La Corte Suprema
Se discute frecuentemente sobre la forma de nombrar a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, y es de esperar que no demoremos en hallar un sistema satisfactorio que merezca la aceptación de la mayoría de nuestros conciudadanos. En cuanto al tiempo, vale recordar que la fórmula que existía hace 60 años, que era escalonada como la actual, operó muy bien. Luego de establecerse diferentes modalidades en cuanto al tiempo, llegamos al colmo de que un presidente de la República tuvo la facultad de nombrar, y en efecto lo hizo, la totalidad de ellos el mismo, día aunque el vencimiento del término siguió siendo escalonado.
El sistema al cual nos referimos era el de nombrar a todos por una primera vez; uno de ellos por 18 años, otro por 16, y así en escala descendente, el último era nombrado por dos años. En esa forma ningún presidente del país podía adueñarse de la Corte Suprema. Al vencerse el término del que fue nombrado por dos años, entonces el mandatario nombraba a uno por 18. Así, pues, sólo alcanzaba a nombrar dos de ellos durante su período de gobierno. Merece la pena tomar eso en consideración para nombramientos del futuro, ya que, de aplazarse la propuesta de creación de una jurisdicción constitucional de garantías fundamentales como piden algunos, al próximo presidente o presidenta le corresponderá nombrar a ocho magistrados de una corte de 12, con lo que habrá nombrado a dos terceras partes de la corporación.