagar este material, si no es devuelto en el término de 48 horas.
Pero, ¿cuesta ese material más de B/.2 mil 200? A juicio de Mejía sí. También lo considera así el director de cobros, Gerardo Sánchez, porque, según dijo, no son sólo los tres textos de modismos y ejercicios de comprensión, ocho cintas de audio de Inglés básico, 16 casetes de Inglés intermedio, 16 casetes de Inglés avanzado y un maletín, sino los derechos de autor del sistema y del contenido de libros y casetes.
Sánchez destacó que el programa es científico, natural y sugestopédico. Esto último proviene de la "sugestología", que es la ciencia que se encarga de despertar la parte inactiva del cerebro. Se usa el método "Fast and easy".
Pero para que resulte, la persona debe hacer el EPA: Ejercicio Previo Autónomo, que es leer los libros y escuchar los casetes antes de llegar a la asesoría de una hora dos veces por semana. Hay que tener voluntad de aprender por sí mismos, sin horarios ni exámenes, destaca la fuente, aunque con asesoría.
Los planes de enseñanza son de 9, 12 y 14 meses, a un costo de más de B/.1,200.00, con mensualidades de entre B/.83.00 y B/.97.00. Según Mejía, KOE no acepta la devolución del material didáctico porque puede haber sido copiado o reproducido para venderlo más adelante y porque el cliente no firma un contrato leonino, sino uno muy sencillo.
Sánchez a su vez dijo no comprender por qué hay tantas quejas, y lo que ocurre es que la gente adquiere un compromiso de pago (pagaré) y luego ve que tiene otras prioridades, como pagar el carro, y desea dejar de cancelar su compromiso con KOE.
Esta empresa tiene unos 130 empleados a los que debe pagar sus salarios, señaló, y unos 6 mil clientes en todo el país, que deben seguir recibiendo atención. La empresa se estableció oficialmente en Panamá en agosto del 2000 y su representante legal es el bufete Solís, Endara, Delgado y Guevara.

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